Luanda, delegación del CICR, 1994. Un hombre busca su nombre en la lista de personas que han recibido un mensaje.
Una de las últimas acciones que el CICR realizó antes de reducir sus actividades en Angola fue reunir a un niño con su madre en Mussende, una localidad ubicada a unos 400 km en el sudoeste de la capital, Luanda.
Serafim y su madre perdieron el contacto en 1998. El niño pidió ayuda al CICR en 2007 y, un año más tarde, la Cruz Roja de Angola y el CICR encontraron a su madre, que vivía esperando el regreso de su hijo. "Pensaba que nunca más volvería a ver a mi madre. Es un verdadero milagro", dijo Serafim.
Serafim es uno de los miles de niños que fueron separados de sus familiares entre 1975 y 2002. Desde el término de la guerra civil, el CICR y la Cruz Roja de Angola resolvieron más de 2.000 casos de desapariciones, reunieron a más de 750 personas con sus familiares y procesaron 433.000 mensajes de Cruz Roja.