© ICRC / Benoît Schaeffer / iq-e-00213
|
Soldados estadounidenses patrullan las calles de Bagdad cerca de la delegación del CICR, en 2003. –
La proliferación de operaciones militares calificadas como "humanitarias" ha provocado una creciente confusión entre los portadores de armas y la población civil con respecto a las verdaderas intenciones de las fuerzas armadas extranjeras y las organizaciones humanitarias presentes en el país. Esa confusión se ha agudizado porque, a veces, las fuerzas armadas conducen programas "humanitarios", con la intención de granjearse la buena voluntad de la población. El CICR rechaza todas las guardias y escoltas armadas y se esfuerza constantemente por explicar el carácter neutral e imparcial de sus actividades. Pero el poder protector de los emblemas parece estar debilitándose. El atentado perpetrado contra la delegación del CICR en Bagdad, en noviembre de 2003, así como los ataques deliberados que posteriormente se efectuaron contra sus colaboradores, han obligado a la Institución a reducir considerablemente sus programas en Irak.
| |