Las cifras de personas afectadas por desapariciones son alarmantes. En Bosnia-Herzegovina, más de 13.000 personas siguen desaparecidas, pero la cifra de víctimas debería multiplicarse por diez o veinte, si se toman en cuenta los familiares que deben afrontar la dura realidad de seguir adelante. Durante 2003 y 2004, el CICR organizó la recolección sistemática de datos ante mortem de las personas desaparecidas. Esos datos ayudan a identificar los restos exhumados de fosas comunes. Luego, los datos se utilizan para confirmar los resultados de exámenes post mortem y de ADN de los restos humanos. Así se puede identificar a la persona fallecida y dar una respuesta a los familiares.