La causa probable de la infección fue un canal de riego contaminado, que los pobladores usan como fuente de agua potable y para lavar la ropa.
Cuando ocurre un incidente de ese tipo, sobre todo en zonas de conflicto, es fundamental actuar con rapidez para evitar la propagación de la infección. Como intermediario neutral, el CICR inmediatamente instó a la fuerza militar internacional, a la fuerza de seguridad nacional afgana y a la oposición armada, que estaban activas en el lugar, a garantizar el paso en condiciones de seguridad del personal médico y el material necesario. Todas las partes accedieron rápidamente a este pedido.
Se instaló una clínica de emergencia cerca de la zona contaminada, con personal de salud local. Dos médicos del CICR se sumaron a esos equipos para prestarles apoyo.
El CICR envió lactato de Ringer y otros líquidos intravenosos, antibióticos y otros insumos médicos a la zona afectada. Unos pocos días después, la Institución envió medicamentos suficientes para dar tratamiento a entre 300 y 400 pacientes.
Un equipo de promotores de hábitos de higiene capacitados por el CICR acudió al lugar pocos días después de la primera alerta para realizar sesiones de sensibilización sobre hábitos de higiene. El objetivo era evitar que los pobladores propagaran la infección sin darse cuenta, al cocinar, higienizarse o lavar la ropa. El CICR también les entregó lavandina, jabón, sales de rehidratación y baldes para almacenar agua clorada y ayudarles a reducir la contaminación.
Un grupo de personas designadas por la comunidad tomará un curso rápido de reparación de bombas manuales para que los pobladores puedan usar sus pozos, que son una fuente de agua más segura que el canal de riego.
Hasta la fecha, más de un centenar de personas de la aldea afectada han recibido tratamiento. Algunas otras personas que viven en poblados cercanos también están recibiendo tratamiento. Desde que se produjo el primer brote el mes pasado, dieciocho personas, en su mayoría niños, han fallecido.
“El hecho de que todas las partes en conflicto hayan aceptado rápidamente facilitar el paso del personal y el material médico en condiciones de seguridad ha ayudado enormemente a mantener la situación bajo control”, dijo Reto Stocker, jefe de la operación del CICR en Afganistán. “Incluso en medio de la guerra las personas enfermas tienen derecho a tener acceso a la atención médica lo más pronto posible.”