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18-09-2008  Reportaje  
Pakistán: los desplazados hacen frente al trastorno de las costumbres y tradiciones
Continúan los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y la oposición armada en la región fronteriza con Afganistán, causando grandes sufrimientos a las personas civiles. Sitara Jabeen, un colaborador del CICR, hace un relato de las dificultades a que hacen frente los desplazados en la frontera entre Pakistán y Afganistán, a causa de sus costumbres y tradiciones.

©ICRC/A. Majeed/pk-e-00631
Los niños recogen agua potable en un campamento para desplazados de Bajaur.

El actual conflicto entre las fuerzas gubernamentales y la oposición armada se recrudeció el 10 de agosto, obligando a miles de civiles a huir de sus tierras. Tuvieron que marcharse sólo con la ropa que llevaban puesta, y ahora hacen frente a un modo de vida que contrasta con valores profundamente arraigados, los cuales constituyen su orgullo.

Las siete agencias de las Áreas bajo Administración Federal en Pakistán se extienden a lo largo de la frontera con Afganistán. La exuberante vegetación y la aridez alternan el verde y el marrón en las montañas que sirven de telón de fondo al lugar que tradicionalmente fuera un remanso de paz. El valle de Swat es conocido como la "Suiza de oriente” por su magnífico clima y su riqueza cultural. Para los habitantes de estas tierras, que se distinguen por su hospitalidad pero también por el orgullo que les infunden sus antiguas tradiciones, es sin duda difícil adaptarse a la vida en un campamento para desplazados.

Consúltese el mapa de la zona en la página de ReliefWeb “Pakistán: Floods and IDPs (as of 5 Sep 2008)”.

Difícil situación para los que permanecen en Swat

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Una viuda de 20 años llora desconsoladamente. Su hija de cuatro meses es todo lo que queda desde que, una noche, unos hombres armados irrumpieron en su casa. Hicieron salir a las mujeres y, luego, quemaron la casa con todo lo que quedaba adentro. Después, empezaron a disparar contra cinco hombres de su familia: su marido, un cuñado y su suegro murieron ante sus ojos. Dos de sus cuñados pudieron salvarse. Las balas se cobraron la vida del hombre con el que esperaba vivir toda su vida. Las llamas borraron todo recuerdo tangible de su marido. Ahora, tendrá que criar sola a su hija, y la pequeña crecerá sin el amor y el afecto de un padre. Puesto que ya no queda siquiera una fotografía, la niña nunca sabrá como era.

Muchas personas huyeron a causa de los enfrentamientos en Swat, pero muchas más son las que han permanecido en el valle, por diferentes razones: apego a la tierra, miedo a los saqueos, aprensión por las condiciones de vida en los campamentos para desplazados... Sin embargo, los enfrentamientos en esa zona se siguen cobrando muchas víctimas.

La escasez de alimentos es otro problema más. La economía se ha estancado: las tiendas están cerradas y ya no hay abastecimiento en los mercados. Los habitantes dependen de la ayuda externa por lo que respecta a los alimentos, a los medicamentos y a otros artículos básicos. Los residentes de Swat vivían con todas las comodidades y esta inesperada dependencia hiere su dignidad y los desmoraliza. Quienes hasta hace poco vivían holgadamente luchan ahora por conseguir alimentos básicos y un techo para sus hijos.

Difícil situación para los que huyen de Bajaur

Bajaur es una agencia de las Áreas Tribales Administradas Federalmente. Más de 200.000 desplazados de Bajaur están en los campamentos de asistencia ubicados en la Provincia de la Frontera Noroeste.

Casi todos los desplazados huyeron de sus tierras el 10 de agosto, día en que se recrudeció el conflicto. No alcanzaron a llevar nada consigo y dependen totalmente de la asistencia. La temperatura es de unos 40º C, y esto empeora las condiciones de higiene en los hacinados campamentos.

Una dificultad para los desplazados en esos campamentos es que estaban acostumbrados a vivir en casas agrupadas según el sexo. Las mujeres pueden quitarse el velo cuando están en la casa, siempre que los hombres presentes sean parientes cercanos. En los campamentos cruzan constantemente a hombres desconocidos y, por consiguiente tienen que permanecer cubiertas las 24 horas del día. Por consiguiente, la vida en los campamentos ha trastocado las vidas y las costumbres. No pueden pensar en lavarse. Según Wasif, un empleado local del CICR que ha estado distribuyendo socorros en los campamentos, "han pasado diez días sin que ellas puedan lavarse siquiera las manos o el rostro".

©ICRC/A. Majeed/pk-e-00636
El CICR distribuye artículos de primera necesidad a los desplazados de Bajaur.

Pero las mujeres no son las únicas que sufren en los campamentos. Wasif añade: “Lo que más me duele es la situación de los niños. Cuando vieron nuestro vehículo, fueron formando un círculo alrededor de él y, en poco tiempo, había unos cincuenta o sesenta niños. Todos en harapos, con la cara sucia. Los rostros y los ojos azules que antes resplandecían ahora traslucen sufrimiento, penas y desazón. Son ojos que ahora mendigan la esperanza y la seguridad. Niños que antes eran rozagantes ahora tienen la piel reseca a causa de la transpiración. La falta de higiene y la escasez de agua han dado paso a las epidemias y son frecuentes los casos de diarrea. Estos niños necesitan ayuda".

Wasif conoce y respeta a los habitantes de la región. "Las normas sociales son muy estrictas. Son las personas más hospitalarias del país y ponen todo lo que tienen, aunque sólo sea un vaso de agua, a disposición de la persona que acogen en su casa. El forastero es siempre un huésped, pero si no respeta los valores y las costumbres locales, se enojan de verdad.

“Muchos desplazados conocen el CICR porque despliega actividades de uno y otro lado de la frontera. Los desplazados acogen siempre calurosamente a los empleados de la Institución que trabajan sobre el terreno”.

Sin bien la tranquilidad del valle de Swat y de las Áreas Tribales puede llegar a ser pronto solo un vago recuerdo, la gente sólo espera volver a llevar una vida normal. Ahora lo que hace falta es una respuesta global a sus necesidades. Los desplazados no sólo necesitan ayuda material, también necesitan recibir los medios para recobrar su dignidad.

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18-09-2008