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12-06-2007  Artículo de prensa  por Fabien Franco
Darfur: crónica de una muerte anunciada
Esta entrevista a Jacob Kellenberger, presidente del CICR, fue publicada en francés por la revista suiza Kaële el 5 de junio de 2007. Es reproducida aquí con el permiso de la revista.

1. ¿Puede explicarnos las consecuencias humanitarias del conflicto en Darfur?

Hoy en día vivir en Darfur, independientemente del origen étnico, significa a menudo sobrevivir en condiciones de inseguridad. Las comunidades rurales han resultado seriamente afectadas y los medios de subsistencia de la población se encuentran amenazados por el saqueo, una libertad de movimiento restringida y la falta de acceso a los servicios médicos y veterinarios esenciales. La destrucción de los cultivos y la inestabilidad de las líneas del frente han desbaratado los mecanismos de subsistencia, como son el pequeño comercio. La inseguridad también afecta a los civiles que han huido de sus pueblos en busca de una seguridad relativa en los campamentos para desplazados internos. A pesar de que las confrontaciones militares han disminuido en los últimos meses, en el plano de la violencia y la anarquía no se registra una mejora global. Por consiguiente, al personal humanitario le resulta más difícil llegar a las víctimas del conflicto.

La única salida a este drama humano es la vía política.

2. ¿Considera usted que nos encontremos ante un genocidio?

El CICR tiene específicamente el cometido de promover la comprensión y difusión del derecho internacional humanitario, llevando a cabo al mismo tiempo una acción humanitaria neutral e independiente, y no es de su incumbencia pronunciarse sobre la existencia o no de una situación de genocidio. En 2006, la Comisión de Investigación, establecida por la resolución 1564 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, concluyó que no hay genocidio en Darfur. Pero sea cual sea la calificación que se dé a la situación en Darfur, la violencia siempre engendra sufrimientos.


3. ¿Cuál es el margen de maniobra del CICR?

En colaboración con la Media Luna Roja Sudanesa y otras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR no ha cesado de reforzar su acción frente a la crisis, sobre todo en las zonas remotas. Gracias al diálogo confidencial que mantenemos con todas las partes en el conflicto, podemos tener acceso a las víctimas, lo que es indispensable para continuar nuestra labor y prestar asistencia donde es más urgente. Pese a la inseguridad reinante en varias regiones de Darfur, el CICR sigue estando presente en sus tres estados. Aunque, en general, todas las partes en el conflicto aceptan la presencia del CICR en Darfur, eso no implica que el personal de la Institución esté al resguardo de algún ataque. El bandolerismo y la delincuencia son un problema grave. Insisto, pues, en la necesidad de respetar la misión del CICR.


5. Después de haber efectuado tres visitas a Darfur desde 2004, ¿qué puede decir sobre la evolución del conflicto?

Volví a viajar a Sudán en febrero, principalmente para ver cómo había evolucionado la situación desde la última visita que hice en 2004. El objetivo de esta visita fue darme cuenta personalmente de la situación que predomina actualmente en Darfur en el plano humanitario y de la seguridad. Me reuní con representantes de las autoridades locales, comandantes rebeldes y jefes de tribus y comunidades. Me inquietó mucho ver cuán degradadas estaban las condiciones de seguridad en numerosas regiones y más aún comprobar los terribles sufrimientos que soporta la población civil. Fue frustrante constatar las dificultades con que se topan el CICR y otras organizaciones humanitarias, sabiendo que lo que hacen es aportar ayuda. Di cuenta de estas preocupaciones a todas las personas con las que me entrevisté sobre el terreno, así como a los ministros de Gobierno y a otras personas a mi regreso a Jartum.

6. El CICR presta asistencia a más de 300.000 personas y, según se indica, hay más de un millón de desplazados internos. ¿De qué medios de presión dispone el CICR para lograr que la población civil de Darfur esté mejor protegida?

