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12-09-2007  Reportaje  
Las personas desaparecidas en Irak: una dura realidad
Desconocer el paradero de un familiar desaparecido a raíz de una situación de conflicto armado o de violencia interna es una dura realidad para miles de personas en todo el mundo. En Irak, madres, padres, esposas, hijas, hijos, viven con la angustia de no saber dónde se encuentran sus seres queridos.

Las personas desaparecidas pueden haber sido capturadas, secuestradas, tal vez asesinadas y enterradas en sepulturas no identificadas, o pueden estar en un hospital, en condiciones críticas, o estar detenidas en un lugar encubierto. En una situación de conflicto, los miembros de una familia pueden llegar a separarse cuando huyen de las zonas de combate, en búsqueda de un lugar seguro. En algunos casos, nunca más vuelven a reunirse.

Una tragedia sin resolver

En los últimos treinta años, desde la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), Irak ha sufrido el problema de la desaparición de personas. Hoy en día, decenas de miles de familias siguen buscando a sus allegados que han desaparecido a raíz del conflicto.

Según fuentes oficiales iraquíes, el número de desaparecidos desde la guerra entre Irán e Irak va de 375.000 a 1.000.000. Esto refleja dos hechos:

  • Es difícil calcular con precisión el número de personas dadas por desaparecidas.
  • El número mínimo de 375.000 personas desaparecidas refleja la magnitud de esta tragedia que siguen sufriendo tanto las personas dadas por desaparecidas como sus familiares. Por cada persona desaparecida, no hay sólo una persona que sufre, sino familias enteras que esperan información o el regreso de sus seres queridos.

En el clima de violencia que se vive actualmente en Irak, se encuentran decenas de cadáveres por día y muchísimas personas desaparecen. Sólo a veces es posible identificar los cadáveres. Según fuentes oficiales en Irak, desde 2006 hasta junio de 2007, se recibieron unos 20.000 cadáveres al Instituto Forense de Bagdad. Casi el 50% de esos cadáveres no estaban identificados y provenían de morgues de todo el país. Cuando nadie los reclama, los cadáveres son enterrados en cementerios. Algunas fuentes han informado que, desde 2003, 4.000 cuerpos fueron enterrados en cementerios especiales en Nayaf y Kerbala.

Un proceso peligroso

Para una familia iraquí, el proceso de buscar a una persona desaparecida puede ser extremadamente complicado o incluso muy peligroso, y a veces, imposible. Uno de los principales factores es la situación actual: en algunas zonas de Irak, desplazarse significa poner la vida en peligro. De modo que las familias no pueden moverse con libertad para averiguar lo sucedido a sus parientes desaparecidos. Tratan de utilizar canales privados, como conocidos u organizaciones de caridad. La segunda etapa es buscar en hospitales, antes de dirigirse al Instituto Forense de Bagdad, pues esa ciudad vive hoy las peores condiciones de seguridad.

Si se logra hallar el cuerpo, los familiares tienen dos posibilidades:
  • Hacer un viaje para recuperar el cuerpo, sabiendo que pueden correr grandes riesgos. Algunas familias eligen esta opción que, a veces, tiene consecuencias terribles: "Después de tres meses de búsqueda, nos dijeron, a mi marido y a mí, que el cuerpo de nuestro hijo estaba en Bagdad", dice Iman. "Decidimos ir, y unos hombres armados nos detuvieron en el camino y secuestraron a mi marido. Ojalá me hubiesen llevado a mí también. Ahora estoy totalmente sola."
  • La segunda posibilidad para las familias es no correr el riesgo de recuperar el cuerpo, aunque tengan alguna información sobre el posible paradero de los restos humanos. Esto significa seguir viviendo con dudas y con una angustia terrible.

"Todas las familias son importantes"

Otro factor que complica la búsqueda es que las familias no saben dónde preguntar. Hoy en día no existe una fuente de información centralizada sobre las personas desaparecidas. En gran parte, las familias se basan en suposiciones, lo cual se complica cuando son contactadas por desconocidos que dicen saber algo acerca de la persona desaparecida y les piden dinero a cambio de darles esa información. Aunque la familia pague, es posible que la información sea falsa.

