El 11 de julio, el Gobierno paquistaní anunció que ya podían retornar a sus hogares más de dos millones de personas que habían huido a raíz de los combates en la región de Malakand (Provincia de la Frontera Noroccidental). Se calcula que más de 10.000 personas han dejado los campamentos desde el 13 de julio, fecha en que comenzó la operación retorno, iniciada por el Gobierno el 13 de julio.
"Es verdaderamente esencial que los desplazados puedan volver a sus hogares en cuanto las condiciones sean propicias para ello, pero las familias que decidan regresar, han de hacerlo en condiciones de seguridad y tener acceso a víveres y servicios públicos fundamentales," dijo el jefe de la delegación del CICR en Pakistán, señor Pascal Cuttat. "No incumbe a las autoridades pakistaníes velar únicamente por la seguridad y la dignidad de las personas desplazadas, sino también por que el retorno sea voluntario, basándose en la evaluación que las autoridades hagan de la situación económica y de las condiciones de seguridad en el lugar de origen". El CICR, como institución humanitaria independiente, no participa en la operación retorno que realiza el Gobierno. No obstante, sigue y seguirá de cerca el retorno, con independencia de las autoridades.
El CICR trabaja en estrecha colaboración con la Media Luna Roja de Pakistán, así como con otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, para prestar asistencia a más de 260.000 desplazados, al margen de que decidan retornar a sus hogares o permanecer donde están.
Miles de personas regresan a las zonas afectadas por los combates
Miles de las personas que han abandonado los campamentos, desde el 13 de julio, incluidas muchas que habían estado viviendo en los siete campamentos donde prestan asistencia el CICR y la Media Luna Roja de Pakistán, se trasladan hacia los distritos de Buner y Swat (región de Malakand), en autobuses que el Gobierno pone a su disposición o por los propios medios. Con frecuencia las escolta la policía y van acompañadas de ambulancias que proporciona el Gobierno. Asimismo, iniciaron el retorno, a menudo por su cuenta, muchas familias desplazadas que vivían en hogares de acogida, en particular en el distrito de Mardan.
Las condiciones de seguridad continúan siendo precarias en algunos lugares de la Provincia de la Frontera Noroccidental. La economía local ha sufrido graves perturbaciones debido a la violencia y es posible que muchas familias pasen dificultades a su regreso. Hay escasez y carestía de productos básicos en Swat, Buner y Dir, donde permanece aún cerrada la mayoría de los bancos. En Timergara, distrito de Dir, las verduras cuestan casi más del cuádruple que antes de la crisis.
Se calcula que el 50% del total de desplazados ha regresado al distrito de Buner, donde han mejorado notablemente las condiciones de seguridad. La vida en Daggar va volviendo a la normalidad, pese al vigente toque de queda, los muchos hogares destruidos y los daños ocasionados a la infraestructura. No obstante, fuera de las grandes ciudades, continúa siendo difícil el acceso al agua y demás servicios de primera necesidad. Asimismo, permanecen cerradas casi todas las marmolerías, importante fuente de ingresos para el distrito.
El CICR y la Media Luna Roja de Pakistán prosiguen con la distribución de víveres y otros socorros en favor de más de 116.000 desplazados, en el distrito de Dir, tanto en los campamentos como en los hogares de acogida. Asimismo, realizan mejoras de acceso al agua potable y saneamiento en los campamentos del distrito.
Prosigue la labor asistencial en los campamentos
El CICR continúa trabajando en estrecha colaboración con la Media Luna Roja de Pakistán y otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para prestar asistencia a decenas de miles de personas que aún no han vuelto a sus hogares. En Shah Mansoor, donde siguen viviendo más de 20.000 personas en un campamento que recibe el apoyo del CICR y de la Media Luna Roja de Pakistán, ambas Instituciones están habilitando pozos de saneamiento y mejorando la infraestructura del campamento, con miras a la incipiente temporada monzónica. Todas las familias que viven en el campamento pueden ya prepararse la comida, gracias a la distribución de víveres, cuencos, cacerolas, hornillos y leña.
El CICR continúa ayudando a los desplazados a restablecer el contacto con sus familiares. El número de solicitudes es muy elevado en el campamento de Jalozai, el mayor en la Provincia de la Frontera Noroccidental, donde hay ahora más de 110.000 personas. "Muchas personas tuvieron que partir apresuradamente, algunas sin teléfono móvil, y están separadas de sus familias desde hace varias semanas," indicó el delegado del CICR, encargado de los servicios de búsqueda en la Provincia, señor David Goetschmann. "Buscamos a sus familiares y, si es preciso, les facilitamos un servicio gratuito de llamadas telefónicas."
El CICR ha comenzado a concienciar a los desplazados de los campamentos acerca de los peligros de las minas y otras municiones sin estallar que puedan encontrar cuando regresen a sus localidades. En particular, se enseña a los niños a reconocer y evitar estas armas.
El CICR seguirá ayudando a los desplazados a raíz de los combates en la región de Malakand, independientemente de si éstos deciden o no regresar a su hogar. No obstante, la asistencia en favor de los retornados y la población que permanece en las zonas afectadas por los combates está supeditada al hecho de que pueda prestarse en condiciones de seguridad y sin restricciones.
Para más información:
Sébastien Brack, CICR, Islamabad, tel.: +92 300 850 81 38
Sitara Jabeen, CICR, Islamabad, tel.: +92 300 850 56 93
Simon Schorno, CICR, Ginebra, tel.: +41 79 251 93 02