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7-11-1999    
Boletín diario de la XVII Conferencia de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Nº 7

El poder de la humanidad

    En el último día de la XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, los delegado aprobaron una Declaración, a la que la presidenta de la Comisión Permanente, la princesa Margriet de Holanda, se refirió como una “fuente de inspiración”. (Véase texto completo de la Declaración en la página 5)
    El informe del Comité de Redacción, que revisó los textos de la Declaración, el Plan de Acción y las resoluciones, fue presentado por el Embajador señor Philippe Kirsch, quien puntualizó que los textos reflejaban los puntos de vista de todos los participantes y eran una tentativa de hallar un equilibrio aceptable. “Fue a veces un proceso lento y largo, pero la atmósfera fue excelente, y predominó un espíritu de conciliación y cooperación”, afirmó.

    Plan de Acción
    Se aprobó un Plan de Acción para los años 2000-2003, que abarca tres ámbitos principales: protección de las víctimas de los conflictos armados mediante el respeto del derecho internacional humanitario; acción humanitaria en tiempo de conflicto armado y de otros desastres y asociación estratégica para mejorar la vida de las personas vulnerables. Se instó a todos los miembros de la Conferencia a que pusieran en práctica las acciones propuestas en el documento, con miras a alcanzar los objetivos en él definidos.

    En el primer tema, los objetivos finales son:
    - cumplimiento cabal por todas las partes en un conflicto armado de sus obligaciones dimanantes del derecho internacional humanitario, de proteger y asistir a la población civil y demás víctimas de los conflictos armados y de respetar los bienes protegidos ;
    - creación de una barrera eficaz contra la impunidad mediante la combinación de los tratados internacionales y la legislación nacional pertinentes en materia de represión de las violaciones del derecho internacional humanitario y el examen de un sistema equitativo de reparaciones;
    - aceptación universal del derecho internacional humanitario y adopción por los Estados de todas las medidas necesarias en el plano nacional para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones en virtud del derecho internacional;
    - integración, por los Estados, de sus obligaciones dimanantes del derecho internacional humanitario en los procedimientos y la formación pertinentes. Promoción de este derecho entre las personas y las entidades concernidas;
    - conformidad de las armas con el derecho internacional humanitario, establecimiento de controles eficaces de la disponibilidad de armas y municiones, y término de la tragedia humana causada por las minas terrestres antipersonal.

    Los objetivos finales del segundo tema son:
    - respuesta eficaz en las situaciones de desastre mediante una mejor preparación en los planos nacional e internacional;
    - mecanismos consolidados de cooperación y coordinación entre los Estados, el Movimiento y demás agentes humanitarios;
    - atención a los derechos y las necesidades urgentes de las personas más vulnerables como primera prioridad de la acción humanitaria;
    - comprensión de los respectivos cometidos de los agentes políticos, militares y humanitarios, y protección del personal humanitario.

    Los objetivos finales del tercer tema son:
    - mejoramiento de la salud de las personas vulnerables mediante una mayor cooperación entre Estados y Sociedades Nacionales;
    - nuevas iniciativas para atender a las necesidades de las personas vulnerables y reducir la discriminación y la violencia en la comunidad;
    - aumento de la capacidad de las Sociedades Nacionales, asociación eficaz con los Estados y cooperación con las organizaciones humanitarias y de desarrollo pertinentes.

    Una conferencia distinta
    Al dirigirse ante la sesión de clausura de la Conferencia Internacional, la princesa Margriet de Holanda dijo a los delegados que a través del “poder de la humanidad”, la Conferencia Internacional se había reafirmado como uno de los más destacados foros internacionales en el ámbito humanitario y había mostrado al mundo que el Movimiento y los Estados están dispuestos a seguir mejorando y ampliando su asistencia a las víctimas de los conflictos y los desastres.
    “Es el deber de cada uno de nosotros hacerse cargo de las decisiones de la Conferencia y llevarlas a nuestra comunidad y a todas las personas en el mundo que requieren nuestra ayuda”, declaró. “Como miembros de la Comisión Permanente, nos comprometemos a hacer todo lo posible por cumplir con vuestras aspiraciones”.
    La princesa añadió: “Hemos compartido nuestras perspectivas respecto de los problemas humanitarios actuales y hemos de guiarnos ahora por los principios que fundamentan los Convenios de Ginebra, evocados con tanta elocuencia en el Llamamiento del 12 de agosto, a saber: el respeto de la dignidad humana, la compasión por los que sufren y la solidaridad”.
    Tal como se había previsto, esta Conferencia fue distinta e innovadora. Se organizaron talleres, se formularon promesas y se aprobó un Plan de Acción evaluable. “La humanidad es tan poderosa como una mano tendida”, concluyó. “Aprovechemos esta oportunidad para actuar”.

