"Estaba perdiendo mi infancia y desperdiciando mi vida".
Testimonio de Ramazani, combatiente desde los 7 años
"Espero que mi familia nos acepte a mí y a mi bebe".
Testimonio de Munezero, reclutada por la fuerza a los 14 años.
El centro es administrado por la Oficina de Voluntarios al Servicio de la Infancia y la Salud (BVES) y, durante los últimos cinco años, ha atendido a más de 1.500 ex niños soldados, entre ellos 173 niñas.
"Es preciso volver a familiarizarlos con la noción básica de la familia", explica Mamy Wema, asistente social en un centro para ex niños soldados, en Bukavu. "Cuando estaban con los grupos armados, veían a las madres y los padres como objetos; no han experimentado la influencia de los roles parentales ni el amor familiar en mucho tiempo. Estos aspectos son parte importante de nuestro trabajo en el centro".
Los niños permanecen en el centro durante al menos tres meses, antes de reencontrarse con sus familiares. A fin de facilitar su reinserción, se les imparten conocimientos generales básicos, como la alfabetización básica o clases de repaso para los que ya han asistido a la escuela, actividades recreativas para mejorar su capacidad de socialización; asimismo, se les enseña artesanía, agricultura y otros oficios.
Servicios psicosociales y sanitarios
El centro también presta servicios psicosociales, y cuenta con una clínica. "Algunos niños padecen enfermedades de transmisión sexual o infecciones pulmonares, e incluso llegan con heridas de bala", explica Adolphine Nsimire, una de las enfermeras del centro. "Algunas de las muchachas están embarazadas y todas sufren de desnutrición".
El CICR proporciona apoyo material al centro y busca a los familiares de los niños que no son originarios de Bukavu, incluso en países vecinos como Ruanda y Uganda. Una vez localizada la familia, el CICR organiza el intercambio de mensajes de Cruz Roja y, por último, el reencuentro del niño o de la niña con sus parientes.
Murhabazi Namegabe, director de la BVES, dice que los diferentes grupos armados trasladan a los niños de una región a otra, como parte de una estrategia intencional destinada a mantenerlos separados de sus familiares.
"A causa de la deficiente infraestructura de comunicaciones en la región, sólo una institución como el CICR cuenta con redes amplias y con acceso a las zonas distantes, dos factores importantes en la búsqueda de los familiares, dice el señor Namegabe.
No es fácil regresar a casa
"Incluso tras reencontrarse con sus familiares, estos jóvenes siguen teniendo problemas", dice Marnie Lloyd, delegada de Protección del CICR en Bukavu. "Sus experiencias los han traumatizado. Su red social se ha desbaratado y han perdido el contacto con sus familiares hace tiempo. Por lo general, no han asistido a la escuela, y algunos se han acostumbrado a usar la violencia para obtener lo que desean. A veces, la comunidad o los familiares tienen miedo de los ex niños soldados y también es preciso reeducarlos, a fin de fomentar la aceptación de estos niños".
"Los mensajes de Cruz Roja son un medio de restablecer el contacto entre el niño y sus familiares", explica la señora Lloyd. "La renovación del contacto es importante, porque restablece los vínculos y la confianza que se necesitan para obtener el acuerdo de ambas partes, sin el cual no se puede concretar la reunificación familiar".
"A menudo, los mensajes de Cruz Roja representan el primer contacto entre el niño y los familiares después de muchos años. Suelen incluir fotografías, y la entrega de los mensajes puede ser una experiencia muy emotiva", añade la delegada.