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Ayude a las víctimas de la guerra: ¡haga un donativo al CICR hoy!
30-09-2002    
Ejemplos de la acción del CICR en favor de los desplazados internos.

“Lo que nunca olvidaré de la guerra es el desplazamiento. La gente nos
menospreciaba. No sabían que antes habíamos tenido casa
y una fuente de ingresos.”

Grupo representativo de personas desplazadas internas, Líbano, Consulta “Testimonios sobre la guerra”, CICR, 1999.


Colombia




    El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha estado presente en Colombia de manera permanente desde 1980. A finales del decenio de 1980 y a comienzos del de 1990, participó cada vez más en actividades en favor de las víctimas del conflicto y, desde 1996, mantiene una red de 16 oficinas en todo el país.

    La índole de desplazamientos en Colombia es tan compleja como el conflicto mismo. Diariamente se producen desplazamientos en todo el territorio nacional, individuales o de grupo de varios cientos de personas. Según un artículo de F. Prunera, Personas desplazadas en el interior de Colombia y personas de origen colombiano que buscan refugio en los países vecinos Revista Internacional de la Cruz Roja n° 843, p.763-780, 30 de septiembre de 2001.: “las estimaciones relativas al número de personas desplazadas en el territorio colombiano varían de una organización a otra, según los criterios de definición adoptados, la duración establecida del desplazamiento o incluso la importancia que se quiere dar a la acción desplegada. En 2000, la cifra de desplazados rondaba las 200.000 personas. Desde 1985, no menos dos millones de personas han tenido que abandonar su hogar a causa del conflicto”.

    La acción del CICR goza de la aceptación de todas las partes en el conflicto, es decir, las autoridades civiles, las fuerzas armadas, la policía, así como los grupos guerrilleros y los grupos de autodefensa.

    El CICR no escatima esfuerzos para difundir el derecho internacional humanitario entre las partes implicadas.

    Además, emprende grandes campañas de sensibilización y recurre a la diplomacia para poner fin a los abusos que se cometen contra las personas civiles y que manifiestamente pueden originar desplazamientos de población.

    Asistencia y protección debidas a la población local y a los desplazados
      La protección y la asistencia que presta el CICR en Colombia son muy variadas, ya que dependen sobre todo del tipo de amenaza que se cierne sobre los desplazados y de los peligros que corren. El CICR ha comprobado, desde 2000, un aumento constante del número de desplazados, individuales o en grupos. En 2001, el CICR asistió a unas 20.000 personas por mes. Incrementó además su apoyo técnico al programa gubernamental de reasentamiento de los desplazados.

      La mayoría de las personas desplazadas siguen sufriendo, directa o indirectamente, las consecuencias de la ausencia general de seguridad. La asistencia humanitaria que se proporciona está claramente relacionada con las actividades de protección que realizan en todo el país los delegados del CICR. Éstos han llevado un registro de los incidentes y las violaciones del derecho internacional humanitario que han originado los desplazamientos. Se efectuaron numerosas gestiones ante las partes en el conflicto para persuadirlas de la necesidad de respetar mejor las normas humanitarias internacionales. La toma de rehenes, en particular, que es una práctica corriente, sigue siendo un problema grave. El CICR prosiguió sus esfuerzos con miras a convencer a las partes involucradas de que abandonen estas prácticas; asimismo, instó a los responsables de tales actos a que respeten la integridad física y la dignidad de las personas que están en su poder.

      La ayuda proporcionada tras la fase de emergencia se encauzó a través de programas como los “proyectos de impacto rápido”. Estos programas, que el CICR ha realizado en varios departamentos en colaboración con organismos públicos y otras organizaciones, tienen por finalidad ayudar a los desplazados, a los que regresan a su lugar de residencia y a las comunidades de acogida, en el período crítico de la transición. Este período se sitúa entre la ayuda de emergencia, la readaptación y la integración en las comunidades. Los proyectos se centran principalmente en la reparación de pequeñas infraestructuras, tales como edificios comunitarios, escuelas, y puentes, así como en proyectos generadores de ingresos en los sectores de la agricultura y la pesca.

      En vista del constante deterioro de las condiciones de seguridad, el personal médico ha abandonado los centros sanitarios administrados por el Estado en varias zonas de conflicto. En otras regiones, la persistencia del conflicto impide a los civiles el acceso a los servicios de salud. En colaboración con el personal de la Cruz Roja Colombiana, los cuatro equipos de salud móviles del CICR (de los cuales algunos se desplazan en barco) visitaron con regularidad las comunidades retiradas para prestarles asistencia básica y realizar actividades de promoción de la salud.