    Promesas para el futuro
    Una de las importantes innovaciones de la Conferencia fue la iniciativa de las promesas. En su presentación hoy, la vicepresidenta de la Conferencia, la embajadora Yolande Biké, anunció que se habían recibido un total de 387 promesas formuladas por 163 Sociedades Nacionales, el CICR, la Federación Internacional, 85 Gobiernos y 9 observadores.
    Las promesas son un nuevo concepto y, antes de la Conferencia, habían sido objeto de intensos debates en el marco de las Sociedades Nacionales y los Gobiernos, pues cada cual trató de determinar cuáles eran las promesas más convenientes y evaluables. Tal como puntualizó la embajadora señora Biké: “No sólo podemos darnos cuenta del éxito de las promesas por el número registrado sino también por lo prácticas y realistas que son”. También explicó cómo las Sociedades Nacionales y los Gobiernos hicieron sus compromisos individualmente o presentaron promesas conjuntas, que confirman el deseo de “trabajar juntos para alcanzar una meta común”.

    Las promesas abarcaron una gran diversidad de esferas. La señora Biké resumió las principales tendencias:

    - prohibir el reclutamiento militar y la participación en los conflictos armados de los menores de 18 años;
    - proteger y asistir a las mujeres y los niños, en términos jurídicos y prácticos;
    - promover más ampliamente el derecho internacional humanitario y contraer el compromiso de ratificar los Protocolos adicionales y/o retirar las reservas hechas con respecto a los Convenios de Ginebra;
    - promover y ratificar otros tratados, como el Tratado de Ottawa sobre la prohibición de las minas antipersonal y el Estatuto de la Corte Penal Internacional;
    - promover el papel y las responsabilidades del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como auxiliar de los servicios humanitarios gubernamentales;
    - consolidar las leyes relativas a la protección de los emblemas de la cruz roja y la media luna roja;
    - fortalecer la capacidad de las Sociedades Nacionales mediante la aplicación de la Estrategia 2010;
    - favorecer una mayor implicación y una representación más amplia de las mujeres en las instancias directivas;
    - realizar nuevos programas de salud y sociales en respuesta a las necesidades cambiantes;
    - potenciar el papel de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en la intervención y preparación en casos de desastre;
    - reclutar y formar a voluntarios e incentivar a los jóvenes para que se involucren más activamente en la elaboración y la ejecución de programas.
    La señora Biké concluyó agradeciendo a todos los delegados de la Conferencia su incondicional apoyo a esta nueva iniciativa y les recordó que “El reto que debemos afrontar ahora es llevar a la práctica estas promesas”. Tras recibir el pliego de promesas , el presidente de la Conferencia, Dr. Mamdouh Gabr declaró que “estas promesas no sólo apoyan nuestro Plan de Acción, sino que van aún más lejos”. Nuestro deseo ahora es que se conviertan en realidad”.

    Hallar una solución cabal para la cuestión de los emblemas
    La Conferencia aprobó una resolución sobre los emblemas, en la que se acepta la propuesta formulada al Consejo de Delegados de establecer una grupo de trabajo conjunto sobre los emblemas, integrado por representantes tanto del Movimiento como de los Estados. El grupo se ocupará de encontrar una solución cabal, lo más rápidamente posible, que sea aceptable para todas las partes con respecto tanto a la resolución como al fondo.
    La Conferencia aprobó también resoluciones relativas al Llamamiento del 12 de agosto y al Fondo de la Emperatriz Shôken.

    Talleres: un éxito indiscutible
    Al presentar el informe de los talleres, la vicepresidenta de la Conferencia, la señora Zoy Katevas de Sclabos, señaló que los 14 talleres habían abarcado una amplia gama de temas, desde los conflictos armados hasta el derecho internacional humanitario, pasando por cuestiones internas del Movimiento. “El objetivo de los talleres era completar la labor de la Conferencia, y no hallar un consenso. Estos intercambios de opinión son indispensables si queremos avanzar”, afirmó.

