"La situación se ha deteriorado drásticamente en las últimas semanas", señaló el jefe de la delegación del CICR en Yemen, Jean-Nicolas Marti. "La seguridad es la mayor preocupación de las personas desamparadas –como mujeres, niños y ancianos– en zonas donde sigue habiendo combates. Pero tener la posibilidad recibir alimentos, agua y atención sanitaria es casi tan vital como la seguridad. Otra preoucupación es la falta de alojamiento, pues las noches son cada vez más frías."
Casi todos los yemenitas en el norte del país han vivido ya años de conflicto, y esto se ha añadido a las duras condiciones de vida y al constante empobrecimiento. "Muchas personas nos han dicho que sus casas han quedado semidestruidas o han sido arrasadas totalmente a causa de los intensos combates que comenzaron el 12 de agosto," dijo el señor Marti. "Tuvieron que abandonar casi todas o todas sus pertenencias. Perdieron su trabajo y sus negocios, gastaron todo el dinero que hubieran podido tener en víveres y otros bienes de primera necesidad, y ahora están en la incapacidad de adquirir otro tipo de suministros esenciales, porque ya no se pueden conseguir o porque los precios se han disparado."
Las familias que se alojaron en escuelas, como la de Khaiwan Medina, tendrán que marcharse porque comienza el año escolar. Otras familias viven entre los escombros de sus casas destruidas y otras no tienen más remedio que permanecer a la intemperie, utilizando como protección láminas de plástico y sábanas.
Junto con la Media Luna Roja de Yemen, el CICR proporciona alimentos y otros artículos de primera necesidad a los residentes y a los desplazados en la ciudad de Sada y en la gobernación de Amran, pero sigue siendo muy difícil acceder a otras zonas en condiciones de seguridad, en especial a la gobernación de Sada.
Durante las dos últimas semanas, el CICR y la Media Luna Roja de Yemen distribuyeron víveres para casi 16.000 desplazados y para las familias que los acogen en Wadi Jaiwan, Bani Sureim y Hawazat Hashed, en la gobernación de Amran. También suministraron el agua que con tanta urgencia necesitaban unos 8.500 desplazados y residentes en esta gobernación. Entregaron también medicamentos y material médico a dos centros de salud del Ministerio de Salud y Población en Wadi Jaiwan, donde se atiende a unos 200 pacientes al día.
El CICR insta a todos los que puedan influir en la situación sobre el terreno a que tomen todas las medidas factibles para que la población civil sea protegida y para facilitar el paso inmediato y seguro de la asistencia humanitaria. Debe tomarse todas las medidas necesarias para preservar la vida de las personas civiles y sus bienes. Debe permitirse que los heridos y los enfermos reciban atención médica y ha de hacerse todo lo posible por preservar contra los efectos de los combates al personal de salud, así como los establecimientos y vehículos sanitarios. El emblema de la media luna roja debe ser respetado en todo tiempo.
Para más información:
Rabab Al-Rifaï, CICR, Saná, tel.: +967 1 21 38 44 ó +967 711 94 43 43
Dorothea Krimitsas, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 25 90 ó +41 79 251 93 18