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Ayude a las víctimas de la guerra: ¡haga un donativo al CICR hoy!
31-03-2001    
Los niños y la guerra ¿Que significa protección para el CICR?

    El término "protección" comprende el conjunto de actividades encaminadas a hacer respetar los derechos fundamentales de la persona, tal y como se definen en los instrumentos jurídicos internacionales, en particular el derecho internacional humanitario, el derecho de los refugiados y el derecho de los derechos humanos.

    Uno de los cometidos del CICR es velar por el respeto de los derechos fundamentales de las personas civiles que no participan en las hostilidades y resultan afectadas por la situación de violencia. Este cometido, que dimana del derecho internacional humanitario, confiere a la población civil una protección general contra los efectos de las operaciones militares y los abusos cometidos por las partes enemigas. En caso de conflicto, el CICR interviene ante las autoridades competentes, por una parte para evitar –o hacer que cesen– las violaciones del derecho humanitario y, por otra, para proteger la vida, la salud y la dignidad de las personas, procurando que las consecuencias del conflicto no pongan en peligro su futuro.

    Además de la protección general de que gozan como personas civiles, los niños están protegidos por disposiciones específicas del derecho internacional humanitario que tienen en cuenta su particular vulnerabilidad. Estas normas comprenden la protección contra los efectos de las hostilidades (zonas sanitarias, evacuaciones), la asistencia y los cuidados (tratamiento médico, alimentación, ropa), la protección del estatuto personal, el mantenimiento del contacto entre familiares y con la comunidad (identidad, registro de datos, reunión de familias, noticias), la preservación del entorno cultural y la educación. Las partes en conflicto tienen la obligación de proporcionar a todos los niños, incluidos los niños detenidos, los cuidados y la educación que precisan.


    ¿Y los niños?

    La protección de la población civil en tiempo de conflicto se basa en un principio esencial del derecho internacional humanitario. Los civiles que no participan en las hostilidades no serán, en ningún caso, objeto de ataques, se respetará su vida y recibirán protección. Los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales de 1977 contienen normas precisas sobre la protección de las personas civiles. En caso de disturbios interiores, las personas civiles gozan de la protección que les confieren los principios fundamentales del derecho internacional humanitario y el núcleo inalienable del derecho de los derechos humanos.
    Como personas vulnerables, los niños también están protegidos por el derecho internacional humanitario. En efecto, más de 25 artículos de los Convenios de Ginebra de 1949 y de los Protocolos adicionales de 1977 hacen referencia específica a los niños.



    SE PROTEGE A LOS NIÑOS VÍCTIMAS DE CONFLICTOS...




    Los puntos indican los países o las zonas donde se ha comprobado alguna de las siguientes situaciones en relación con los niños:

    1. niños desaparecidos;
    2. niños separados de sus familiares y sin noticias de éstos;
    3. niños ejecutados, cuyos restos han sido encontrados, en muchos casos, en tumbas colectivas;
    4. niños objeto de malos tratos (corporales, psicológicos, y abusos sexuales; trabajos forzosos);
    5. niños reclutados como niños soldados;
    6. niños sometidos a la esclavitud o a trabajos forzosos;
    7. niños desplazados (niños desplazados en el interior de un país y niños refugiados).


    Con frecuencia, se considera que la situación de los niños son daños colaterales o forma parte de una preocupación general, a pesar de que los niños tienen necesidades específicas y son fácilmente víctimas incluso mucho después de que terminan los conflictos. Lo que puede parecer ficción es muchas veces una realidad: un niño desplazado en el interior de un país puede ser también un niño no acompañado (o hay muchas probabilidades de que llegue a serlo) y, como tal, corre el peligro de desaparecer o de ser reclutado o adoptado ilegalmente. Puede convertirse también en un solicitante de asilo o en un inmigrante ilegal en busca de mejores condiciones de vida o, simplemente, de los medios necesarios para sobrevivir.

