Un agricultor sostiene una munición desactivada. Una munición en racimo puede agrupar cientos de submuniciones que se esparcen en un área amplia. Este modelo, llamado M42 y no mucho más grande que una lamparilla eléctrica, está diseñado para herir y matar a combatientes y dañar vehículos blindados. La ONU calcula que, en Líbano, hay cientos de miles de submuniciones sin estallar. De las más de 200 víctimas civiles que se han producido después del término de la guerra, la mayoría de las heridas y las muertes se han debido a esas submuniciones.