    Protección de los detenidos
      Durante sus visitas a los centros de detención, los delegados prosiguieron el diálogo con las autoridades carcelarias y los detenidos de seguridad. Aprovecharon asimismo todas las ocasiones para insistir en el derecho fundamental de los detenidos a la integridad física y a la dignidad humana.
Diciembre 2001

    CICR News 01/39 4 de octubre de 2001
    Colombia: Proyectos de Impacto Rápido

    El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) realiza en Colombia Proyectos de Impacto Rápido para mejorar el nivel de vida de las comunidades rurales y urbanas afectadas por el conflicto armado interno que vive el país. A través de estos proyectos, con la iniciativa y la participación de las comunidades, el CICR construye, amplía o adecua escuelas, centros comunitarios, puestos de salud, polideportivos, puentes peatonales, bibliotecas y viviendas campesinas.

    Desde que se inició el programa, en junio de 1999, se han llevado a cabo 50 proyectos de los 75 aprobados. Estos proyectos han beneficiado a más 226.000 personas en 23 de los 32 departamentos que conforman el país. Todos los proyectos se han realizado en zonas afectadas por el conflicto armado. Cabe destacar que cerca del 50% de los proyectos se realizan en zonas a las que sólo el CICR, como actor humanitario, tiene acceso gracias a la interlocución permanente que mantiene con los diferentes actores armados.

    El último proyecto llevado a término fue la construcción, en Puerto Asís (departamento de Putumayo), de un hogar comunitario para la atención de 120 niños de familias desplazadas que fueron reubicadas en esta localidad .

    Durante los próximos meses se continuarán llevando a efecto los proyectos programados y se emprenderán otros para contribuir a mejorar el nivel de vida de las víctimas del conflicto armado y a fortalecer el tejido social entre reubicados y residentes.

República Democrática del Congo




    En agosto de 1998, estalló una nueva guerra en la República Democrática del Congo, país donde se libran conflictos desde 1996. Este conflicto, en el que se enfrentan el ejército gubernamental y movimientos rebeldes congoleños y en el que están implicados cinco ejércitos extranjeros, ha originado importantes movimientos de población en diferentes regiones del país. En general los civiles buscaron refugio en los centros urbanos, poniendo a dura prueba los escasos recursos e infraestructuras de que se disponen.

    El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) lleva a cabo actividades de protección y de asistencia en favor de los desplazados y, según sea necesario, de la población local, a fin de garantizar que las necesidades de unos y otros se tomen debidamente en cuenta.

    Desde que se desencadenó el conflicto, el CICR mantiene una presencia permanente en los territorios controlados por el Gobierno y la rebelión. En el Este del país, unas 200.000 personas en poder de la oposición armada – en su mayoría desplazadas – se benefician, con regularidad, de una asistencia del CICR, que consiste en víveres y socorros no alimentarios (sobre todo semillas y aperos de labranza). Además, unos 63.000 desplazados, que habían decidido volver a su pueblo de origen, recibieron asistencia material para emprender sus actividades agrícolas.

    En las regiones del sur, controladas por el Gobierno, tras comprobarse las ingentes necesidades médicas de varias decenas de miles de personas desplazadas, el CICR suministró a las autoridades médicas y a los hospitales socorros médicos esenciales. En Lubumbashi se entregaron semillas a 50.000 personas y el CICR dio ayuda a unos 4.000 desplazados que se habían asentado en cuatro emplazamientos. En Kinshasa, donde era difícil obtener víveres, debido a la interrupción de las vías tradicionales de abastecimiento, unas 250.000 personas vulnerables de los barrios más pobres recibieron semillas y aperos en el marco de proyectos de producción de hortalizas, realizados en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

    El CICR emprendió asimismo actividades de restablecimiento del contacto entre familiares en favor de la población desplazada y residente. Se instauró una importante red de oficinas de la Cruz Roja (178 en el territorio nacional) con objeto de recoger y distribuir los mensajes de Cruz Roja escritos por personas civiles (en 2001 se intercambiaron más de 250.000 mensajes). Se reforzó el programa de reunión de familiares, destinado sobre todo a los niños no acompañados. Más de 400 niños se reunieron con su familia en 2001.
Diciembre 2001
    Testimonio
    República Democrática del Congo: visita a un emplazamiento de desplazados
      “Ellas llegaron por el río, de ese lugar donde están en guerra”, explica Moïse, pastor de profesión, y colaborador de la Comisaría General para la Reinserción. “Ellas” son dos mujeres que acaban de llegar al emplazamiento de desplazados de Kinkole, en la periferia de Kinshasa.