    En Camboya, más de 4.000 niños desaparecieron de 1979 a 1982. En El Salvador continúa la búsqueda de los niños desaparecidos, cuyo número se eleva a unos 8.000. Myanmar es probablemente el país donde hay más niños soldados (unos 70.000). En Guatemala, el 33% de los restos mortales que, de 1997 a 2000, fueron exhumados de tumbas colectivas eran de niños. En Srebrenica murieron unos 800 niños. (Fuente: información publicada por diferentes ONG humanitarias).

    Las situaciones de postconflicto son una dura realidad para un país. La pobreza y la inseguridad forman parte de la rutina y son terreno abonado para la criminalidad organizada y la violencia callejera. Un niño no acompañado o un niño que se da por desaparecido puede caer fácilmente en esos mundos paralelos como un paria, un ser no deseado por un sistema social.

    Con respecto a Argentina y El Salvador, se informaba sobre el tráfico de niños para la adopción ilegal. En Colombia, el número per capita de niños asesinados a comienzos de los años 90, fue más elevado que en Brasil, donde 6.000 niños de la calle fueron asesinados de 1989 a 1999. En Honduras, más de 1.000 adolescentes fueron ejecutados sumariamente desde 1998, en el contexto de la llamada "limpieza étnica". (Fuente: información publicada por varias ONG humanitarias).

    La disponibilidad de recursos, infraestructuras y profesionales que hagan posible tratar el problema de los niños de la guerra no es la única preocupación. Es esencial preservar la unidad familiar durante el conflicto y restablecer el contacto entre familiares; esto es tan importante como preservar o rehabilitar la integridad corporal y emocional de los niños. El desplazamiento y la desaparición de los niños tienen consecuencias no sólo inmediatas sino también a largo plazo; es una situación que afecta la reconstrucción de un país.

    …reuniendo a los niños con sus familiares

    ¿Qué puede ser más aterrador para un niño que encontrarse solo, perdido, separado de sus seres queridos, especialmente en tiempo de guerra? El CICR no sólo protege a los niños de la violencia de los conflictos, que ocasionan cada vez más huérfanos, sino que busca a los padres o parientes de los niños no acompañados.
    En cumplimiento de su cometido, el CICR se interesa por la suerte que corren los niños no acompañados o separados de sus familiares, los menores detenidos y los niños soldados. Se preocupa, además, de las necesidades médicas, materiales o psicosociales de todos los niños en general.



    CICR/Timor (Ref:n.00052)

    La acción de mayor envergadura realizada por la Institución hasta la fecha es la que desplegó en Ruanda a raíz del genocidio de 1994 y de los éxodos subsiguientes. De los 75.000 niños no acompañados, cuyos datos registró el CICR en los países vecinos, más de 68.000 se han reunido con sus familias.

    Encuentro tras siete años de separación

    Cyprien, joven ruandés de 17 años residente en la República Democrática del Congo, por fin logró encontrar a su familia de la que estaba separado desde hacía siete años.

    En 1994, se vio forzado, como miles de sus compatriotas, a huir de Ruanda para escapar de la guerra. Se refugió entonces en Goma, del otro lado de la frontera, en lo que entonces era Zaire, mientras que algunos de sus familiares se marcharon a Sudáfrica y otros a Europa. Después de varios años transcurridos en el este del país, Cyprien viajó a Kinshasa, la capital, en septiembre de 2000. Es allí donde, en julio de 2001, acudió al CICR para que lo ayudaran a localizar a sus parientes, de los que estaba sin noticias. Se enviaron varios mensajes de Cruz Roja a diversos destinatarios, de los cuales uno a un tío que vivía en Bruselas sin conocer su dirección.

    Después de algunos meses de espera, Cyprien vio su esperanza materializarse: la Cruz Roja de Bélgica dio con una pista en un barrio de Bruselas, donde vive una numerosa comunidad de origen ruandés. Alguien reconoció el nombre escrito en el sobre y se hizo llegar enseguida el mensaje al hermano del joven ruandés, así como a su hermana instalada en París. Ambos creían que Cyprien estaba muerto. Hoy, Cyprien se ha vuelto a encontrar con sus seres queridos y su familia pudo celebrar con alegría su regreso de “entre los muertos”.


