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1-02-2003 Informe Las personas desaparecidas y sus familiares - Informe del CICR Resumen de las conclusiones de consultas anteriores a la
Conferencia Internacional de expertos gubernamentales y no
gubernamentales (del 19 al 21 de febrero de 2003)
I. Introducción La incertidumbre sobre la suerte que han corrido sus seres queridos es una dura realidad para innumerables familias en situaciones de conflicto armado y de violencia interna. En todo el mundo, hay padres, hermanos, cónyuges e hijos que buscan desesperadamente a familiares desaparecidos. Al ignorar si están vivos o muertos, los parientes y las comunidades son incapaces de dar por terminados los hechos violentos que han trastornado su vida. Su ansiedad es la misma años después de que han terminado los combates y reina de nuevo la paz. No pueden emprender un proceso de readaptación y reconciliación a nivel personal o comunitario. Las generaciones futuras guardarán el resentimiento producido por la humillación y la injusticia que han sufrido sus familiares y vecinos. Esas heridas purulentas pueden destruir el tejido social y socavar las relaciones entre personas, grupos y naciones, incluso decenios después de los acontecimientos. Por consiguiente, las autoridades públicas, los grupos armados y otros dirigentes deben tomar medidas, con el respaldo de las organizaciones nacionales e internacionales que trabajan en los ámbitos humanitario y de derechos humanos para evitar la desaparición de personas y hacer frente a las consecuencias cuando esto ocurre. Para ello, disponen de un amplio abanico de medidas como la persuasión, la sustitución, la denuncia y las acciones judiciales. Siempre que sea posible, debe fomentarse un diálogo constructivo entre todas las partes, incluidas las familias de las personas desaparecidas y sus comunidades. Es la única forma de reducir el número de desaparecidos y de determinar las medidas que han de tomarse en su favor y en el de sus familiares. La primera necesidad que mencionan indefectiblemente los familiares de las personas desaparecidas es el derecho a conocer la suerte que han corrido sus seres queridos. La experiencia muestra, además, que las personas desaparecidas eran a menudo quienes sustentaban a la familia y administraban sus asuntos en la esfera pública. Así pues, a la vez que debe hacerse todo lo posible por dilucidar la suerte que han corrido las personas dadas por desaparecidas, hay que proporcionar a sus parientes los medios necesarios para vivir con decoro. Para las familias y las comunidades, es igualmente importante que los autores de los delitos respondan de sus actos. Cuando todos los esfuerzos resultan vanos y no es posible averiguar lo que ha sido de las personas desaparecidas en una situación de conflicto armado o de violencia interna, debe reconocerse, por lo menos, la pérdida de vidas humanas por el bien de las familias y comunidades afectadas y dar la posibilidad a los parientes de honrar dignamente la memoria de las personas desaparecidas. De conformidad con el cometido que le ha asignado la comunidad de Estados, los objetivos del CICR en las situaciones de conflicto armado y de violencia interna incluyen las tareas de velar por la protección de las personas de las amenazas contra su vida, su integridad física y su dignidad, prevenir las desapariciones, restablecer los contactos familiares y averiguar el paradero de las personas de las que los familiares no tienen noticias. Sin embargo, en muchos lugares, la escasa voluntad de las autoridades o de las partes interesadas impide al CICR alcanzar esos objetivos. Otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en la prevención de las desapariciones, la promoción del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos y en la búsqueda de las personas desaparecidas, tropiezan con obstáculos similares. Por lo tanto, en colaboración con representantes gubernamentales, otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales internacionales, regionales y nacionales, representantes de personas desaparecidas y expertos en diversos campos, el CICR ha emprendido un proceso para hacer frente a la difícil situación de las personas dadas por desaparecidas a raíz de un conflicto armado o de violencia interna, así como a la de sus familiares. Los objetivos del CICR al emprender este proceso, en colaboración con todos los que se ocupan de esta cuestión, son: (a) examinar todos los métodos para prevenir las desapariciones en los conflictos armados y las situaciones de violencia interna y responder a las necesidades de los familiares que han perdido el contacto con algún ser querido; La primera se realizó de febrero a mediados de diciembre de 2002. Consistió en tres estudios elaborados por instituciones de investigación, dos talleres electrónicos y seis reuniones de trabajo para expertos gubernamentales y no gubernamentales. En esa etapa se examinaron las modalidades de trabajo habituales y las actividades de protección y restablecimiento del contacto entre familiares, el trato debido a los restos humanos, el apoyo a los familiares de personas desaparecidas, la recopilación y la gestión de datos personales y los mecanismos para tratar los casos de personas desaparecidas. Con respecto a cada uno de esos temas, se señalaron con precisión las necesidades en cada una de esas actividades y el modo de atenderlas, se determinaron las limitaciones y se prepararon recomendaciones y directrices sobre las prácticas idóneas. Unos 120 expertos contribuyeron, de un modo u otro, en esa labor. Existe un informe sobre cada cuestión examinada (sólo en inglés y en francés): Como segunda etapa del proceso, el CICR ha convocado a expertos gubernamentales y no gubernamentales a una conferencia internacional que se celebrará, en Ginebra, del 19 al 21 de febrero de 2003. El objetivo del presente informe es dar cuenta a la conferencia de los resultados de la labor realizada en la primera etapa del proceso. El informe, redactado bajo la responsabilidad del CICR, se elaboró en dos fases: en octubre y en noviembre de 2002, se invitó a los expertos que participaron en la primera etapa del proceso a hacer comentarios sobre una versión preliminar del documento. Con excepción del capítulo XII, el presente informe no refleja necesariamente la posición del CICR. El CICR desea expresar su sincero agradecimiento a todas las personas que han participado en este proceso. No hubiera sido posible preparar este informe sin su enorme experiencia y su compromiso. El CICR espera que este informe y los resultados de la conferencia tengan una utilidad inmediata para: a) todos los órganos y organismos gubernamentales, humanitarios y de derechos humanos que trabajan sobre el terreno en relación con las situaciones de conflicto armado o de violencia interna; |