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21-09-2007  Entrevista  
Irak: una situación desesperante
Béatrice Mégevand-Roggo es la jefa de las actividades operacionales del CICR en Oriente Próximo y África del Norte. Tras una misión en Irak, explica en esta entrevista la grave crisis humanitaria que atraviesa el país, el sufrimiento de la población civil y los problemas que afrontan los trabajadores humanitarios en ese peligroso contexto.

Béatrice Mégevand-Roggo

¿Cómo afecta la crisis humanitaria a la población de Irak?
La crisis humanitaria sigue expandiéndose, se ha profundizado y agravado. Las condiciones de seguridad se han deteriorado en el último año, y sobre todo en estos últimos meses. La situación es desesperante.

Las principales preocupaciones de la población iraquí son la falta de seguridad y la supervivencia. Los peligros están al acecho. La violencia puede estallar en cualquier lugar, en cualquier momento, cuando uno está haciendo las compras o llevando a los niños a la escuela. No sólo en Bagdad, sino también en muchas otras ciudades y en varias regiones. La vida en Irak está marcada por el miedo permanente de lo que podría llegar a pasar.

Pienso que eso es lo más difícil para la gente. Es incluso peor que las dificultades que tienen a diario: escasez de agua y electricidad, dificultades para comprar alimentos debido al peligro que implica salir de la casa, acceso limitado a la atención médica, etc. Los hospitales funcionan mal y están sobrepasados. Son muy pocos los profesionales calificados que se han quedado en Irak; los centros sanitarios que no han cerrado trabajan en forma intermitente, y cuando lo hacen, no pueden hacerlo a plena capacidad. La vida cotidiana exige esfuerzos permanentes. Por eso, la gente se ve obligada a huir. Se van a otras partes de Irak, o tratan de escapar a otros países.

Es difícil decir cuántas personas están afectadas por el conflicto, o dar un número de las personas desplazadas o refugiadas. Lo que es seguro es que varios millones de personas han emigrado y varios cientos de miles se han desplazado dentro del país. Las autoridades han anunciado que van a cerrar la frontera con Siria, lo que haría la situación aún más difícil para las personas que quieren irse del país.

¿Qué desafíos debe afrontar el CICR? ¿Cómo calificaría la capacidad del CICR de ayudar y proteger a las personas más necesitadas, teniendo en cuenta la situación de inseguridad que se vive en Irak?
La seguridad es el principal desafío para las organizaciones de ayuda humanitaria. En Irak, es difícil para todas las organizaciones, incluido el CICR, seguir un modus operandi tradicional, con personal expatriado en el terreno que pueda evaluar las necesidades y coordinar las actividades. Esto sólo es posible en Kurdistán, en el norte. En el resto del país, contamos con nuestros empleados iraquíes, que están haciendo un trabajo increíble. Podemos decir que gracias a ellos podemos seguir trabajando.

Además, contamos con la Media Luna Roja del Irak, que colabora con nosotros para ayudar a las personas desplazadas y para restablecer el contacto entre familiares, sobre todo en la transmisión de mensajes de Cruz Roja entre los detenidos y sus familiares.

En otras palabras, gracias a los iraquíes, tratamos de responder a las necesidades humanitarias de las personas más afectadas por el conflicto.

Para una organización como el CICR, que no utiliza guardias armados, ni siquiera en un contexto tan peligroso, la clave es mantener el diálogo con todas las partes y con todo aquel que pueda influir en el conflicto. Tenemos que explicar lo que hacemos, cuál es nuestro cometido y qué significa realizar una acción humanitaria neutral e independiente. Tenemos que convencer a los demás mediante nuestras acciones y nuestro ejemplo, y explicarles por qué es necesario y correcto hacer lo que hacemos.

Creo que ese diálogo, el deseo de conocer la opinión de los demás, de estar en contacto con todos, de explicar lo que hacemos, es absolutamente esencial, en todos los lugares donde efectuamos nuestra labor humanitaria. Y en un contexto como el de Irak, es aún más importante. No somos inmunes a la violencia, pero el diálogo sigue siendo la mejor manera de lograr que el CICR sea aceptado y respetado.

En mayo de 2007, el CICR intensificó sus actividades en Irak. Pero, sin duda, la acción humanitaria no es suficiente cuando se trata de responder a las necesidades de la población. ¿Qué más puede hacerse?
No, la acción humanitaria no es suficiente. Pero puede ayudar bastante. Las necesidades son enormes, pero los fondos disponibles son considerables, y hay buena voluntad. Por lo tanto, deben crearse las condiciones que permitan llevar adelante una acción humanitaria que responda a todas las necesidades en Irak. Actualmente esas condiciones no existen. Se necesita una solución más global, más política.

Por el momento, los trabajadores humanitarios sólo pueden ofrecer una solución paliativa, y para algunos problemas. Sólo podemos dar una respuesta de emergencia, y sólo podemos actuar cuando el daño ya ha sido hecho. Lo importante es evitar los daños y crear las condiciones políticas y de seguridad en las que la acción humanitaria pueda llevarse adelante sin inconvenientes. Sin duda, esas soluciones no están en manos de las organizaciones humanitarias. Tienen que venir de las partes políticas y militares en el terreno.

Lo que el CICR puede hacer es instar a que se encuentren esas soluciones. La plena observancia del derecho internacional humanitario y el respeto de sus principios básicos son las únicas maneras de garantizar que el contexto sea propicio para prestar la ayuda humanitaria necesaria.

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21-09-2007