Jacques de Maio, jefe de operaciones del CICR para Asia meridional.
Las fuerzas armadas pakistaníes despliegan actualmente una operación a gran escala en Waziristán meridional. ¿Qué opina usted acerca de la situación humanitaria en Waziristán meridional y en las regiones vecinas?
La actual intensificación de las operaciones militares en Waziristán meridional debe analizarse en el contexto de la violencia armada anterior y actual en la Provincia de la Frontera del Noroeste y en las Áreas tribales bajo administración federal y de la serie de atentados suicidas que tuvo lugar en todo Pakistán. Además, no hay que olvidar la intensificación del conflicto armado que se registra del otro de la línea Durand, en Afganistán.
En este contexto más amplio, lo que se observa ahora es un brusco aumento en el número de víctimas, detenidos y desplazados civiles. Obviamente, las preocupaciones de índole humanitaria se extienden a las personas atrapadas en las zonas de combate, sobre todo a los enfermos y heridos.
Con respecto a Waziristán en particular, la falta de acceso nos impide tener un panorama exacto de las necesidades humanitarias.
Hemos oído que aproximadamente 60.000 personas han huido de sus hogares. Esas personas dependen de las autoridades locales, principalmente en Dera Ismail Jan y Tank, y de sus parientes para satisfacer sus necesidades inmediatas. Esos desplazados se suman a las aproximadamente 80.000 personas que han salido de Waziristán durante las últimas semanas y meses. Estas personas desplazadas representan una pesada carga para los limitados recursos de las familias de acogida, y este problema se agrava con el paso del tiempo. La solidaridad de los pashtunes es verdaderamente extraordinaria, pero ¿cuánto tiempo puede la población soportar esta presión? ¿Y cuántas personas están solas, sin contar con la ayuda apropiada en el momento oportuno? No lo sabemos.
Por último, pero no menos importante, las operaciones militares y de seguridad causan la detención de numerosas personas. Tampoco en este caso contamos con el acceso necesario para supervisar las condiciones de detención.
Al parecer, ninguna organización internacional humanitaria tiene acceso a Waziristán meridional. ¿Cómo hará el CICR para asistir y proteger a las personas necesitadas?
No sólo Waziristán meridional es inaccesible para las organizaciones internacionales humanitarias; lo mismo sucede en grandes zonas de la Provincia de la Frontera del Noroeste y de las Áreas tribales bajo administración federal. Las razones son muchas: se libran enfrentamientos, hay minas y artefactos explosivos improvisados, y el entorno es muy peligroso para los organismos de ayuda extranjeros en general, como lo demostró el reciente atentado contra el Programa Alimentario Mundial. Sin embargo, las autoridades locales, con el apoyo de la ONU y de las ONG locales, siguen intentando responder lo mejor posible. En paralelo, el CICR y la Media Luna Roja de Pakistán continúan prestando apoyo a las personas desplazadas, a los residentes de zonas afectadas por la violencia y a los centros de salud. Es evidente que, pese a estos esfuerzos, hay mucho más por hacer. Se aproxima el invierno, que empeorará la situación tanto para las personas de la región como para las operaciones humanitarias.
Pero, precisamente a causa de estas dificultades, el CICR está decidido a seguir esforzándose por mejorar la situación de estas personas. Los puntos fuertes del CICR son los importantes servicios prestados en el pasado, su neutralidad e independencia en lo que respecta al despliegue y las actividades, su cometido específico en el marco del derecho internacional humanitario, y su asociación con la Media Luna Roja de Pakistán.
¿Por qué desea el CICR visitar a las personas detenidas en relación con la violencia? ¿Cómo justifica esas visitas? ¿Qué medidas ha tomado la Institución con respecto a esta cuestión?
Es imperativo asegurar que todas las personas privadas de libertad sean tratadas de conformidad con los principios humanitarios universalmente reconocidos. Los combatientes que han dejado de participar en las hostilidades porque, por ejemplo, están heridos o han depuesto las armas deben ser respetados, tratados con humanidad y recibir la atención médica apropiada.
