Una aldea inundada y abandonada en el distrito de Marere, Somalia Más de 500.000 somalíes han sido afectados por las inundaciones. Los pocos campos sembrados que se habían salvado de la sequía que se produjo en el primer semestre de 2006 quedaron destruidos. Los habitantes de esa aldea se refugiaron en el campamento de desplazados Belet Wayne, donde el CICR suministra unos 100.000 litros de agua potable por día, a los 45.000 habitantes del campamento. Cuando se produce una inundación, el acceso al agua potable es vital para evitar la propagación de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, la diarrea y la malaria. Desde el inicio de las inundaciones en noviembre, el CICR ha abastecido de lonas impermeables a unas 330.000 personas para que se protejan del mal tiempo, así como equipamiento para la producción y la distribución de agua potable, redes contra mosquitos, mantas y semillas para sembrar una vez que haya descendido el agua.