"Hoy en día, recuperar un cuerpo se ha vuelto un negocio", dice Ala'a. "Me contactaron seis veces distintas personas, en forma anónima, diciendo que sabían dónde estaba mi hermano. Les pagué a cada una de esas personas entre 300 y 500 dólares. Al final, pude encontrar el cadáver, pero hasta ahora no he podido recuperarlo, por la falta de seguridad."

Resolver el problema de las personas desaparecidas en un gran desafío para las autoridades iraquíes, que ya han tomado algunas medidas:
  • Elaboración de planes para establecer un centro que aborde el problema de los desaparecidos, dentro del Ministerio de Derechos Humanos, lo que es una señal de la voluntad política de resolver el problema. Esto permitiría centralizar la información de todas las provincias de Irak acerca de todas las personas buscadas y de los restos humanos que se hallen. De este modo, para las familias sería más fácil acceder a la información.
  • Promulgación de una ley para proteger las sepulturas (en febrero de 2005).

A pesar de estos esfuerzos, miles de personas siguen esperando noticias. Todos los días, el Comité Internacional de la Cruz Roja recibe solicitudes de búsqueda de personas desaparecidas.

"Todas las familias son importantes. Todas están esperando noticias de sus seres queridos", dice Karl Mattli, jefe de la delegación del CICR en Irak. "Algunas han esperado años y se niegan a abandonar la esperanza de encontrar vivos a sus seres queridos. El dolor de las familias no es sólo emocional. Además de los problemas que sufren todas las víctimas de los conflictos armados o de la violencia interna, estas familias afrontan consecuencias socioeconómicas y jurídicas, sobre todo cuando el que desaparece es el jefe de la familia."

Dadas las críticas condiciones de seguridad, el CICR ha abierto cinco líneas telefónicas en Irak para ayudar a las familias que esperan noticias de personas desaparecidas o detenidas / internadas en Irak.

Obstáculos forenses
© ICRC
Corresponde a las autoridades averiguar lo sucedido a las personas desaparecidas.


Uno de los medios para identificar los cadáveres de que dispone el Instituto Forense de Bagdad es el análisis de ADN. Sin embargo, hay algunos obstáculos que impiden la utilización de esa técnica en Irak. Actualmente, hay una escasez de médicos forenses en el Instituto Forense de Bagdad. Desde 2004, el CICR ha organizado cursos de capacitación para médicos de ese Instituto y de otras instituciones de las provincias para responder a las necesidades en materia forense y brindarles las competencias científicas necesarias para la debida gestión de los restos humanos y su identificación.

A pesar de que actualmente no es posible efectuar análisis de ADN en Irak, el Instituto Forense de Bagdad ha comenzado a recoger muestran de ADN, que conserva en las condiciones propicias para analizarlas incluso después de un largo período. Sin embargo, esto no es tan fácil como parece. "El análisis de ADN es un proceso complicado", dice el doctor Máximo Duque Piedrahita, asesor forense regional del CICR. "Probablemente, tomaría un año hacer el análisis de ADN y comparar los resultados de unos 20.000 cuerpos no identificados, a pesar de que hay diez especialistas que trabajan las 24 horas del día los siete días de la semana, y con los mejores equipos existentes hoy en día."

La toma de muestras de ADN es crucial, pero no debería hacer olvidar la necesidad de recoger directamente de los familiares de la persona desaparecida la información personal pertinente sobre esa persona (como el tipo de ropa que llevaba el día de la desaparición, radiografías de huesos u odontológicas, si las tienen). La comparación de esa información (datos ante mortem provistos por la familia) con los datos post mortem (datos hallados en el cadáver), permitirá la identificación en el futuro.

Un desafío colectivo

© ICRC
Para seguir adelante, los familiares de las personas fallecidas deben poder cumplir el proceso de duelo.