    En la República Democrática del Congo, Angola, Sierra Leona y otros países africanos, el CICR sigue organizando la reunión de familiares dispersos.

    En Angola, desde que comenzó, en 2002, el proceso de paz, el CICR estableció una red de búsquedas en cooperación con la Cruz Roja Angoleña, mediante la apertura de más de 130 oficinas de búsqueda en el país. A finales de 2002, el CICR había registrado los datos de 1.200 niños no acompañados y había emprendido la reunión de familias en favor de cientos de ellos.

    El año 2002, en la República Democrática del Congo, país dividido por la guerra, 534 niños se reunieron con su familia, tanto al este como al oeste del territorio. Desde el inicio de esta operación, en 1997, 2.456 niños, en su mayoría niñas menores, se han beneficiado del programa de reunión de familiares, realizado bajo los auspicios del CICR. A finales de 2002, se estaban organizando otras mil reuniones.

    … ayudando a los menores detenidos
    Es necesario tomar medidas especiales para proteger a los menores detenidos. A no ser que se trate de niños muy pequeños que acompañan a su madre detenida, los menores deben ser alojados en recintos separados de los adultos y beneficiarse de una atención específica y de un sistema judicial adecuado. Cuando el CICR visita a los detenidos, se cerciora de que las autoridades respeten los derechos de los menores.

    CICR/Ruanda (Ref: n.00183)

    Desde que comenzó a visitar las prisiones en Myanmar, en mayo de 1999, el CICR ha hecho gestiones ante las autoridades penitenciarias para que los menores detenidos sean separados de los adultos. Gracias a esas gestiones, las autoridades han tomado medidas adecuadas. En el año 2002, se registraron los datos de más de 1.000 menores en diversos lugares de detención y en centros de formación para menores, a fin de garantizar su protección. El CICR se cerciora también de que el traslado de un lugar de detención a otro no rompa el lazo familiar, y ha emprendido un programa para financiar las visitas de familiares. Por lo que respecta a los centros de formación para menores, ha comprobado importantes necesidades en materia de educación, formación profesional y atención médica y se esfuerza por entablar un diálogo constructivo con las autoridades competentes.

    … ayudando a los niños soldados
    Los niños son, las más de las veces, víctimas de la guerra, pero también pueden convertirse en combatientes, contra su voluntad. Reclutados a la fuerza, separados de sus familiares, testigos o autores de desmanes, sólo sobreviven gracias a las armas. Pero no por ello dejan de ser niños y, como tales, hay que protegerlos. Además de las campañas de sensibilización para prohibir el reclutamiento de menores, el CICR procura ayudar a los niños soldados, restableciendo el contacto con sus familiares, facilitando la obtención de documentos oficiales de desmovilización, organizando reuniones de familiares separados y participando con otras organizaciones humanitarias en la planificación de medidas concretas de reinserción.

    CICR/RDC (Ref: n.00072)

    El CICR ayuda a 300 niños soldados en Ruanda, y a más de 500 en la República Democrática del Congo y Sierra Leona, a restablecer el contacto con los familiares mediante la utilización de los mensajes de Cruz Roja o a reunirse con sus familiares. En Sierra Leona, en cooperación con las Sociedades Nacionales de Canadá y Sierra Leona, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha abierto un centro para favorecer la reinserción en la sociedad de niños, en su mayoría niñas menores, que han participado en las hostilidades.

    En Sri Lanka, se presta especial atención a la cuestión del reclutamiento de los niños menores de 15 años. Tras las alegaciones presentadas por familias, el CICR continúa efectuando gestiones ante los responsables, para que los niños puedan regresar a su hogar. Cuando se producen arrestos de menores en el marco de un conflicto, el CICR hace un seguimiento de los casos, insistiendo para que se traslade rápidamente a los niños a centros especializados adaptados, en los cuales, como en otros lugares de detención, se presta asistencia y se garantiza el seguimiento. Se financian también las visitas de familiares.

