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22-11-2007  Entrevista  
Ha llegado el momento de trabajar juntos por la humanidad
Complejos desafíos humanitarios, como el cambio climático y la violencia armada, figurarán en el orden del día de la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que se celebra en Ginebra del 26 al 30 de noviembre.

Unas 1.500 personas participarán en este evento, que congrega a los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, los Estados Parte en los Convenios de Ginebra, las organizaciones internacionales y eminentes expertos en los ámbitos de la salud, el cambio climático, la migración y la violencia.

En vísperas de este importante foro, Balthasar Staehelin, director adjunto del Departamento de Actividades Operacionales, para Asuntos Globales y Doctrina, del Comité Internacional de la Cruz Roja, explica las razones por las que es de fundamental importancia que el Movimiento y la comunidad de Estados se reúnan y adopten medidas.

Pregunta: La Conferencia examinará una gran variedad de desafíos, incluidos la degradación ambiental, la propagación de enfermedades, las consecuencias de índole humanitaria de la migración internacional, el acceso a la atención de la salud y la violencia en contextos urbanos. ¿Por qué considera el CICR que es tan importante examinar esas cuestiones en particular?

Balthasar Staehelin: La complejidad y magnitud de estos problemas supera la capacidad de los Estados y las organizaciones para hacerles frente, así que hemos de tratarlos de forma colectiva y en calidad de asociados.

Se trata de amenazas mundiales que se manifiestan en el plano local. Como es una de las principales redes humanitarias que se ocupan de las consecuencias de estos desafíos, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene la responsabilidad de plantear estas cuestiones, proponer nuevas soluciones y hacer un llamamiento para la acción.

El personal y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que trabajan sobre el terreno saben que estas cuestiones son ya una dura realidad para muchas personas pobres en todo el mundo. Los más pobres entre los pobres son los más afectados. Ha llegado el momento de redoblar nuestros esfuerzos y ayudar a las comunidades vulnerables a estar mejor preparadas para hacer frente a un futuro incierto.

Pregunta: ¿Es posible que los daños al medio ambiente den lugar a situaciones de conflicto armado y violencia?

La degradación ambiental adopta diferentes formas, como la deforestación, la desertificación y la contaminación. Es común referirse al cambio climático como un “multliplicador de riesgos” porque puede hacer que una situación difícil de por sí empeore. También pone en peligro el desarrollo sostenible al crear nuevas fuentes de desigualdades.

En los contextos en que el CICR lleva a cabo actividades, hemos observado que este tipo de problemas intensifica la vulnerabilidad de la sociedad en general, y puede exacerbar los efectos del malestar político y social. Así pues, la degradación ambiental en ocasiones puede conducir a las comunidades que tropiezan con dificultades a recurrir a la violencia.

Y los propios enfrentamientos armados también pueden ocasionar degradación ambiental provocando incendios, explosiones de refinerías, diversas formas de contaminación, etc. Otro ejemplo que viene a colación es que las poblaciones atrapadas en situaciones de combate pueden verse impedidas de cultivar o irrigar sus tierras, lo que con frecuencia obliga a las personas a agotar sus limitados recursos o a abandonar el lugar. En ocasiones, las personas que habitan en campamentos para desplazados no tienen otra opción que la de talar todos los árboles de las inmediaciones para utilizarlos como leña.

En situaciones de conflicto armado, los sistemas de abastecimiento de agua y de saneamiento son dañados o destruidos, con lo cual las sociedades soportan una mayor carga de estrés y se intensifican los combates. Cuando no hay suficiente tierra, alimentos, agua o acceso a los productos básicos, se desatan tensiones y se debilita la capacidad de resistencia de la comunidad. Naturalmente, tenemos que obrar con cuidado para no establecer automáticamente vínculos causales entre estos factores, pero la degradación ambiental realmente desempeña un importante papel en la creación de las condiciones para una crisis humanitaria.

Pregunta: ¿Qué pueden hacer las personas y las comunidades para protegerse contra esas amenazas?

Pueden adaptarse y fortalecer su capacidad de resistencia. Tenemos que trabajar juntos para ayudarles a reducir al mínimo los riesgos y a prepararse para hacerles frente. Esto requiere un enfoque de base popular, por lo que las comunidades tienen un papel muy importante que desempeñar. Aunque estamos hablando de desafíos mundiales, éstos requieren una respuesta en el plano local.