      Moïse es el administrador de este emplazamiento, que acoge a unas 1.100 personas (unas 580 familias), de las cuales 641 mujeres, en su mayoría separadas de sus maridos, y 470 niños. Cuando se abrió el emplazamiento, en noviembre de 1999, se instalaron en él 400 desplazados de las 1.800 personas repatriadas de Bangui (República Centroafricana) por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Se trata esencialmente de mujeres y niños que huyeron de los combates en la provincia de Equateur, en el Noroeste de la República Democrática del Congo.

      El emplazamiento, que no está cercado, domina el río Congo, y está rodeado de una densa vegetación y de arrozales cultivados por los habitantes de los poblados aledaños. Los desplazados se han instalado en unos edificios abandonados, que tienen al menos tejado –renovado por el CICR– y sólidos muros. Un refugio que cobra valor cuando caen las torrenciales lluvias que caracterizan el final de la estación de lluvias. Ese sentimiento de seguridad se ve reforzado por las idas y venidas de unos 10 policías, cuya presencia tranquiliza a los desplazados.

      Los niños se arremolinan cuando aparece por la carretera un camión que ostenta el signo de la cruz roja, pues es el día de distribución. Arroz, alubias, sal y aceite componen la ayuda alimentaria a los desplazados. No hay empujones, únicamente risas y ojos muy abiertos. Desde un principio, el CICR ha proporcionado víveres y asistencia médica básica. Entrega los medicamentos a una ONG especializada congoleña, que visita a los desplazados cada semana. Entretanto, dos residentes en el emplazamiento, que tienen algunas nociones profesionales, hacen las veces de enfermeras.

      Hoy, dos delegados del CICR, uno de ellos médico, han venido a visitar a Moïse para hablar de diversos problemas que se plantean en la vida cotidiana del emplazamiento. Se trata ahora de que las autoridades congoleñas establezcan los mecanismos que permitan reinsertar a esta población especial en la vida activa. Ambos delegados transmiten el mensaje a Moïse, que les escucha atentamente. La asistencia corre pareja con la responsabilización de las autoridades, ya que se ha de evitar que ese emplazamiento, como ha ocurrido en otros miles de África, se convierta en un lugar de exilio permanente.

Sri Lanka



    Los combates en la región de Vanni y la península de Jaffna han causado un masivo desplazamiento de la población, destruido la seguridad económica y restringido el acceso a la asistencia de salud. Más de 160.000 personas de la península de Jaffna han tenido que abandonar su hogar. La mayoría de los 300.000 residentes de Vanni son actualmente desplazados internos y las familias de unas 2.000 viudas que viven en la zona son particularmente vulnerables. Las precarias condiciones de vida, el deficiente suministro de alimentos y el restringido acceso al agua potable y las instalaciones médicas están planteando graves riesgos sanitarios a la población tanto desplazada como residente de estas zonas y, en menor grado, a las personas que viven en los distritos orientales.

    Para muchas familias separadas a raíz del conflicto resulta difícil localizar a los parientes cercanos o mantenerse en contacto con ellos. Cuando una persona es arrestada o desaparece en combate, no siempre su familia es informada de la suerte que ha corrido.

    Es importante mantener o restablecer el contacto entre los familiares separados, y los ancianos, los niños y otras personas vulnerables deberían poder reunirse con sus familiares cuando la separación entraña difíciles condiciones de vida.

    Los habitantes de las zonas afectadas por el conflicto no pueden desplazarse fácilmente y afrontan problemas de comunicación (los sistemas de telecomunicaciones no funcionan). Cruzar las líneas entre ambos bandos tampoco es fácil: preparar un viaje de Vanni a Colombo puede tomar dos meses hasta que el eventual viajero haya obtenido todas las autorizaciones necesarias.

    Acción del Comité Internacional de la Cruz Roja
      El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR):
      • difunde información en la radio sobre funerales, la enfermedad de un pariente cercano, una cita administrativa urgente, etc.;
      • expide cartas en las que da constancia de la enfermedad o de la muerte de un pariente; estas cartas facilitan la obtención de los pases requeridos;
      • reúne a los familiares separados entre Jaffna y otros lugares de Sri Lanka, aunque los criterios son un tanto restrictivos;
      • distribuye mensajes de Cruz Roja entre los familiares que han perdido el contacto a causa del conflicto; las personas que viven en Jaffna y la región de Vanni representan la mayor parte de los beneficiarios de estos mensajes;
      • proporciona protección al transbordador de pasajeros que une el Sur con la península de Jaffna. A petición del Gobierno srilankés, el CICR aceptó proteger el barco con el emblema de la Cruz Roja en los dos viajes semanales que efectúa hacia y desde el norte, siempre que sólo haya personas civiles a bordo. Este transbordador es el único medio de transporte para la población aislada.

