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30-01-2007  Reportaje  
Gaza: colaborar en beneficio de los heridos y enfermos
La Sociedad Nacional de Israel, el Magen David Adom (MDA), colabora con la Media Luna Roja Palestina, formando un eslabón sanitario vital entre Gaza y Jerusalén oriental ocupada. Marcin Monko, colaborador del CICR, describe un día junto al equipo médico de urgencias del MDA.

El 17 de enero, a las 14.05, Moshe Vaknin, subdirector del distrito de Lachich del MDA, recibe una llamada de Ahmed Abu Azza, del Ministerio de Salud palestino en Gaza.

Otro paciente, aparentemente un hombre de 60 años con problemas cardíacos, necesita tratamiento médico complejo y urgente en Jerusalén. Moshe llama al puesto del MDA en Ascalón, a 20 km de Gaza, y reserva una ambulancia.

Trabajo "espalda con espalda"

A las 14.20, Moshe me llama a Jerusalén.

"Tenemos una operación 'espalda con espalda' en Erez, el punto de cruce a Gaza. Ven a verla. Empezaremos dentro de una hora."

Para el MDA de Ascalón, el trabajo "espalda a espalda" es cuestión de todos los días.

La capacidad de los hospitales de Gaza es muy limitada. Algunas de las operaciones y tratamientos posoperatorios más complejos tienen que realizarse en los hospitales palestinos en Jerusalén oriental. Pero, no se permite a las ambulancias palestinas circular dentro de Israel y, para llegar a Jerusalén oriental desde Gaza, hay que atravesar 80 kilómetros de territorio israelí.

Aquí es donde entra en acción el Magen David Adom. La Sociedad Nacional, que cuenta con casi 8.000 voluntarios y 1.300 empleados, colabora con la Media Luna Roja Palestina y el Ministerio de Salud palestino para trasladar a Jerusalén oriental a pacientes que necesitan tratamiento.

Llego a Ascalón a las 15.30 y me reúno con David Nahum, jefe de paramédicos con 12 años de servicio en el MDA, y Haim Elbaz, paramédico con tres años de servicio, entre otros miembros del equipo del MDA.

El traslado de hoy está previsto para las 16.00. El equipo decide utilizar una unidad especial de terapia intensiva móvil, y emprendemos viaje.

Llegamos a la terminal de Erez puntualmente. Es el único punto de cruce para los palestinos que desean ir a Israel para trabajar, ir a la escuela o ver a un médico. Sin embargo, en realidad, de los 1,74 millones de personas que residen en Gaza, sólo se permite viajar a Israel a menos de mil.

Desde el principio de la segunda intifada, y especialmente en los últimos dos años, Israel prácticamente ha sellado la Franja de Gaza. La mayoría de las personas a quienes se permite cruzar son empleados de la terminal de Erez, algunos funcionarios de la Autoridad Palestina, colaboradores humanitarios y enfermos graves, como el paciente que estamos esperando trasladar hoy.

"La frase 'espalda con espalda' es, tal vez, un poco exagerada", dice Moshe, jefe de los paramédicos del MDA, con 20 años de experiencia.

"En Erez, ni nuestras ambulancias ni las palestinas pueden cruzar y estacionar realmente 'espalda con espalda'. Hay que transportar a los pacientes de una ambulancia a otra, a través del cruce; la distancia es de unos cincuenta metros. Así son las reglas de seguridad. Pero siempre tratamos de acercarnos lo más posible, hasta el muro mismo."

Hombre o bebé

Moshe llama a Ahmed, en el Ministerio de Salud palestino, para avisarle que están listos.

Pero Ahmed ya no habla de un paciente de sesenta años, sino de un bebé de sesenta días, con un problema cardíaco. Las dificultades en la comunicación, relacionadas con el idioma, el estrés y las deficiencias de la línea telefónica, causaron este malentendido. Afortunadamente, el bebé no necesita una incubadora. Al parecer, los paramédicos podrán manejar el caso.

Nervioso, Moshe mira el reloj: son casi las 17, y nuestro paciente todavía está del otro lado del muro de hormigón, a cincuenta metros de distancia. Los controles de seguridad y los trámites burocráticos llevan tiempo. Haim ya cruzó al otro lado, con una camilla móvil.

"A menudo, tenemos que esperar dos o tres horas", dice David. "Es un contexto especial, por lo que resulta difícil programar nuestros movimientos. Una vez, mientras esperábamos a un combatiente palestino herido, un cohete Qassam cayó y explotó a veinte metros de la ambulancia, justo al lado nuestro."

Finalmente, a las 17.30, llega nuestro paciente, acompañado por un médico palestino. El pequeño Mohamed tuvo una cirugía de corazón en el Hospital Pediátrico Alnaser, en Gaza. Necesita tratamiento posoperatorio en el Hospital de Caridad de Makassed, en Jerusalén oriental ocupada.

A las 17.40, recogemos a la madre de Mohamed en la salida de la terminal, salimos de Erez y nos dirigimos a Jerusalén. Conduce Haim, es la hora pico, y ni siquiera la sirena y las luces de emergencia de la ambulancia ayudan a acelerar la marcha. Mientras viajamos, David atiende al bebé: controla su pulso, le coloca una máscara de oxígeno y ausculta su ritmo cardíaco.

"Está estable", dice David. "130 latidos por minuto, 95 por ciento de saturación de oxígeno en la sangre." El bebé se duerme y el ritmo de la señal del monitor decrece.

Un paciente es un paciente

David tiene algunos minutos para compartir algunas reflexiones conmigo.

"Con un bebé, es diferente", dice David. "Pero cuando les digo a mis amigos que salvé la vida de un combatiente palestino, no siempre pueden comprenderlo. Les digo: soy paramédico del MDA; cuando recibo un paciente, sólo me interesa su estado clínico. Nada más. Punto."

Una llamada telefónica interrumpe nuestra conversación. Es Moshe, para avisar que tienen otro caso en Erez, un hombre palestino herido, de Gaza, que espera otro servicio "espalda con espalda".

A las 19.30, llegamos al Hospital de Makassed, en el Monte de los Olivos, en Jerusalén oriental.

Los paramédicos Yaser Ayyad, Majed Farajallah y Malek Koleeb están de guardia, esperando la ambulancia y al pequeño Mohamed. David explica a Yaser lo que pasó en la ambulancia, y tras unas rápidas formalidades, nos despedimos de la madre de Mohamed y emprendemos el regreso a Ascalón.

En Gaza, otro equipo está atendiendo al hombre herido. En unos pocos días, David y Haim volverán a Jerusalén oriental para llevar a Mohamed de regreso a Gaza.

©ICRC
Ascalón, Israel. David Nahum, el jefe de los paramédicos del MDA, frente a la unidad de terapia intensiva móvil.




©ICRC
Camino a Jerusalén oriental, David atiende al pequeño Mohamed en la ambulancia del MDA.




©ICRC
El equipo de la ambulancia del MDA: Moshe Vaknin, David Nahum y Haim Elbaz.

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30-01-2007