"Todos sabemos o podemos imaginar el dolor que conlleva la pérdida de un ser querido. Pero es diferente cuándo no se sabe si un ser querido está vivo o muerto. No se puede hacer el duelo porque ello implicaría aceptar que ya no hay más esperanzas. He hablado con mujeres como Efrat y su madre, que no pueden dejar de hacer todo lo que está a su alcance para saber lo que ha ocurrido a sus parientes desaparecidos. Si así no lo hicieran, sentirían que los están defraudando. La fuerza que esto exige es incalculable."
Charlotte Lindsey, jefa del proyecto "Las mujeres y la guerra"