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19-09-2008  Entrevista  
Sri Lanka: el CICR prosigue con su labor humanitaria en la zona controlada por el LTTE
Durante los últimos meses, en el norte de Sri Lanka, se han intensificado los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE). Decenas de miles de personas han huido de las zonas afectadas por las hostilidades. La semana pasada, muchas organizaciones internacionales de ayuda humanitaria abandonaron Vanni, la región controlada por el LTTE en el norte de Sri Lanka. El CICR, no obstante, mantiene su presencia en la zona. Anthony Dalziel, jefe adjunto de la delegación del CICR en Sri Lanka, habla sobre los desafíos que afrontan la población y la Institución.

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Anthony Dalziel, jefe adjunto de la delegación del CICR en Sri Lanka
©ICRC/A. Gutmann/lk-e-00395
En Sri Lanka, hay un solo punto de cruce entre el territorio controlado por el Gobierno y la zona en poder del LTTE: el cruce de Omanthai. El CICR cumple la especial función de garantizar que personas y mercancías atraviesen las líneas sin dificultades.

Hoy, el CICR es una de las pocas organizaciones humanitarias internacionales que todavía realizan actividades en las zonas controladas por el LTTE en el norte de Sri Lanka. ¿Por qué ha decidido el CICR quedarse, cuando muchas otras organizaciones de ayuda han salido de Vanni?

El cometido del CICR consiste en proteger y ayudar a las víctimas de los conflictos armados en todo el mundo. Este cometido ha sido reconocido por ambas partes en el conflicto que tiene lugar en Sri Lanka, que comenzó hace 25 años. Con el acuerdo del Gobierno de Sri Lanka, el CICR ha decidido quedarse en Vanni y proseguir la labor humanitaria en favor de las personas afectadas por el conflicto.

El CICR mantiene su papel de intermediario neutral, y seguirá estando presente en el punto de entrada y salida de Omanthai a fin de facilitar el paso de civiles, vehículos civiles y ambulancias entre la zona controlada por el Gobierno y el territorio dominado por el LTTE. Seguimos trasladando los restos de combatientes de una zona a otra para permitir que los familiares sepulten a sus seres queridos. Durante las primeras dos semanas de septiembre, se entregaron en el punto de cruce de Omanthai casi 80 cadáveres. El CICR también seguirá observando de cerca la situación humanitaria, sobre todo en lo que respecta a las necesidades de las personas desplazadas. Sin lugar a dudas, responderá en consonancia con las necesidades de las personas afectadas por la violencia.

©ICRC/J. Bjorgvinsson/lk-e-00003
Omanthai, Vanni. Puesto de control. Miembros de las Fuerzas Especiales de Sri Lanika controlan el contenido de los vehículos que se dirigen a Jaffna durante un alto el fuego.

¿Le preocupa la seguridad de los colaboradores del CICR que se encuentran en Vanni?

Las preocupaciones principales del CICR son la situación humanitaria y las necesidades de las personas afectadas por la violencia. Sin embargo, con la intensificación de los enfrentamientos durante las últimas semanas, la cuestión de la seguridad ha cobrado cada vez más prioridad. Gracias a los contactos diarios que el CICR mantiene con las fuerzas de seguridad de Sri Lanka y el LTTE, cuenta con las garantías de seguridad que necesita para estar presente y realizar sus actividades sobre el terreno.

La situación es sumamente inestable, por lo cual debemos adaptar nuestras actividades y movimientos constantemente. Procuramos equilibrar la necesidad de permanecer cerca de los civiles afectados por el conflicto, en especial los desplazados, y la necesidad de mantener a nuestros colaboradores sanos y salvos.

©ICRC/J. Bjorgvinsson/lk-e-00002
Omanthai, región de Vanni. Cruce de un puesto de control durante el alto el fuego.

¿Cómo describiría usted la situación en Vanni desde el punto de vista humanitario?

En Vanni, las hostilidades entre las fuerzas gubernamentales y el LTTE se intensificaron en julio de 2008. Desde entonces, se han desplazado decenas de miles de personas, muchas de ellas varias veces. Cuando huyeron de sus hogares, estas personas apenas pudieron llevar consigo algunas pertenencias mínimas.

Las necesidades más apremiantes de los desplazados están relacionadas con la seguridad, la salud, el agua, el alojamiento, el saneamiento y los alimentos. Los establecimientos sanitarios locales acompañan a la población civil y siguen prestando servicios médicos en condiciones extremadamente difíciles. El Hospital General del distrito de Kilinochi incluso atiende a más pacientes de lo habitual. Todavía no se ha informado la presencia problemas sanitarios de gran escala, pero las lluvias que traerá consigo la temporada de los monzones causan preocupación.

©ICRC/D. Sansoni/lk-d-00085
Omanthai, región de Vanni. Cruce de un puesto de control durante el alto el fuego.

¿Cómo ayuda el CICR a las personas desplazadas en Vanni?

El CICR ha instado a ambas partes en el conflicto a hacer todo cuanto esté a su alcance para evitar que los civiles sufran las consecuencias de las hostilidades. El conflicto armado en Sri Lanka sigue causando víctimas entre los civiles, pero el respeto del derecho internacional humanitario ha reducido en gran medida el peligro que corren.

Entre julio y agosto de este año, pudimos proporcionar a más de 84.000 personas agua, alojamiento y artículos de primera necesidad. Han recibido artículos de higiene personal y surtidos para bebés, mosquiteros, materiales para construir refugios y artículos domésticos como ropa de cama y lámparas. Hemos mantenido, construido y limpiado pozos de agua y suministrado bombas de mano, para permitirles acceder al agua potable. Todas estas actividades fueron realizadas por el CICR en estrecha colaboración con voluntarios de la Cruz Roja de Sri Lanka.

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19-09-2008