En 2001, tras el fin de la tregua entre el Gobierno y los maoístas, 20 jóvenes dejaron sus hogares en Jogimara, distrito de Dhading, para trabajar en la construcción de la pista de un aeropuerto a 800 kilómetros de distancia, en la región occidental de Nepal. Diecisiete de ellos nunca regresaron.
Seis años más tarde, algunos de sus familiares todavía guardan la esperanza de su regreso; otros temen que estén muertos. De mala gana, la mayoría de las familias celebró los funerales de sus familiares desaparecidos. Las familias tienen preguntas y quieren respuestas; desean que se dé a conocer el paradero de sus seres queridos, y, sobre todo, necesitan un cierre para esta situación.
La mayoría de las familias devastadas, entre ellas 18 hijos y 10 esposas, perdieron al sostén de familia. Cientos de familias en todo Nepal, y miles en el mundo, comparten esta desgracia.