Sin duda alguna, es inquietante la situación de los desplazados, como también la de otros civiles afectados por la crisis actual. Si no se cumplen las condiciones de seguridad, son ínfimas las esperanzas de que esas personas regresen a su pueblo algún día. A fin de lograrlo todas las partes en el conflicto deben respetar plenamente las normas del derecho internacional humanitario.

Ahora bien, para aliviar las difíciles experiencias que ha de soportar la población civil, el CICR mantiene un diálogo confidencial con todas las partes a todos los niveles, a fin de recordarles su obligación, de conformidad con el derecho internacional humanitario, de velar por que los civiles sean protegidos. El CICR sigue de cerca las violaciones del derecho y continúa llamando la atención de las autoridades y las partes concernidas a ese respecto, según las modalidades habituales de trabajo de la Institución. Donde hay problemas pedimos que se resuelvan. Es la responsabilidad de las partes respetar ese derecho, cuyo objetivo es proteger la vida y la dignidad de los civiles.


8. ¿Qué opina de la responsabilidad de la comunidad internacional?

Según los Convenios de Ginebra, los Estados tienen la obligación no sólo de respetar las normas del derecho internacional humanitario, sino también de hacer que otros las respeten. Una mejor observancia de este derecho por todas las partes involucradas en el conflicto en Darfur tendrá un efecto positivo e inmediato para la población de la región.

9. Hoy, ¿qué informaciones le llegan del terreno?

Los enfrentamientos y las condiciones de seguridad deficientes en numerosas regiones acentúan la vulnerabilidad de la población civil. Las condiciones de vida son cada vez más precarias para los millones de personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar desde el comienzo del conflicto. El acceso a las víctimas es cada vez más difícil. En ciertas zonas, la distribución de la ayuda humanitaria ha quedado interrumpida debido a los incidentes de seguridad. Como usted puede darse cuenta, es difícil trabajar en un contexto, en el cual incluso los trabajadores humanitarios son tomados a menudo como blanco, en violación de las normas del derecho internacional humanitario.

10. En su opinión, ¿por qué el conflicto sudanés no moviliza a los Estados occidentales como lo hacen las guerras en Oriente Medio?

Sin embargo, el conflicto y la situación humanitaria en Darfur continúan captando la atención internacional y el nivel de financiación del CICR muestra que existe un interés en prestar socorro a las víctimas de ese conflicto.

11. A pesar de la presencia de organizaciones humanitarias en Sudán, la situación, al parecer, no se ha mejorado. ¿Qué constataciones saca de lo que podría considerarse un fracaso de la acción humanitaria?

Yo no hablaría de fracaso, pero es verdad que las condiciones de seguridad cada vez más precarias de los trabajadores humanitarios han tenido repercusiones muy negativas en su capacidad de acción. Varios empleados de organizaciones humanitarias han resultado muertos o heridos durante los ataques. Como no hay indicios de que se apacigüe la situación, el CICR y la Media Luna Roja Sudanesa están más movilizados que nunca para hacer frente a una urgencia que se prolonga. Pero la acción humanitaria por sí sola no basta. La situación podrá resolverse siempre y cuando se adopten medidas políticas.


12. ¿Qué acciones realiza el CICR en Sudán?

A partir de principios de 2004, ante las ingentes necesidades de la región de Darfur, la acción desplegada en Sudán pasó a ser la operación más importante del CICR en el mundo. Desde 2004, se elaboró una acción estructurada basada en un dispositivo diversificado y una logística sólida, con programas de protección y de asistencia de diversos tipos: ayuda alimentaria, abastecimiento de agua y atención médica.