      En 2001, el CICR desplegó otras actividades en favor de la población desplazada y residente:
      • seguimiento de las violaciones del derecho internacional humanitario;
      • mantenimiento de los servicios médicos básicos;
      • organización de actividades de abastecimiento de agua y saneamiento, que incluyeron formación de los miembros de la comunidad para el mantenimiento de las fosas sépticas;
      • distribución de material de techumbre, uniformes escolares, ropa de cama, esteras y material de aseo a las familias desplazadas.
Marzo 2002

    Ex República Yugoslava de Macedonia




      En agosto de 2001, el acuerdo de paz de Orhid puso oficialmente término a los combates. Desde entonces, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha atendido a las necesidades humanitarias ocasionadas por el conflicto.

      Desplazados y población residente

      Desde el cese de los combates, la situación en las regiones afectadas por el conflicto ha ido mejorando gradualmente. En particular, el abastecimiento de alimentos funciona mejor, lo que permite al CICR reducir las distribuciones de víveres.

      Conjuntamente con la Cruz Roja de la Ex República Yugoslava de Macedonia, el CICR sigue prestando ayuda a las personas que no pueden regresar a su lugar de residencia por razones relacionadas con el conflicto. La Institución comenzó recientemente a registrar nuevamente los datos de la población para saber quiénes seguían siendo realmente desplazados y debían continuar recibiendo víveres. El CICR prosigue su asistencia a los centros colectivos donde viven los desplazados.

      El CICR ha estado realizando un importante programa de ayuda en favor de los residentes de los poblados afectados por el conflicto, tanto las personas que han permanecido en los poblados como las que acaban de regresar a su hogar. Unas 50.000 personas –tanto macedonios como albaneses– han recibido, con regularidad, raciones mensuales, medida que fue necesaria debido a la interrupción de los canales regulares de abastecimiento. Durante septiembre de 2001, más de 100.000 personas en la Ex República Yugoslava de Macedonia recibieron socorros del CICR. Esta ayuda benefició tanto a los desplazados internos como a los residentes de los poblados retirados, cuyas vías de abastecimiento estaban interrumpidas. El CICR seguirá asistiendo a todos los que sufren de los efectos directos del conflicto, y trabajando según una evaluación independiente de sus necesidades.

      Actividades de protección

      Al CICR preocupan especialmente los problemas persistentes en los pueblos directamente aquejados por los combates. Muchos civiles de ambas comunidades siguen temiendo desplazarse de un sitio a otro. Asimismo les es difícil obtener artículos esenciales como víveres y medicamentos, y los salarios y el pago de pensiones se efectúan con mucha dificultad. El CICR ha visitado a diario las regiones en crisis para responder rápidamente a los problemas y tranquilizar a la gente que vive atemorizada. Esto es especialmente importante para el pequeño número de ancianos de etnia macedonia que vive en pueblos retirados de la zona de Tetovo, como son Lesok y Neprosteno, donde el CICR ha sido la única organización internacional en suministrar ayuda y proporcionar teléfonos móviles para que esos habitantes puedan mantenerse en contacto con sus parientes.

      El CICR ha evacuado también a más de 1.200 personas de la zona afectada por el conflicto a lugares más seguros y reunido a unas 200 familias procedentes de la zona de Tetovo separadas durante el repentino movimiento de población ocurrido en julio de 2001.

      Por último, el CICR está recopilando sistemáticamente entre los parientes los nombres y otros datos pertinentes relativos a las personas dadas por desaparecidas a causa del conflicto, a fin de solicitar respuestas a las autoridades respectivas, teniendo en cuenta la urgencia.
    Diciembre 2001

    Angola




      Durante más de 25 años, el conflicto en Angola ha dado lugar a numerosos movimientos de población, los cuales han causado, a su vez, dificultades y sufrimientos no sólo a las personas desplazadas sino a toda la población. Todas las personas han tenido que hacer frente a las consecuencias de la guerra, directa o indirectamente, y compartir, a menudo, recursos ya escasos. Con el tiempo, los desplazados han tenido que afrontar problemas relacionados no sólo con la supervivencia en sí sino también con la integración económica y social. Éste ha sido especialmente el caso de las personas que vuelven a asentarse en Luanda o en las capitales de provincia.

      La inseguridad causada por la reanudación de las hostilidades entre el Gobierno angoleño y la UNITA, en diciembre de 1998, provocó numerosos desplazamientos y muchas personas huyeron hacia centros urbanos de la región central de Angola. La constante disminución de la producción agropecuaria ha exacerbado la situación de estas personas, lo cual sigue privando de sus medios de subsistencia tanto a desplazados como a residentes.