Aprender a prestar primeros auxilios es un buen ejemplo del modo en que las personas se pueden proteger y ayudar a los demás. Saber cómo vendar una herida o estabilizar la condición de una persona lesionada puede salvar una vida. Independientemente de que los primeros auxilios se practiquen durante un conflicto, después de un terremoto o de un accidente automovilístico, se trata de una práctica que ha salvado innumerables vidas.

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desempeñan una función de trascendental importancia en lo que se refiere a ayudar a las comunidades a funcionar mejor. Por esa razón, en el marco de sus competencias técnicas, el CICR invierte muchísimo esfuerzo en la consolidación de las capacidades de esas Sociedades. Por ejemplo, las Sociedades Nacionales de numerosos países realizan un importante trabajo para la reunificación de familias separadas por los conflictos y para dar con el paradero de las personas desaparecidas como resultado de la violencia. Esas actividades requieren una labor intensa por parte de las personas y las comunidades, incluidos el personal y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Uno de los temas del programa de la Conferencia es la violencia en contextos urbanos. ¿Qué papel desempeña el CICR en ese ámbito?

Éste es realmente un fenómeno bastante complejo. Mucha gente podría pensar en secuestros de personas o vehículos al escuchar el término "violencia en contextos urbanos", pero el problema es mucho más amplio.

La violencia armada en las ciudades con frecuencia comparte muchas de las mismas características de los conflictos armados. Aún cuando la violencia urbana no equivale a guerra en el sentido de su definición en el derecho internacional humanitario, puede ocasionar un sufrimiento parecido. Por ejemplo, estamos empezando a ver la utilización de armas en situaciones de violencia urbana que tradicionalmente se asocian con la guerra. Algunos de los problemas humanitarios que ocasiona este tipo de violencia son semejantes a los que podríamos encontrar en zonas de guerra. Figuran entre ellos cómo proceder para la evacuación de los heridos y cómo asegurar el respeto y la protección del personal médico.

Debido a su larga experiencia en el ámbito de los conflictos armados, el CICR tiene interés en explorar los medios de responder a este fenómeno, en colaboración con las Sociedades Nacionales. También queremos contribuir a asegurar que la policía y las fuerzas armadas de las zonas urbanas incorporen las normas de derechos humanos y los principios humanitarios generales en sus operaciones.

En la Conferencia también abordaremos los desafíos que plantean los conflictos armados en contextos urbanos. El aceleramiento de la urbanización en todo el mundo –actualmente más de la mitad de la población del planeta vive en las ciudades– significa que el CICR confronta un número creciente de guerras que se libran en importantes ciudades. Esa situación supone diversos desafíos, como la propia densidad de la población afectada por las hostilidades y la complejidad de la infraestructura esencial (agua, electricidad, hospitales) que debe seguir funcionando. Pero también se da el problema del relativo anonimato del entorno urbano, factor que aumenta el riesgo de desintegración de la cohesión social.

¿Qué está haciendo el CICR para adaptar su perspectiva y sus actividades frente a estos nuevos desafíos?

Necesitamos seguir perfeccionando nuestro análisis de la interrelación de estas cuestiones para anticipar mejor los conflictos armados y otros tipos de violencia, y para preparar mejor nuestra respuesta.

El CICR participa también cada vez más en contextos de desastres naturales, especialmente cuando se producen en zonas afectadas por conflictos, como las inundaciones en Afganistán y la grave sequía en Somalia.

El CICR tiene un comprobado historial de actividades en entornos de conflicto, generalmente en colaboración con las Sociedades Nacionales concernidas, y con frecuencia en lugares en los que otras organizaciones no pueden actuar, o a los que no desean ir. Responder a un desastre natural que ocurra en una zona de conflicto supone una carga adicional para el CICR y la Sociedad Nacional local.

El significado de la verdadera asociación se hace evidente en ese tipo de situaciones. Es por ello que hacemos cada vez mayor hincapié en nuestra relación con las Sociedades Nacionales como interlocutores estratégicos que comparten nuestras ambiciones humanitarias.

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22-11-2007