©CICR/P. Yazdi/V-P-SO-E-00316
Cirujanos del Hospital Keynasey, Mogadiscio, extraen fragmento de una granada que alcanzó a un hombre cuando huía de los enfrentamientos.
"Muchos médicos y cirujanos se han ido del país", dijo el cirujano del CICR Mauro Dalla Torre. "Y los que se han quedado están muy ocupados atendiendo pacientes. En general no tienen tiempo para enseñar a estudiantes de medicina y no hay una capacitación continua. La finalidad de nuestro seminario fue responder a esa necesidad y ofrecer un espacio para analizar cuestiones relativas a la cirugía de guerra."
Del 7 al 9 de abril, un equipo de médicos del CICR compartió sus experiencias en ámbitos como tratamiento de las heridas, cirugía y técnicas de amputación, traslado de pacientes, tratamiento y clasificación de pacientes, con 23 médicos y enfermeros somalíes.
"Para tratar heridas causadas por balas, minas y granadas, se necesitan aptitudes específicas", explica la cirujana del CICR Valéry Sasin, que coordina las actividades de salud de la Institución en Somalia. "Si un cirujano tiene que salvar la vida de un paciente con heridas de guerra, necesita saber cómo tratar ese tipo de heridas."
Somalia no ha tenido un gobierno bien establecido desde 1991 y durante décadas el país ha estado asolado por la violencia y el sufrimiento. Por la inseguridad y los enfrentamientos, millones de personas han abandonado sus hogares. Miles de civiles han resultado muertos. En 2008, los hospitales de Mogadiscio atendieron más de 3.000 víctimas del conflicto. Casi un tercio de ellos fueron mujeres y niños menores de quince años.
Atender un elevado número de pacientes con heridas causadas por armas sería un desafío para cualquier hospital en cualquier país. Incluso en los mejores sistemas de salud, el personal debe tomar decisiones difíciles en cuanto a cómo y para quién emplear prioritariamente los valiosos recursos de cirugía. En Somalia, el sistema de salud colapsó tras la guerra civil y hay pocos médicos calificados, lo que significa que el desafío es mucho mayor en ese país.
"Para atender heridos de guerra, se necesitan conocimientos específicos", dijo Hussein Abdi, médico del Hospital Keysaney en Mogadiscio. "Estamos haciendo todo lo que podemos para salvar vidas y aliviar el sufrimiento. El seminario fue muy útil y me ayudará a resolver casos complicados en el futuro."
Como parte de su programa general de salud en Somalia, el CICR presta apoyo a varios centros médicos, incluidos dos hospitales en Mogadiscio y 28 clínicas dirigidas por la Media Luna Roja de Somalia. Proporciona a estos centros equipamiento quirúrgico, medicamentos y capacitación para médicos y enfermeros. Los centros médicos y los hospitales reciben a todo tipo de pacientes, independientemente del clan al que pertenezcan, de su religión o de su filiación política.
El CICR ha prestado ayuda humanitaria a la población de Somalia desde 1982, en estrecha cooperación con la Media Luna Roja de Somalia.