      El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) presta protección y asistencia desde hace muchos años, especialmente en las zonas de conflicto de Planalto central, donde se registran las necesidades más ingentes y acuciantes.

      Para combatir la escasez crónica de alimentos, el CICR ha realizado programas de seguridad alimentaria y económica que han beneficiado a todas las personas residentes en las inmediaciones de Huambo y en pueblos remotos. Estos programas han permitido prestar ayuda con regularidad a unas 330.000 personas: residentes, desplazados alojados por residentes y desplazados instalados en otros lugares.

      El CICR realizó continuamente evaluaciones nutricionales a lo largo de la operación, a fin de medir el efecto de los programas. El efecto positivo de los programas agrícolas del CICR y las mejores condiciones de seguridad en torno a Huambo permitieron a los residentes que había estado asistiendo y a las personas desplazadas que viven entre ellos recobrar su autosuficiencia. A fines de abril de 2001, el CICR pudo, pues, reducir la asistencia alimentaria que se proporcionaba a unas 300.000 personas. En septiembre de 2001, la Institución prestó asistencia agrícola a este grupo para el período de cosecha conocido como “lavras”.

      Durante el resto del año, el CICR se centró en el suministro de víveres para 30.000 desplazados en los campamentos o «centros colectivos», que no tenían acceso a tierras aptas para el cultivo. En 2002, hemos continuado la distribución de víveres en favor de estas personas, pero dado que las autoridades les han ido asignando tierras gradualmente, el CICR pudo disminuir la ayuda alimentaria y comenzar con la asistencia agrícola.

      Para ser lo más eficiente posible y garantizar que se atienda a todas las necesidades, el CICR coopera estrechamente con otras organizaciones humanitarias, incluido el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Save the Children (Reino Unido), que han suministrado también alimentos a las personas en Huambo. Desde 1999, el CICR ha dado prioridad al suministro de artículos no alimentarios tras la llegada de un gran número de desplazados a Kuito, lo que hizo necesario mejorar el alojamiento en más de 30 campamentos. Desde entonces, el PMA y sus asociados en la realización de programas se han encargado de prestar asistencia alimentaria en Kuito.

      Además, el CICR ha ejecutado también programas de distribución de agua y construcción de letrinas para mejorar la higiene y el saneamiento en los nuevos asentamientos para desplazados, sobre todo en Kuito. En esta ciudad, mantiene una cooperación diaria con el PMA y organizaciones no gubernamentales (ONG), tales como Care, Médicos sin Fronteras y OXFAM. En Huambo, realiza sus principales actividades de abastecimiento de agua y saneamiento en el hospital de Huambo, donde el CICR está renovando la infraestructura del hospital principal (limpieza de depósitos de agua, reparación y reemplazo de canalizaciones, grifos y retretes; mantenimiento del sistema de abastecimiento de agua; renovación del alcantarillado y, en colaboración con Swiss Humanitarian Aid, renovación del sistema eléctrico).

      Mediante los programas de atención primaria de salud que realiza en Huambo y Uige y la asistencia que presta, en el ámbito quirúrgico, al hospital de Huambo y a centros ortopédicos de Luanda, Huambo y Kuito, el CICR ayuda a cubrir las necesidades de los enfermos y los heridos de guerra, muchos de los cuales son desplazados. En junio de 2001, tras la partida de una ONG, el CICR comenzó también a su actividad de asistencia en el departamento pediátrico del hospital de Huambo. Asimismo, coopera, con regularidad, con organizaciones médicas, tales como International Medical Corps y Médicos sin Fronteras.

      En el transcurso de 2001, el CICR pudo, en la mayoría de las provincias, obtener acceso a todas las personas en poder de la autoridad de las fuerzas de seguridad gubernamental, sea como detenidos, sea como personas que se habían entregado voluntariamente. El mismo año, el CICR presentó a las autoridades competentes sobre el terreno alegaciones de que la población civil era víctima de violaciones del derecho internacional humanitario. En su esfuerzo por prevenir tales violaciones, el CICR está dando a conocer las normas básicas del derecho internacional humanitario, así como el cometido, los principios y las actividades del CICR entre las fuerzas armadas angoleñas y los miembros de la fuerza de policía nacional.

      El CICR ha establecido una red de mensajes de Cruz Roja, permitiendo a miles de personas escribir a sus parientes en Angola y en el extranjero (principalmente en Namibia, Zambia y la República Democrática del Congo) después de que la reanudación de los combates y el consiguiente desplazamiento interrumpieran la comunicación.
    Diciembre 2001

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