©ICRC
Adolfo Beteta
El CICR es conocido por el diálogo que mantiene con las fuerzas armadas, ¿por qué hoy en día el CICR trabaja también con policías y fuerzas de seguridad?
Esto obedece a que la naturaleza de los conflictos ha cambiado, pero también a que el CICR puede desarrollar actividades en el marco de otras situaciones de violencia, como los disturbios o las tensiones interiores, basado en el derecho de iniciativa humanitaria contemplado en los Estatutos del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. El CICR procura además que su mandato y sus modalidades de acción sean conocidos por aquellos que tienen a su cargo las tareas de mantenimiento del orden público y que las fuerzas de seguridad conozcan las normas de derechos humanos y los principios humanitarios aplicables a la función policial.
El CICR tiene una experiencia reconocida en materia de derecho internacional humanitario o DIH, ¿qué cuestiones aborda con los policías o fuerzas de seguridad?
El CICR tomó la decisión de contar con expertos para las fuerzas policiales o de seguridad, y fue de esta forma que creó el curso “Servir y Proteger”, un manual que forma parte de una estrategia global. En este curso se estudian las normas de derecho internacional de los derechos humanos y los principios humanitarios aplicables a la función policial, un conjunto de normas y principios dirigidos a regular el uso de la fuerza, la utilización de las armas de fuego, el arresto y la detención. Mas tarde, se incluyó también la cuestión de la atención de las víctimas en este tipo de situaciones. El curso procura que los encargados de hacer cumplir la ley conozcan estas normas para que, en última instancia, no se produzcan violaciones al derecho internacional de los derechos humanos.
El trabajo que el CICR realiza con militares es ampliamente conocido, pero ¿cuál es la experiencia del CICR con las fuerzas de seguridad?
Comparado con el trabajo realizado con las fuerzas armadas para la difusión e integración del DIH, el programa de difusión a las fuerzas de seguridad es nuevo. Sin embargo, el CICR tiene una amplia experiencia en el diálogo con todo tipo de portadores de armas y hay muy buenos antecedentes en el trabajo con fuerzas policiales, también en Latinoamérica. El objetivo de este programa es lograr la integración de las normas y principios humanitarios aplicables en la formación, el entrenamiento y en los manuales tácticos operativos. Para ello, se cumplen una serie de etapas: se firma primero un acuerdo de entendimiento con los gobiernos para formar instructores multiplicadores y luego se crean grupos de trabajo que van a desarrollar simultáneamente las labores de integrar las normas en los manuales y en el entrenamiento cotidiano de las fuerzas policiales.
¿Cómo se ha desarrollado esta actividad en México?
Este programa se inició en Brasil y luego se extendió a Bolivia, Ecuador y Perú. En México, en una primera etapa, se trabajó con la Policía Federal de Caminos en la formación de instructores internacionales certificados por el CICR. Estos instructores desarrollaron luego un programa de formación, entre 2003 y 2005, con la policía del Distrito Federal. Estos mismos instructores han comenzado a dictar, a finales de agosto de 2008, el primer curso realizado en el marco del proyecto de la SSP Federal cuyo objetivo es no solo la capacitación de nuevos efectivos, sino también la integración de estas normas y principios. Recientemente, el CICR ha firmado un acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP) del gobierno mexicano.
También se está trabajando para llevar el programa a las policías de los 32 Estados de la Unión y a las policías municipales. Se ha creado una comisión con representantes de la SSP y del CICR, los instructores y el director de la academia policial, con el fin de evaluar los resultados y establecer si es necesario contar con más instructores multiplicadores o si existen otras necesidades, sin olvidar que lo esencial es la integración de estas normas dentro de los manuales operativos y tácticos que utiliza la policía mexicana.