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Mohammed Salman Khaled
Mohamed Salman Khaled nació en 1962. Está casado y tiene ocho hijos de entre uno y catorce años. Creció en un poblado en la montaña, cerca de la frontera entre Irak y Turquía, donde le gustaba salir a cazar y caminar por las montañas.
A mediados de la década de 1970, a raíz de las volátiles condiciones de seguridad en esa zona, Mohamed y su familia se mudaron al distrito de Zakho, en la gobernación de Dohuk, lejos de las montañas que tanto quería. Aceptó varios trabajos para mantener a su familia.
En los enfrentamientos que se produjeron en esa zona en 1991, la familia de Zakho se desplazó a Dashtani, un campamento para personas desplazadas cerca de la frontera con Turquía, donde vivieron en una carpa. Una mañana, Mohamed se reunió con un familiar para ir a buscar leña, pero la salida terminó siendo una catástrofe.
Ayudar a las personas discapacitadas a mantener a su familia
El programa de apoyo del CICR a las iniciativas microeconómicas se propone asistir a los jefes de familia discapacitados a causa del conflicto a mejorar su capacidad de ganarse el sustento.
Los beneficiarios reciben asistencia material (no se les da dinero en efectivo), como el stock inicial para un pequeño comercio, con los que podrán obtener resultados más rápidos.
El programa ayuda a las personas que tienen la responsabilidad de ganar el sustento para su familia a recuperar la dignidad y la confianza en sus capacidades.
Actualmente se está conduciendo el programa en la región iraquí de Kurdistán, a través de la subdelegación del CICR en Erbil y de la oficina del CICR en Dohuk.
"Todo lo que recuerdo es que, en cuestión de segundos, me encontré en el suelo, cubierto de sangre y con la pierna derecha muy lastimada. Había pisado una mina, después me desmayé", dice Mohamed, con la voz teñida de pena y dolor.
Un futuro desolador
Esa misma noche, falleció el padre de Mohamed. "Estaba devastado. Estaba en el hospital y, por mi estado, ni siquiera pude ir al funeral de mi padre. Toda mi vida había cambiado en cuestión de segundos", recuerda. En 1992, Mohamed recibió una pierna artificial del centro de ortopedia en Mosul y comenzó su nueva vida como persona discapacitada, con un futuro desolador por delante.
A pesar de su condición, Mohamed trabajó a medio tiempo como guardia nocturno en un centro comercial, pero la tarea le resultó demasiado dura. "Tenía que estar de pie o caminar durante horas, lo cual era muy duro para mí. Entonces decidí dejar ese trabajo este año", dice. "Soñaba con convertir una de las habitaciones de mi casa en un pequeño comercio para vender algunos alimentos y artículos domésticos básicos". Pero no tenía dinero para iniciar el emprendimiento.
En 2009, las cosas cambiaron. Mohamed visitó el centro de ortopedia del CICR en Erbil, donde registraron sus datos. Y en abril fue visitado por el equipo del CICR que dirige un programa de reintegración socioeconómica recientemente iniciado. Esa visita marcó un cambio en su vida.
"Les mencioné la idea del comercio que tenía desde hacía años", dice. "Lo analizamos juntos y decidieron darme una oportunidad. El CICR me dio el stock inicial del comercio para que pudiera comenzar."
Ese pequeño comienzo significó un gran cambio en la vida de Mohamed.
"Ahora tengo mi propio negocio. Con el dinero que gano, voy renovando el stock, compro más artículos y mantengo a mi familia. He vuelto a sentirme útil", añade, y la sonrisa le va borrando el dolor de tantos años de sufrimiento.