La principal preocupación del CICR hoy es aliviar el sufrimiento de las familias que esperan noticias de sus seres queridos desaparecidos. El hecho de no saber lo que ha sucedido a las personas dadas por desaparecidas y la falta de apoyo a los familiares deja heridas que no cicatrizan y resentimientos profundos. Si bien es responsabilidad de las autoridades esclarecer lo sucedido a las personas desaparecidas y ayudar a sus familiares, el CICR se esfuerza por contribuir con ellas en dos aspectos. Como organización neutral e imparcial, el CICR tiene un papel estrictamente humanitario y está abocado a facilitar el proceso iniciado por las autoridades iraquíes responsables.

Dada la complejidad de la tarea y a pesar de las útiles iniciativas y proyectos que se han realizado hasta la fecha, se necesitará tiempo para saber lo que ha sucedido a todas las personas desaparecidas, en el pasado o en el presente, y para ayudar a sus familiares. El CICR actúa en favor de las familias y defiende su derecho a saber, por lo que apoya la creación y la promoción de una autoridad central encargada de centralizar la información en Irak. Para ello, es fundamental que todos los actores, organismos gubernamentales u organizaciones locales, coordinen sus esfuerzos a fin de lograr los mejores resultados posibles.

Testimonio: ¿Por qué no ha vuelto?
"Mi primo era una persona muy jovial, amaba la vida. Un día, se alistó en el ejército con la esperanza de servir a su país, pero desde que se fue, no tuvimos más noticias de él. Esperábamos su regreso día y noche. Un día, yo estaba escuchando la radio, que transmitía saludos de detenidos iraquíes a sus familiares. De pronto oí su voz, decía su nombre y su provincia. Corrí, llorando, a buscar a mi marido, como si me acabaran de comunicar que estaba muerto. Al día siguiente, fui a contárselo a mi tía (su madre). No recuerdo cómo fue ese momento. ¿Era un momento de alegría, porque mi primo estaba vivo, o un momento de tristeza, porque tal vez nunca más volvería a verlo? Mi tía esperó día a día el regreso de mi primo. Con el tiempo, fue envejeciendo y se ha quedado ciega, pero su hijo no ha vuelto. Cada vez que voy a verla me pregunta: "¿Estás segura de que dijeron su nombre? ¿Por qué no ha vuelto?". Los pensamientos de mi tía están dominados por la confusión y la esperanza, siempre lo dice: "Hasta el último día voy a tener la esperanza de volver a verlo".

Testimonio: Todos teníamos la esperanza de volver a verlo
"Mi hermano y su familia fueron secuestrados en Bagdad. Su mujer y sus hijos fueron liberados poco tiempo después, y su mujer tuvo que pagar una suma considerable de dinero para que le dieran una prueba de que estaba vivo. Todos teníamos la esperanza de volver a verlo, a pesar de que hacía un mes que no teníamos noticias de él. Unas semanas después del secuestro, nos enteramos de que había sido asesinado. Hoy sabemos dónde está enterrado, pero no podemos ir hasta su tumba. Todo lo que queremos es eso: ir a su tumba y rezar, decirle adiós."

Testimonio: Soy tu padre. He vuelto
Leila es una niña que perdió a su padre durante la guerra. La familia recibió el cuerpo y el acta de defunción. Era hija única y, unos meses más tarde, su madre falleció, cuando la ciudad fue bombardeada. Con ambos padres fallecidos, Leila fue criada por su tío. Luego de unos años, Leila estaba en clase cuando oyó un ruido y un tumulto en el corredor. Un poco más tarde, la directora de la escuela entró en el aula y le pidió a Leila que la acompañara a su oficina. Al entrar, Leila vio a un hombre que se precipitó hacia ella, la abrazó y comenzó a gritar: "Soy tu padre. He vuelto... Soy tu padre". Leila quedó paralizada, luego se desmayó y la llevaron al hospital. Después de un tiempo, se recuperó físicamente, pero ese episodio le dejó secuelas psicológicas. Hoy vive con su tío y ve a su padre de vez en cuando.

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