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Dr. Víctor Uranga
¿En qué consiste la labor de un cirujano de guerra en el CICR y cuáles son las cualidades específicas que requiere?
Un cirujano de guerra presta sus servicios a una población que los necesita de forma aguda y crítica, durante épocas en que no solo los pacientes se sienten amenazados, sino el personal médico también, y muchas veces tiene que trabajar con un mínimo de equipo y en lugares poco apropiados.
El cirujano de guerra debe tener ciertas cualidades para poder desempeñar su labor. El entrenamiento quirúrgico es una de ellas, pero además debe saber controlar su ansiedad natural para resolver problemas que no solo son inherentes a su especialidad primaria, sino que tiene que hacerse a la idea de que será un verdadero cirujano general, listo para encarar y resolver cualquier problema que se le presente. Debe estar consciente de que muchas veces no contará con los instrumentos apropiados, y debe aceptar que si no se hace algo, el paciente sufrirá o morirá.
Desde la perspectiva de las víctimas de la guerra, ¿cómo puede la acción de un colaborador humanitario aliviar el sufrimiento de quienes se ven afectados por este tipo de situaciones?
Los servicios sanitarios de un país son una de las primeras cosas que se deterioran o se suspenden totalmente en un conflicto armado. Facilitar el acceso a la salud es una de las funciones principales del CICR en estas situaciones, pero es solo uno de los aspectos asistenciales.
El aprovisionamiento de alimentación a la gente desplazada, la provisión de habitación, los servicios sanitarios, el acceso al agua potable, electricidad, el apoyo para las familias separadas, los servicios de búsqueda de personas desaparecidas, las visitas a las personas detenidas, así como velar por la aplicación de los Convenios de Ginebra y del derecho internacional humanitario también lo son. Los cuidados médicos son muy importantes, pero solo representan un aspecto de la asistencia integral humanitaria.
¿Podría contarnos sobre su preparación como cirujano de guerra y las motivaciones que llevaron a dirigir su carrera hasta este punto?
Mi especialidad primaria es cirugía general y cirugía de sistema vascular periférico. Me entrené en el Hospital de la Universidad de Minnesota. Me ayudó bastante la preparación en medicina interna que realicé en el Instituto de Enfermedades de la Nutrición Dr. Salvador Zubirán en la Ciudad de México.
Me retiré de la práctica privada a los 55 años de edad y descubrí al CICR gracias a un colega anestesiólogo, el doctor Carlos Cortez. Tan pronto hice mi solicitud, el doctor Chris Giannou, jefe de cirujanos del CICR en esa época, me respondió que necesitaban cirujanos como yo, "que pudieran practicar una operación de cesárea en la mesa de la cocina".
Con esta admisión, participé en un seminario de cirugía de guerra en Ginebra y pronto fui enviado a Lokichokio, Kenia, para ser capacitado como cirujano de guerra. Esto introdujo un nuevo e interesante cambio en mi carrera profesional, permitiéndome trabajar en un ambiente totalmente diferente y rodeado de profesionales dedicados a las misiones humanitarias que desempeña el CICR.
De las múltiples experiencias impactantes que ha vivido, ¿podría contarnos algunas de ellas que puedan ser relevantes para comprender el valor de la acción de un cirujano de guerra?
En Liberia viví la experiencia que más me ha impactado. Me tocó atender a un joven de 19 años al cual le habían cortado ambas manos a machetazos. Llegó a nuestro servicio en estado de shock, desnudo en una camilla, inmóvil y con las manos colgando, unidas a las muñecas sólo por la piel. No tuvimos más alternativa que completar la amputación, ya que no se podía practicar ninguna clase de reconstrucción. Le salvamos la vida, pero ese joven dependerá el resto de su vida de alguien que lo ayude con las más básicas actividades cotidianas, como vestirse, asearse, ir al baño. En muchas ocasiones vemos cosas así de trágicas.
Hay muchas situaciones dramáticas que se presentan en el contexto de la guerra. De las que se han grabado en mi mente algunas son emergencias obstétricas que tuve que resolver sin tener la experiencia suficiente y los conocimientos de un gineco-obstetra, como son los partos anormales o difíciles, que generalmente terminan en mortalidad materno-infantil, pero que si sobrevive la madre generalmente queda con secuelas a nivel genitourinario, que es una de las tragedias de países sin atención pre y perinatal.