En Darfur, en 2006, la Institución distribuyó, en promedio, 19.000 toneladas de víveres por mes a unas 177.000 personas, un tercio de las cuales eran desplazados internos. La mayor parte de los alimentos se entregó a las personas vulnerables residentes en las regiones rurales distantes, con el fin de evitar su desplazamiento a campamentos ya superpoblados. Los ingenieros del CICR abastecieron de agua a varios campamentos de desplazados internos y diversas zonas urbanas, y repararon las redes de suministro de agua de cuatro ciudades. En 2006, se repararon cientos de bombas de agua, y se excavaron y limpiaron más de cincuenta pozos. El CICR modernizó igualmente cuatro hospitales y doce centros de atención primaria de salud, a los que proporcionó asistencia médica y personal. En 2006, el equipo quirúrgico del CICR fue desplegado 60 veces y efectuó casi 500 intervenciones quirúrgicas. Cientos de miles de camellos y bovinos fueron vacunados y se distribuyó material agrícola a miles de personas.

El conflicto de Darfur causó la separación de muchas familias. Buscar a las personas desaparecidas y ayudar a las que están separadas a comunicarse entre ellas – y de ser posible a reunirse – es un trabajo que exige mucho tiempo y que se realiza con el respaldo eficaz de la Media Luna Roja Sudanesa.


13. ¿El CICR administra los campamentos de desplazados?

El CICR no administra los campamentos de desplazados y se encargan de esta tarea las autoridades locales. Pero el CICR ha emprendido diversas actividades para proporcionar medios de subsistencia a la población desplazada cuando las autoridades no pueden hacerlo.

Cuando estalló la crisis en 2004, el CICR comenzó a trabajar en los campamentos de desplazados internos en Darfur, pero dado que otras organizaciones llegaron para prestar ayuda a los desplazados, progresivamente nos fuimos concentrando en las zonas rurales donde hay muy pocas organizaciones humanitarias, con objeto de brindar asistencia a las personas que aún residían en sus poblados. Para nosotros es una prioridad alentar a que la gente se quede en su hogar y evitar así el desplazamiento a los campamentos. Ayudamos a los residentes y a las personas desplazadas en las zonas rurales, principalmente suministrándoles semillas, aperos y socorros adecuados a sus necesidades. Son igualmente importantes el abastecimiento de agua y los programas médicos.

A fines de enero, decidimos excepcionalmente encargarnos de nuevo en el campamento de desplazados de Gereida del abastecimiento de agua y víveres, la supervisión de los servicios sanitarios, la gestión de los desechos, la atención primaria de salud y la gestión de un programa de alimentación en colaboración con la Cruz Roja Británica y la Cruz Roja Australiana. Se tomó esta decisión dado que otras organizaciones tuvieron que dejar la ciudad después de un incidente de seguridad grave.

14. ¿Qué medidas políticas podrían poner término al conflicto?

Se necesitan medidas que permitan reconciliar las aspiraciones políticas y económicas del Gobierno central y de los grupos de oposición en Darfur. Toda solución política debe avenirse con los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

15. En su opinión, ¿cómo habría que prever el futuro?

Por el momento hay pocos indicios de una solución política sólida y la fragmentación de los grupos armados complica todavía un contexto ya peligroso. El bandolerismo creciente, la fragmentación de los grupos armados, los choques entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes no signatarios, así como las luchas tribales conforman todos el telón de fondo de un conflicto local cada vez más politizado y de un estado de anarquía que va ganando terreno. Las rivalidades por las tierras y los recursos acuíferos siguen fomentando la violencia y las confrontaciones armadas en los tres estados.


16. Usted es el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja desde 2000. ¿Qué balance hace de estos siete años pasados en todos los confines del mundo?

Me he dado cuenta de que, a pesar de todas las dificultades y los obstáculos, es posible mejorar la vida de millones de personas particularmente vulnerables mediante una determinada acción humanitaria.


17. Desde el punto de vista humano, ¿qué ha aprendido sobre usted mismo y sobre el mundo que lo rodea?

Con respecto al mundo, la cercanía entre lo peor y lo mejor. Sobre mí mismo, que en este oficio también es útil una voluntad férrea fundada en convicciones firmes.


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12-06-2007