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29-10-2008  Entrevista  
Responder a las necesidades básicas: qué puede hacer el CICR en Irak
Juan Pedro Schaerer, jefe de la delegación del CICR en Irak, habla acerca de la creciente necesidad de servicios básicos en el país. Explica los desafíos que enfrenta el CICR, en particular la dificultad de llegar hasta las personas más necesitadas, y la forma en que la Institución adapta constantemente su modalidad de trabajo en función de las cambiantes condiciones de seguridad, a fin de seguir proporcionando ayuda de urgencia sin interrupciones.

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Juan-Pedro Schaerer, jefe de la delegación del CICR en Irak

¿Qué desafíos enfrenta hoy la población iraquí, y cómo describiría usted la situación en el plano humanitario?

La situación en Irak comenzó a cambiar en 1980, con la guerra entre Irán e Irak. El proceso siguió durante y después de la guerra de 1991 y, por supuesto, la invasión que tuvo lugar en 2003 causó cambios más repentinos y radicales. A raíz de estos acontecimientos, Irak se transformó en un país más peligroso para todo el mundo. En Irak, la violencia se expresa de diferentes formas: secuestros, robos, amenazas de muerte, atentados sectarios, enfrentamientos armados y ataques con bombas. Aunque la violencia forma parte de la vida iraquí desde hace treinta años, su naturaleza y su intensidad han cambiado.

Las condiciones de seguridad han mejorado en ciertas zonas, sobre todo en las grandes ciudades. Poco a poco, los iraquíes han desarrollado el instinto de supervivencia y comienzan a conocer los lugares adonde pueden ir y aquellos que es mejor evitar. En algunas zonas, ahora se puede estar fuera de casa hasta tarde por la noche. En otras, hay que ser más prudente.

El único factor constante en la ecuación es la creciente necesidad de servicios básicos. La seguridad es una cosa, pero para sobrevivir, e incluso para intentar sobrevivir, la gente necesita alimentos, agua, atención médica y alojamiento. El acceso a estos elementos esenciales depende de que estén disponibles y de que las personas cuenten con los medios económicos para obtenerlos. No es fácil encontrar trabajo, sobre todo un empleo suficientemente bien remunerado para poder pagar los alimentos, la electricidad y el agua, así como la salud, la escuela y el transporte. El salario mínimo es de 70 dólares EE.UU. por mes, mientras que el gasto mínimo de un hogar totaliza unos 200 a 250 dólares mensuales. En muchos hogares, las mujeres son el único sostén de familia porque los hombres han sido dados por desaparecidos, han muerto o se encuentran detenidos.

El agua es uno de los principales problemas. En Irak, hace calor casi todo el año y los iraquíes son grandes consumidores de hielo. Pero, la crónica escasez de electricidad afecta las estaciones de bombeo y filtrado de agua, lo que hace que la gente tenga que comprar hielo fabricado con agua sin tratar. Esta situación genera la aparición de enfermedades, como el reciente brote de cólera.

Contar con una atención médica digna es costoso. El tratamiento de las enfermedades crónicas está fuera del alcance de muchos iraquíes, al igual que la cirugía compleja. Algunos pueden hacerse atender en el extranjero, pero se trata de una minoría. El costo del tratamiento no es el único problema; es relativamente fácil acceder a los servicios de salud en las grandes ciudades, pero en las zonas rurales, la gente tiene que viajar.

¿Cuáles son las principales dificultades que afronta el CICR en Irak, y qué hace para resolverlas?

En toda zona de conflicto, para llevar a cabo operaciones humanitarias se necesitan dos cosas: el contacto directo con la gente, para comprender sus necesidades, y un mínimo nivel de seguridad, para poder responder a esas necesidades. Eso no quiere decir que sólo podemos trabajar donde hay paz. El CICR "nació en el campo de batalla" y opera en zonas de conflicto en todo el mundo. Correr riesgos para ayudar a las personas es parte de nuestro trabajo. Pero, en un momento, la situación en Irak se tornó tan peligrosa para las organizaciones humanitarias que nuestra labor se vio severamente restringida.

El CICR comenzó sus actividades en Irak en 1980 y nunca se retiró del país, a pesar de las sucesivas guerras. Sí tuvimos que reducir nuestras actividades, particularmente después de los atentados contra nuestro personal, y sobre todo después del ataque con bombas contra nuestra oficina de Bagdad el 27 de octubre de 2003. No obstante, decidimos permanecer en Irak, ya que sabíamos que la gente contaba con nosotros. Aún así, logramos prestarles ayuda. Era una gota de agua en el mar, pero esa gota calmaba la sed de miles de personas. Valía la pena hacerlo.

Hoy, la seguridad ha mejorado un poco, en comparación con 2003. Nos resulta más fácil llegar hasta las personas necesitadas. Pero, a pesar de las mejoras, la seguridad en Irak todavía impone demasiadas limitaciones a la labor del CICR.

Esas limitaciones son un problema, porque las necesidades crecen y tendríamos que hacer más por responder a ellas. Para que nuestras actividades sean eficaces, tenemos que evaluar las necesidades antes de actuar y evaluar los efectos de nuestras acciones después. En algunas zonas podemos hacerlo, pero en otras no. Hay necesidades en todo Irak, pero algunos lugares son demasiado peligrosos como para realizar operaciones.

La única forma en que el CICR puede llegar hasta las personas necesitadas es mantener contactos con todas las partes en el conflicto. El carácter complejo del conflicto y el número de grupos que participan en él hacen muy difícil mantener esos contactos. Por un lado, tenemos que hablar con todos, pero por la otra, es fundamental que todas las partes respeten nuestra neutralidad y nuestra independencia.

¿Cuáles son las prioridades del CICR para 2009?

Las necesidades actuales son considerables, y la acción humanitaria sólo puede abarcar un porcentaje de las más urgentes.

El CICR se concentrará en las necesidades más apremiantes que podamos satisfacer de conformidad con nuestro cometido, en los ámbitos del abastecimiento de agua, los alimentos, la atención de la salud, los medios de subsistencia, la detención y las personas desaparecidas.

Vea también:
  • Actividades del CICR en Irak - Hechos y cifras
  • Comunicado de prensa, 29/10/2008

  • Desafiar el peligro para ayudar a la población civl. Testimonios de cuatro colaboradores iraquíes del CICR
  • Garantizar la atención médica para las víctimas del conflicto. Entrevista con un cirujano de guerra del CICR
  • En inglés:
  • Millions at risk from contaminated water, TV News footage

  • Bagdad: Una anciana en las ruinas de su casa.
    Hospital de Al Sadr, Amara, Irak meridional.
    Una madre con su hijo enfermo en el Hospital General de Abu Ghraib.
    Técnicos del CICR trabajan en la estación de bombeo de Al Wethba.

    Otros documentos en esta sección
    En el mundo > Oriente Próximo y África del Norte > Irak 


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