Un apoyo para el futuro
Versión en español del folleto sobre el programa de rehabilitación física del CICR. Además de narrar la historia y citar los logros del programa, la finalidad de este folleto es la sensibilización a las prolongadas necesidades de personas con discapacidad física.
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En Colombia, país americano donde se han empleado minas antipersonal a gran escala, el CICR comenzó sus actividades en materia de rehabilitación física en 1992 mediante un programa de cooperación con la Fundación Pro-Cirugía Reconstructiva (actualmente denominada Centro Integral de Rehabilitación de Colombia – CIREC). Este programa buscaba fortalecer la capacidad de la Fundación de producir prótesis y órtesis en forma local. Inicialmente, el esfuerzo se concentró en la producción de piezas, como pies y rótulas, en madera, para promover luego la adopción de la tecnología de polipropileno.
Hacia fines de 1992, casi la mitad de las prótesis eran fabricadas localmente con componentes de polipropileno, logrando una notable reducción de los costos.
Con el aumento, hacia 1994, en la cantidad y la calidad de los componentes producidos, el CIREC logró producir prótesis en forma independiente, aunque siguió recibiendo apoyo del Fondo especial del CICR para los discapacitados.
Para responder mejor a las necesidades de las personas discapacitadas a causa del conflicto, el CICR reanudó en 2006 su colaboración con el CIREC y dio apoyo a otros centros de rehabilitación, como la Fundación Rei, de Cartagena, el Centro Cardiomuscular de Cúcuta y el Fondo Faro Ortopraxos de Medellín.
En Nicaragua, donde las víctimas de minas antipersonal representaban en 2003 cerca del 45% de los amputados del país, el CICR comenzó sus actividades de rehabilitación física en 1984. En ese año, se firmaron acuerdos de colaboración con el Ministerio de Salud nicaragüense a fin de fortalecer los servicios prestados por el Centro de Rehabilitación Aldo Chavarría (actualmente denominado Centro Nacional de Ayudas Técnicas y Elementos Ortoprotésicos – CENAPRORTO).
El CICR colaboró con la construcción de nuevas instalaciones, equipó un gimnasio para fisioterapia y entregó maquinaria, a fin de aumentar la producción de prótesis y mejorar la atención de las víctimas de guerra.
Entre 1993 y 1998, el Ministerio de Salud nicaragüense asumió la gestión del Centro, con apoyo del Fondo especial del CICR a favor de los discapacitados. A partir de 2001, se logró la adopción de las técnicas de fabricación de prótesis de polipropileno.
En 2003, el Fondo colaboró también con la Fundación Walking Unidos para la creación de otro centro de rehabilitación en Managua.
Por su parte, Haití, uno de los países más empobrecidos del mundo según el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, ha vivido en los últimos años un clima de extrema violencia que ha causado cientos de víctimas. Se estima que el 10% de una población de ocho millones de personas tiene alguna discapacidad
En 2006, sólo el centro de rehabilitación gestionado por la Fundación Healing Hands for Haiti en Port-au-Prince prestaba servicios de rehabilitación física, por lo que el CICR donó a esa institución materiales que le permitieran superar la dependencia de los componentes de segunda mano importados de Estados Unidos. Para facilitar la paulatina adopción de la tecnología de polipropileno en la fabricación local de los componentes, el CICR colaboró además con la capacitación de cinco técnicos haitianos.