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9-02-2009  Reportaje  
Sudán: equipo de cirugía itinerante
Los uniformes verdes y azules son iguales a los de los programas de la televisión, la concentración es tan intensa como en cualquier quirófano. Pero los monitores de alta tecnología brillan por su ausencia. En zonas aisladas de Darfur, el equipo de cirugía itinerante del CICR realiza intervenciones quirúrgicas de urgencia a la sombra de un baobab, con el instrumental más simple. Tamara Al Rifai, del CICR, informa.

©ICRC/B. Heger/v-p-sd-e-02140
Este quirófano al aire libre tiene todo lo que necesita, incluida una lámpara para complementar al brillante sol africano.



"Era Navidad y yo era la encargada de decorar la mesa", dice Lizzie, con una sonrisa, "cuando nos llamaron para pedirnos que fuéramos hasta Gereida para atender a nueve civiles heridos. Como siempre, nos llevó unos diez minutos prepararnos, unas pocas horas para reunir los papeles y permisos necesarios, y 25 minutos para volar de Nyala a Gereida".

Lizzie es una de las dos enfermeras del equipo de cirugía itinerante del CICR, un grupo de cuatro profesionales de la salud asentados en la ciudad de Nyala, sur de Darfur. Su trabajo es ir en avión adonde se los llame dentro de Sudán y operar a las personas heridas a causa de los enfrentamientos.

"Podemos operar donde sea", dice Lizzie, "siempre y cuando tengamos mosquiteros. Y si es necesario, colgamos un mosquitero entre nuestros dos camiones". Para los que estamos acostumbrados a ver los programas de televisión donde los quirófanos están repletos de equipamiento de alta tecnología es difícil imaginar a un cirujano operando a la sombra de un baobab, pero ese es el contexto donde generalmente opera este equipo de profesionales.

Un cirujano, un anestesista y dos enfermeras recorren el país con un equipamiento básico, a menudo trabajan durante largas horas para atender a personas que no pueden llegar hasta los hospitales o las clínicas. Algunas porque viven muy lejos, otras porque temen ser atacadas. Pero sean cuales sean sus razones, llaman al CICR para pedir ayuda. "Todo lo que tienen que hacer", explica el doctor Tesfayeh, "es comunicarse con el CICR".

El doctor Tesfayeh es de Etiopía. Es un cirujano de guerra veterano que pasó muchos años realizando cirugías de guerra complejas en su propio país y en otros lugares. Me cuenta de sus hijas y de sus misiones de emergencia en Afganistán, Sierra Leona, Camboya.

©ICRC/B. Heger/v-p-sd-e-02137
Concentración total del equipo de cirugía itinerante mientras realiza una intervención


Todos los miembros del equipo de cirugía itinerante son profesionales de la salud que viven en sus propios países, pero que realizan misiones para el CICR durante algunos meses del año en zonas afectadas por conflictos. Le pregunté a Lizzie cómo era ir de Copenhagen a un quirófano de campaña en Darfur. "Surrealista", responde, con la mirada algo ausente. "La experiencia más difícil para mí fue mi primera misión en Beirut en 1982. Atender heridos de guerra en medio de una tormenta en el Mediterráneo fue casi apocalíptico. Las imágenes de esas personas me persiguieron durante semanas cuando regresé a Dinamarca. Todo el mundo se veía diferente." Desde entonces ha trabajado en muchas otras zonas de catástrofes en la frontera entre Afganistán y Pakistán en 1985, en Jerusalén durante la Intifada, en Indonesia después del tsunami de 2005 y en Cachemira después del terremoto de 2005.

Este equipo de cirugía itinerante comenzó sus actividades en 2005. Tienen su propio avión, que puede transportar casi media tonelada de equipamiento médico y quirúrgico, pero antes de desplegarlo, el equipo debe asegurarse de que será bienvenido: los grupos armados que controlen la ruta o el destino final deben garantizar su seguridad. En general, les toma un día obtener esas garantías, después de muchas llamadas telefónicas. El equipo luego sube a bordo y se dirige a la ciudad más cercana donde el CICR tenga una oficina. Allí toman dos camiones del CICR y conducen hasta donde estén los pacientes.

Otra condición para realizar su labor es que debe haber por lo menos tres pacientes con heridas de suma gravedad, como fracturas expuestas como resultado de heridas de bala en las piernas, o heridas de bala en la cabeza, el abdomen o el pecho. "Por supuesto, cuando estamos allí también atendemos otros tipos de heridas. La última vez atendimos a un niño que se había quebrado la muñeca al caer de un árbol", dijo el cirujano jefe.

Las misiones que llevan el equipo de cirugía itinerante por todo el mundo les muestran una realidad muy diferente de la que tienen en casa. Dicen que es como pasar de una película en colores a una en blanco y negro. Una oportunidad para salir de su vida y entrar en otra, alternar ritmos y adoptar una perspectiva más amplia del mundo que los rodea. Mientras me hablan en su oficina en Nyala, Lizzie y el doctor Tesfayeh esperan la llamada que los llevará a su próximo destino.

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9-02-2009