"No importa cuánto llore, ellos no regresarán. Todo mi llanto, mi espera, mi esperanza, mis oraciones, han convertido mi corazón en piedra".
Sankha Bahadur Gurung se rehusó a celebrar el funeral de sus hijos, porque no había visto sus cuerpos. Cuando murió su hermana, la gente comenzó a decir que su familia era impura; los parientes no aceptaban tomar agua ofrecida por los miembros de la familia Gurung. Se le prohibió tocar a su propia hermana. "Realicé los ritos fúnebres de mis hijos con mucha tristeza. Si no lo hubiese hecho, la comunidad habría rechazado a mi familia entera".