En virtud del derecho humanitario, el CICR debe esforzarse por proteger a todas las personas detenidas en relación con conflictos armados o situaciones de violencia. Los esfuerzos por alcanzar los objetivos militares y de seguridad deben realizarse de manera compatible con las disposiciones del derecho internacional humanitario relativas a las personas que no participan o que han dejado de participar en las hostilidades, y esta categoría de personas incluye a las personas privadas de libertad.
En Pakistán, nuestros delegados han visitado a centenares de detenidos en prisiones civiles, pero se han efectuado numerosas detenciones sin que nuestros delegados pudiesen verificar las condiciones de las personas afectadas. Hemos ofrecido al Gobierno de Pakistán nuestros servicios para supervisar el trato que reciben esos detenidos y asegurar que se cumplan las normas humanitarias. Para hacerlo, necesitamos tener pleno acceso a todos los detenidos en forma privada, restablecer los contactos entre familiares siempre que sea posible, y mantener un diálogo confidencial y constructivo a fin de prevenir abusos y mejorar las condiciones donde sea necesario.
¿Puede actualmente el CICR cumplir su cometido en Pakistán de manera independiente, en condiciones seguras y con el apoyo de todos los portadores de armas?
Sí y no. "Sí", en el sentido de que podemos realizar acciones independientes y gozamos del apoyo de casi todas las organizaciones y comunidades interesadas. Saben que actuamos exclusivamente en función de las necesidades reales y que no tenemos amos políticos ni planes de acción encubiertos. Esto nos ha permitido, por nosotros mismos o en cooperación con la Media Luna Roja de Pakistán, proporcionar ayuda directa, independiente y sustancial a medio millón de desplazados, en forma de alimentos, otros elementos esenciales, agua y atención médica, así como garantizar que decenas de miles de civiles enfermos y heridos reciban tratamiento médico. Por ejemplo, el hospital quirúrgico de campaña en Peshawar está realizando 100 operaciones por día y estamos prestando apoyo a centros de salud locales, privados y públicos en la Provincia de la Frontera del Noroeste y en las Áreas tribales bajo administración federal.
"No", en el sentido de que no tenemos acceso en condiciones seguras a las personas en las zonas más afectadas por los enfrentamientos. La dinámica de la violencia y la inseguridad en esos lugares restringen en gran medida nuestras posibilidades de despliegue.
¿Cuáles son las actuales prioridades del CICR en Pakistán, particularmente en la Provincia de la Frontera del Noroeste y en las Áreas tribales bajo administración federal?
Las prioridades del CICR se fijan en función de las prioridades de la población. En estos momentos, la prioridad principal es obtener protección de los efectos de la violencia armada.
En general, en lo que respecta a las operaciones militares, es prioritario que las personas que participan en los enfrentamientos respeten los principios de la distinción entre civiles y combatientes y de la proporcionalidad en los medios y métodos de guerra. El respeto de estos dos principios es fundamental para reducir al mínimo las repercusiones del conflicto en las personas civiles, enfermas, heridas y detenidas. En particular, rige la prohibición absoluta de atacar a personas civiles.
En segundo lugar, debido a su cometido y ámbito de competencia específicos, el CICR asigna prioridad a la protección de las personas detenidas.
En tercer lugar, la ayuda debe llegar hasta las personas que la necesitan. El CICR considera que la prestación irrestricta de servicios médicos eficaces es un imperativo urgente, seguida de la ayuda para las personas desplazadas, incluidas las que regresan a sus lugares de origen, y para las familias de acogida.
Por último, es fundamental que el CICR tenga acceso seguro a las personas necesitadas a fin de evaluar sus necesidades y ofrecer una respuesta concreta e independiente. El derecho internacional humanitario fija las normas pero, para que el CICR pueda cumplir su cometido, necesita estar cerca de las víctimas de la violencia armada.