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19-05-2008 Declaración oficial Municiones de racimo: el CICR insta a los Estados a que aprueben un firme tratado Declaración del señor Jakob Kellenberger, Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en la ceremonia de apertura de la Conferencia Diplomática sobre Municiones de Racimo, Dublín,19 de mayo de 2008 Es un honor para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tener la oportunidad de contribuir al trabajo de esta urgente Conferencia Diplomática.
Durante decenios, no había habido movimiento internacional alguno sobre los problemas que las municiones de racimo plantean desde el punto de vista humanitario. En los últimos dos años se ha registrado una mayor sensibilización sobre el problema, junto con propuestas de soluciones realistas con altas metas. After decades, of inaction in the face of the humanitarian problems caused by cluster munitions. The last few years have brought vastly increased awareness of the problem and proposals for ambitious and realistic solutions. La participación hoy en esta Conferencia de más de 100 Estados, de organismos de las Naciones Unidas y de la sociedad civil, representada por la Coalición contra las Municiones de Racimo es testimonio del compromiso y de la denodada labor de muchos de ustedes en esta sala, entre los cuales los encargados de limpiar las zonas de dichas armas, los oficiales militares, los diplomáticos, los peritos técnicos y el personal humanitario. Si esta Conferencia aprueba una Convención dentro de dos semanas, será el resultado de una cooperación y una comunicación constantes entre todos ustedes, a fin de proteger a quienes jamás deben pagar el precio de los conflictos armados, pero que, con frecuencia, son quienes lo hacen. Como bien saben ustedes, los objetivos del CICR en la promoción de este nuevo convenio son obtener una prohibición total de la producción, el almacenamiento, la transferencia y el uso de municiones de racimo que son imprecisas y no fiables, así como un firme compromiso para prestar asistencia en la limpieza de dichas armas, así como en favor de las víctimas. Tras las Conferencias celebradas con éxito en Oslo, Lima, Viena y Wellington, y las diversas reuniones efectuadas a nivel zonal en el mundo, creemos que este objetivo está a nuestro alcance. Para unos, puede parecer demasiado modesto el hecho de centrarse en prohibir municiones de racimo imprecisas y no fiables. Para otros, tales prohibiciones significa tomar la difícil decisión de eliminar un tipo de arma de sus reservas actuales. Pero, para el CICR, la carencia de fiabilidad y la imprecisión, combinadas con las grandes cantidades de submuniciones, son características de esas municiones de racimo causantes del mayor número de víctimas civiles. En estas víctimas estriba el imperativo humanitario de prohibir dichas armas. Asimismo, también consideramos que esta propuesta no es modesta en modo alguno. El hecho de prohibir las submuniciones de racimo imprecisas y no fiables que se lanzan en grandes cantidades estigmatizaría la gran mayoría de las municiones de racimo existentes. Eliminaría las que han causado este recurrente problema de índole humanitaria. Para la población civil, esto supondría un logro considerable, que merece todos nuestros esfuerzos. Sería la prueba de que el sufrimiento de las víctimas de las municiones de racimo ha movido al mundo. Por último, quisiera encomiar a todos los Estados que están a punto de aprobar un acuerdo histórico, aquí en Dublín. Diez días es un período corto para negociar un nuevo convenio de esta índole. Será necesario dedicarse con ahínco a la presente tarea humanitaria, juntos, con persistencia, flexibilidad y conviniendo en decisiciones difíciles. Les pido encarecidamente que tomen las decisiones con las cuales se prestará la más firme protección posible a la población civil. Nos parecerá mucho diez días. Pero, puede parecer una eternidad para los que esperan recibir tratamiento médico, tras sufrir un accidente con una munición de racimo. Y las víctimas suelen esperar más de diez días para recibir tratamiento. De hecho, ellos y el mundo han esperado más de 40 años para que se apruebe esta Convención. Al negociar y aprobar esta nueva Convención, ustedes mantendrán vivo el espíritu de la Declaración de San Petersburgo, aprobada hace 140 años. Al renunciar al uso de proyectiles que estallan en el cuerpo humano, la Declaración fue la primera prohibición de un arma en el derecho internacional humanitario moderno. La Comisión Militar Internacional que aprobó esa Declaración fijó, según formuló la misma Comisión "los límites técnicos en que las necesidades de la guerra deben detenerse ante las exigencias de la humanidad". La ingente labor que ustedes han de realizar y la responsabilidad que les incumbe es fijar, en 2008, los límites de las municiones de racimo. El Comité Internacional de la Cruz Roja está convencido de que ustedes pueden y deben afrontar este reto. Para nosotros es un honor aunarnos a ustedes en esta tarea. |