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13-12-2001  Declaración oficial  
Reunión ministerial de los Estados Partes en la Convención de 1951 y/o en su Protocolo de 1967 relativos al estatuto de los refugiados


Ginebra, 12 y 13 de diciembre de 2001
Declaración del Comité Internacional de la Cruz Roja


Señor Presidente:


Es para mí un honor y un placer tomar la palabra en esta primera reunión ministerial de los Estados Partes en la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y en su Protocolo de 1967, convocada para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la Convención.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) desea unir su voz a la de los oradores precedentes para reafirmar su apoyo a la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, que constituye la base del régimen internacional de protección de los refugiados. Asimismo, desea felicitar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) por los incesantes esfuerzos que ha realizado, durante más de cincuenta años, para proteger a los refugiados y buscar soluciones duraderas a su trágico destino.

Mucho tienen en común el CICR y el ACNUR. El CICR también tiene el cometido de prestar protección –a las víctimas de los conflictos armados–, así como de hacer respetar y promover un conjunto de normas en que se estipula la protección debida a esas personas: el derecho internacional humanitario.

Al hablar de protección internacional, es necesario destacar que el ACNUR y el CICR son las únicas organizaciones internacionales que tienen la doble responsabilidad de prestar protección y proporcionar asistencia humanitaria. La índole de las crisis actuales exige cada vez más que las dos organizaciones trabajen mancomunadamente en los mismos contextos operacionales, en los que se enfrentan a desafíos análogos: obtener el acceso a las personas necesitadas, garantizar la seguridad del personal humanitario, afrontar las relaciones entre la acción humanitaria, por una parte, y la acción política y militar, por otra, y esforzarse por obtener, con regularidad, los fondos necesarios para la realización de sus actividades, por citar sólo algunos ejemplos.

A lo largo de los años, se ha ido reforzando la coordinación entre nuestras dos organizaciones, mediante contactos extraoficiales y diálogos más estructurados, como las reuniones anuales de alto nivel. Es fundamental mejorar esa coordinación y evitar la superposición de actividades, para optimar la acción humanitaria y utilizar de manera más conveniente los recursos que los Gobiernos donantes ponen a nuestra disposición.

En lo que se refiere al derecho, me gustaría destacar los orígenes comunes y el carácter complementario del derecho de los refugiados y del derecho internacional humanitario. Ambos se basan en el principio de la dignidad del ser humano. El objetivo de ambos es brindar protección en situaciones en que las personas son especialmente vulnerables: el derecho de los refugiados, cuando las personas se han visto obligadas a huir de su país por temor a la persecución, y el derecho internacional humanitario, en tiempo de conflicto armado. Así, pues, no sorprende que el principio de no devolución –piedra angular del derecho de los refugiados– también esté consignado en el derecho internacional humanitario, que además comprende otras varias disposiciones específicas relativas a los refugiados.

Cabe también poner de relieve otro aspecto: el derecho internacional humanitario apunta a prevenir los desplazamientos y, de hecho, prohíbe expresamente los desplazamientos forzosos de personas civiles. Con frecuencia, la causa de estos desplazamientos reside en violaciones graves del derecho humanitario, como los ataques indiscriminados o contra personas civiles y la destrucción de bienes civiles o de bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, como los cultivos, el ganado y las redes de abastecimiento de agua. El respeto de estas normas fundamentales es, pues, esencial para que las personas no se vean obligadas a abandonar sus hogares y a convertirse en refugiados o desplazados en su propio país.

Teniendo en cuenta estos objetivos comunes, el CICR ha participado activamente en el proceso de las Consultas Globales sobre la Protección Internacional emprendido por el ACNUR con objeto de consolidar el régimen internacional de protección de los refugiados.

La problemática de las personas desplazadas en su propio país es también un asunto que las dos organizaciones han abordado con frecuencia en sus conversaciones. El CICR quisiera recordar que, en virtud de su cometido de protección y asistencia en favor de la población civil afectada por un conflicto armado, considera que es la organización encargada de responder a las necesidades urgentes de las personas desplazadas. Actualmente, el CICR, presente en más de cien países, dirige programas en más de cuarenta contextos para ayudar a más de cinco millones de personas, principalmente en África.

El Consejo de Delegados del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que tuvo lugar hace apenas un mes en Ginebra, destacó la importancia de la respuesta del Movimiento a las necesidades de los refugiados y de las personas desplazadas en su propio país. En la apertura de esa reunión, en la que el alto comisionado para los refugiados pronunció un discurso, los componentes del Movimiento –el CICR, la Federación Internacional y una impresionante red de 178 Sociedades Nacionales reconocidas– reafirmaron enérgicamente su compromiso de dar respuesta a las necesidades de las poblaciones desplazadas a la fuerza, de conformidad con sus cometidos complementarios. Uno de los asuntos tratados en el Consejo de Delegados fue la mejora de la coordinación y el refuerzo de las relaciones de trabajo entre el ACNUR y los distintos componentes del Movimiento.

Señor Presidente:

Para terminar, el CICR quiere desear un verdadero éxito al ACNUR en sus actividades futuras y expresar la esperanza de que la comunidad internacional siga haciendo respetar el derecho de los refugiados, que es hoy más necesario que nunca. El CICR se sentirá afortunado de poder mantener durante muchos años más las relaciones constructivas que ha tenido el placer de entablar con el ACNUR.

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