© ICRC / B. Schaeffer / BA-E-00034
| Ramo Muhic tenía sólo 18 años cuando debió huir, junto a su padre y su tío, a las colinas cerca de Srebrenica para poder escapar de la muerte. Se separaron, creyendo que de ese modo aumentarían sus posibilidades de sobrevivir. Al final, sólo él logró escapar. Tiene algunos restos de su padre, pero quiere postergar el entierro hasta conseguir más, el cráneo completo, por lo menos. Como otras miles de personas, en todas las comunidades de Bosnia, Ramo tal vez deba afrontar una larga espera.
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