    Observaciones finales del presidente
    Al clausurar la XXVII Conferencia Internacional, el presidente, Dr. Mamdouh Gabr, expresó su alegría de formar parte de tan importante reunión. “Nunca me he sentido tan orgulloso como hoy”, declaró, “por lo que hemos logrado juntos. Nos hemos comprometido a vencer todos los obstáculos que se interpongan en el camino que nos conduce al tecer milenio”. El Plan de Acción aprobado por la Conferencia “convertirá las palabras en actos y las aspiraciones en realidad”.
    El Dr. Gabr manifestó que la XXVII Conferencia Internacional quedaría como un hito en la historia del Movimiento. Agradeciendo a los delegados su entusiasmo, devoción y compromiso, señaló: “Lo que importa ahora es que cumplamos nuestras promesas para que podamos decir que lo que hicimos en Ginebra en 1999 marcó realmente un antes y un después”.
    El Embajador señor Franz Muheim, presidente de la Cruz Roja Suiza, encomió abiertamente la labor realizada por el Dr. Gabr a la cabeza de la Conferencia, a quien describió como una persona con “el irresistible encanto de un caballero, y el principal artífice del éxito logrado por la Conferencia”.

    Un adiós cariñoso
    El último día de la XXVII Conferencia Internacional fue también una ocasión para los tributos y las despedidas. Se expresó un especial agradecimiento al señor George Weber, secretario general de la Federación durante siete años, a la señora Margareta Wahlström, subsecretaria general de la Federación, a la señora Yolande Camporini, jefa de Apoyo a los Órganos de Gobierno, al señor Yves Sandoz, director del CICR, y al señor Cornelio Sommaruga, presidente del CICR.
    “Es un líder incansable y valeroso a quien se recordará siempre por su carisma, su afabilidad y su lealtad”, declaró el Dr. Gabr. En nombre de la Conferencia, la princesa Margriet ofreció al señor Sommaruga unos prismáticos que, según el Dr. Gabr, “le darían una visión que trascendería nuestro limitado y coercitivo horizonte”.
    Respondiendo a la ovación en pie que le dispensaron los delegados, el señor Sommaruga citó al Barón de Montesquieu: “El presente del pasado es la memoria, el presente del pasado es la acción, el presente del futuro es la imaginación”. Su memoria, dijo, es Solferino, su acción es el CICR y su imaginación es un mundo de paz y de justicia.



    Declaración de la XXVII Conferencia Internacional
    de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
    "el poder de la humanidad"

    En el umbral del nuevo siglo ha llegado la hora de la reflexión. Para la Cruz Roja y la Media Luna Roja, así como para los Gobiernos partes en los Convenios de Ginebra, también es tiempo de inquietud.
    A pesar de los cambios positivos de los últimos decenios, los conflictos siguen causando estragos en muchos países. Los ataques contra las poblaciones y los bienes civiles se han vuelto comunes. Centenas de miles de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares. El derecho internacional humanitario es objeto de continuas vejaciones. Las catástrofes naturales de grandes proporciones arruinan la existencia de multitud de personas. Las enfermedades, antiguas o nuevas, propagan el sufrimiento. Los servicios sanitarios y sociales y los sistemas económicos a duras penas pueden satisfacer las crecientes exigencias. Por doquier, los más débiles son los que más sufren.
    Frente a esta realidad, nos comprometemos a:

  • aportar ayuda y alivio reales, dondequiera que sea necesario, a fin de salvar y mejorar la vida de millones de seres humanos;
  • reafirmar nuestro compromiso colectivo de observar el derecho internacional humanitario;
  • abogar en favor de la dignidad humana y para que cada uno de nosotros ayude al otro, sin discriminación, con el fin de atenuar los efectos de las catástrofes y de la guerra;
  • apoyar a los millones de voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja del mundo entero que, a diario, encarnan el compromiso humanitario.

    “El poder de la humanidad es la fuerza del compromiso personal y de la acción colectiva. Ambos elementos deben movilizarse para aliviar el sufrimiento y garantizar el respeto de la dignidad humana y la construcción de una sociedad más fraternal.

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