©CICR/H. Y. Gorges / iq-e-00736
Hassan puede mantenerse a sí mismo nuevamente, gracias a la motocicleta que le entregó el CICR después de que perdiera sus piernas.
Lo que pasó ese fatídico día de julio de 1986 cambió por completo y para siempre la vida de Hassan. Se emociona al recordar los detalles del terrible incidente. "Nuestro auto fue atravesado por ráfagas de balas desde todos los costados. Vi morir a mi padre frente a mis ojos. Esta escena quedará grabada en mi memoria mientras viva. No tenía idea de lo que sucedía a mi alrededor. Me desmayé y, cuando volví en mí, me encontré en un hospital".
Hassan estaba gravemente herido. Las llamas que consumieron el automóvil le causaron severas quemaduras en las piernas. Su padre no fue el único miembro de la familia en morir en el incidente. Su hijo de seis años sucumbió a causa de las quemaduras sufridas. Hassan pasó 11 meses en el hospital; cuando fue dado de alta, estaba inmovilizado en una silla de ruedas, incapaz de moverse sin la ayuda de sus familiares.
"Es difícil ver a la familia sufriendo necesidades mientras uno está aprisionado en una silla de ruedas, sin poder moverse", se lamenta. "Nunca olvidaré a mi hijo mayor, preguntándome todo el tiempo por qué siempre estaba sentado en esa silla".
Debido a la discapacidad de Hassan, su hijo mayor, que en ese momento tenía sólo once años, se vio obligado a dejar la escuela y empezar a trabajar en el mercado de Erbil.
Ponerse de pie nuevamente
En 1998, los médicos informaron a Hassan que, para que pudiera volver a caminar, era preciso amputarle las piernas y colocarle prótesis. En septiembre de ese año, 12 años después del incidente, Hassan se dirigió al centro de rehabilitación física apoyado por el CICR en Erbil. "Fue un día emocionante. La idea de volver a caminar de nuevo me llenaba de entusiasmo. Estaba enormemente emocionado", dice Hassan. Desde entonces, Hassan Majid se beneficia con regularidad de los servicios que presta el centro de rehabilitación física en Erbil.
Sin embargo, algo le seguía faltando. "Ya caminaba de nuevo, pero no me sentía útil para mis seres queridos. No tenía trabajo".
En 2008, el CICR puso en práctica un proyecto destinado a asistir a las personas discapacitadas; las que son indigentes, se benefician de una iniciativa económica que les permita recuperar cierto nivel de independencia. La Institución evaluó el caso de Hassan y decidió ayudarlo. El 9 de febrero de 2009, Hassan recibió una motocicleta. Ese día, toda la familia se reunió para celebrar el acontecimiento.
Hoy, la motocicleta se ha transformado en su medio de vida. Gracias a ella, es mucho más fácil para Hassan transportar sus productos al mercado y le permite obtener más ingresos que antes. Esto lo animó a ampliar sus actividades, incrementando tanto la variedad de alimentos que vende como los lugares donde hacerlo; ahora vende sus productos también en parques y carreteras. "Mi vida ha cambiado mucho desde el primer día que visité el centro de rehabilitación física de Erbil", resume Hassan.