    En Colombia, el CICR se interesa también por la problemática de los niños soldados. Casi todos provienen de sectores desfavorecidos de la población y se han enrolado voluntariamente en las filas de los grupos armados con la esperanza de un mejor porvenir. El CICR realiza gestiones con el fin de sensibilizar a los jefes de los grupos armados para que se nieguen a integrar a menores en sus tropas. Los menores que ya no combaten y que se rinden o que son capturados quedan a cargo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y son colocados en centros de reinserción. En 2002, el CICR visitó con regularidad a un centenar de menores en esos centros. Gracias a los mensajes de Cruz Roja y a la financiación de los viajes, la Institución ha permitido a muchos jóvenes restablecer el contacto con sus parientes que viven en regiones controladas por grupos armados.

    El CICR, en colaboración con la Cruz Roja de la República Democrática del Congo y otras ONG, registró, en Goma, los datos de más de 620 niños separados de su familia, tras la erupción del volcán Nyiragongo. La mayoría de ellos fueron hallados en Goma y el vecino Ruanda. Pero, la Cruz Roja también registró los datos de niños no acompañados en los pueblos que bordean el lago Kivu y encontró a otros 50 en la ciudad de Bukavu, situada en la orilla meridional del lago. Entre tanto, cerca de 400 padres que buscaban a algún hijo se pusieron en contacto con la Cruz Roja. Para facilitar la reunión de familias dispersas, se colocaron notas informativas relativas a los niños no acompañados en diversos lugares de distribución de ayuda de Goma. Los nombres de los niños se difundieron periódicamente en las emisoras de radio locales. Las actividades de búsqueda de las personas desaparecidas se llevaron a cabo con el apoyo de la amplia red de voluntarios de la Sociedad Nacional, repartidos en toda la provincia de Kivu Norte. Además, los congoleños en el extranjero pueden dirigirse a los servicios de búsqueda de las Sociedades Nacionales del mundo entero. Es así, por ejemplo, como la Sociedad Canadiense de la Cruz Roja recibió de congoleños residentes en Canadá que no tenían noticias de su familia más de 30 solicitudes de búsqueda, que transmitió a Goma.

    Materiales encontrados entre los escombros sirven para improvisar un refugio, tras la erupción del volcán Nyiragongo.

    ICRC/RDC (Ref: n.00099)


    …participando en los programas de educación

    La guerra destruye todos los puntos de apoyo de un niño al arrebatarle a un miembro de su familia, al dejarlo abandonado en la calle y al exponerlo a los disparos, los bombardeos, el hambre, el frío y el miedo. Todo lo que permite a un niño encontrar un poco de seguridad es valioso: jugar en un patio; recibir una merienda, un cuaderno colegial, un par de zapatos; participar en un concurso de dibujo; cualquier gesto simple que le dé ánimo y le ayude a seguir siendo niño.

    El CICR, en colaboración con las Sociedades Nacionales, elabora diversos programas de ayuda para que los niños vuelvan a tener una vida normal, por ejemplo a través de la escuela. Paralelamente a la asistencia material (cuadernos, bolígrafos…) o alimentaria (programas de distribución de meriendas), el CICR emprende proyectos de rehabilitación de escuelas. Así pues, en Kenia, se hizo entrega de una escuela nueva de seis aulas a la comunidad de Kapsang’ar en Pokot occidental. Las antiguas aulas habían quedado parcialmente destruidas durante los enfrentamientos que estallaron en 1997 entre las tribus de Pokot y Markwet. Hasta la fecha se han entregado tres escuelas a las comunidades que participaron directamente en su construcción y se proporcionaron alimentos a los alumnos de otras 15 escuelas. Cabe recordar que en Kenia, el CICR asiste a las víctimas de la violencia tribal, como el robo de ganado entre vaqueros de tribus nómadas, para las cuales la ganadería representa la principal fuente de subsistencia. Estos ataques pueden originar el desplazamiento de comunidades enteras, incluidos mujeres y niños. El programa del CICR se prepara de manera conjunta con la Cruz Roja Norteamericana, que se encarga de su ejecución en colaboración con la Cruz Roja de Kenia. Su finalidad es restablecer el acceso al agua, a la educación y a los mercados y ayudar a los desplazados a recobrar cierto grado de autosuficiencia.


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