En muchos países, las personas que están en el poder cuando termina un conflicto son las mismas que han cometido, o permitido que se cometan, atrocidades y, por lo tanto, tienen mucho que perder. Hacia mediados de los años 1990, la Comisión presidencial de Sri Lanka sobre las desapariciones había registrado más de 10.000 casos de personas desaparecidas en el sur desde mediados de los años 1980. A pesar de las conclusiones y las recomendaciones que formuló esa Comisión, se realizaron muy pocos juicios, y las desapariciones forzadas no fueron calificadas como crímenes. Desde 1990 hasta la actualidad, el CCR ha recabado información de más de 12.000 personas dadas por desaparecidas en relación con el conflicto en el nordeste.