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Comité Internacional de la Cruz Roja
22-11-2007  Entrevista  
Haciendo frente a los desafíos del futuro a través de las asociaciones
Ningún Gobierno, organización o comunidad puede hacer frente por sí solo a los desafíos humanitarios mundiales, como señala el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que celebra su Conferencia Internacional, en Ginebra, del 26 al 30 de noviembre. Participan también en ese evento los Estados Parte en los Convenios de Ginebra.

La coordinación y las asociaciones son elementos esenciales para asegurar una respuesta rápida y eficaz en situaciones de crisis, incluidos los conflictos, los desastres y las enfermedades.

Mientras los representantes de todo el Movimiento se preparan para examinar estas apremiantes cuestiones junto con los Gobiernos y las organizaciones internacionales, el director de Actividades Operacionales del CICR, Pierre Krähenbuhl, explica por qué considera que la cooperación es tan valiosa.

El tema de la XXX Conferencia Internacional es “Juntos por la humanidad”. Basándose en su propia experiencia ¿por qué razón las asociaciones tienen tanta importancia para la labor humanitaria?

No hay una zona de conflicto en el mundo en la que un solo actor sea capaz de atender a todas las necesidades de la población. Reconocemos los límites de lo que podemos lograr individualmente y sabemos que tenemos que trabajar en cooperación con los demás para alcanzar nuestro pleno potencial.

La República Democrática del Congo es un buen ejemplo que viene a colación. La superficie de ese país equivale aproximadamente a toda Europa continental, y las aldeas se encuentran en zonas bastante alejadas. Cuando los niños son separados de sus familias a raíz de un conflicto armado, la labor de identificación que realiza el CICR puede tomar semanas o incluso meses. Una vez que el CICR localiza a esos niños, la Cruz Roja de la República Democrática del Congo lleva a cabo una labor de seguimiento con el fin de poder reunirlos con sus familiares.

A veces el personal y los voluntarios de la Cruz Roja tienen que viajar a pie, en bicicleta o por cualquier otro medio disponible para dar con el paradero de la familia del niño, que por lo general se encuentra en zonas alejadas o peligrosas. Si todo ese trabajo tuviera que ser realizado por el CICR únicamente, no podríamos cumplir nuestro cometido. Más aún, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja poseen la experiencia y los conocimientos locales necesarios para poder actuar en comunidades aisladas. Sólo ellas tienen acceso a determinados lugares, de modo que aunar nuestros recursos y experiencia nos permite hacer un verdadero aporte. Considero que ésa es la manifestación más auténtica de asociación.

Organizaciones como el CICR enfrentan un creciente número de desafíos humanitarios, desde desplazamientos de población hasta violencia armada en grandes ciudades. ¿De qué modo contribuyen las asociaciones del CICR en el contexto del Movimiento a la tarea de hacer frente a estas cuestiones?

Son cada vez más numerosos los ataques deliberados contra civiles en las zonas en conflicto. Los civiles también se ven afectados de manera muy directa por las consecuencias de la violencia armada. Por ejemplo, los desplazamientos de población en gran escala pueden tener una doble repercusión: afectan a las personas que huyen del lugar y afectan también a quienes las acogen y les prestan apoyo.

Afganistán, Colombia y Somalia son buenos ejemplos de países en los que trabajamos en muy estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales como nuestros principales asociados. Esos países han padecido años de conflicto y desplazamientos en gran escala. De no establecerse una colaboración con las Sociedades Nacionales, nuestra labor sería mucho más difícil.

Hay ciertas cosas que sólo las Sociedades Nacionales pueden hacer y algunas regiones a las que tienen mayor acceso que nosotros debido a su proximidad con las personas y a la manera en que son percibidas por las comunidades. Por otro lado, se dan circunstancias en que un componente internacional como el CICR puede tener mejor acceso, por su mismo carácter internacional y porque es percibido como una entidad neutral. La combinación de esos dos elementos nos permite llegar, juntos, a un mayor número de personas, algo que no sería posible de otro modo.

También es importante reconocer el valor de la cooperación entre las Sociedades Nacionales. Por ejemplo, durante el conflicto armado en Líbano el año pasado, la respuesta de la Sociedad Libanesa de la Cruz Roja fue realmente excelente, pero también hubo numerosas Sociedades Nacionales asociadas que estuvieron presentes en la región y que le prestaron un valioso apoyo en sus actividades.

Otro ejemplo de cooperación positiva del Movimiento se puso de manifiesto cuando ocurrió el terremoto de 2005 en Asia meridional. La Media Luna Roja de Pakistán, la Federación Internacional, el CICR y numerosas Sociedades Nacionales participaron en la fase de emergencia, y hasta hoy siguen ayudando a reconstruir las zonas afectadas por el terremoto. Mancomunar nuestros recursos y conocimientos técnicos nos permitió dar una respuesta de gran utilidad en una zona tan alejada y devastada.

El CICR también se ocupa de promover las relaciones con los interesados directos fuera del Movimiento, como los Gobiernos y las instituciones multilaterales. ¿Qué importancia tienen esas asociaciones?

Al convenir en la aplicación del derecho internacional humanitario, los Estados han otorgado al CICR el cometido de proteger y prestar asistencia a las víctimas de los conflictos.

En términos operacionales, el derecho internacional humanitario es la columna vertebral del CICR. Como guardián de estas normas jurídicas, el CICR mantiene un diálogo constante con los Estados sobre cómo fortalecerlas y promoverlas. Este tipo de cooperación con los Gobiernos es indispensable para todo lo que hacemos.

Históricamente, hemos recibido un importantísimo apoyo de los Estados, como por ejemplo ayuda en entornos complicados y en negociaciones difíciles, así como apoyo diplomático para tener acceso a las personas detenidas. Naturalmente, hay que referirse también al aspecto financiero. Sin las contribuciones voluntarias de los Gobiernos y las entidades multilaterales como la Comisión Europea, no podríamos llevar a cabo nuestra labor. Estamos muy agradecidos, asimismo, a nuestros donantes que están dispuestos a contribuir en favor de situaciones de crisis que se han dejado de lado o han caído en el olvido. La calidad del financiamiento que recibimos nos permite disponer de un elevado nivel de independencia, que es otro aspecto fundamental de la forma en que trabajamos.

¿Podría decirse que en algún momento los intentos de crear asociaciones ponen en peligro el carácter independiente del CICR?

El CICR es, en primerísima instancia, una organización humanitaria independiente y neutral. Esos dos principios son la base de nuestra labor y de importancia fundamental para tener acceso a las personas afectadas a raíz de conflictos. Sencillamente no tomamos partido en circunstancia alguna.

Si examinamos la situación en lugares como Sudán, Irak, Afganistán, Sri Lanka, Somalia, Israel y los territorios ocupados, creo que se aprecia con bastante claridad la necesidad de una organización independiente y neutral. El CICR desarrolla actividades en algunos de los lugares más peligrosos y de mayores tensiones del mundo, y nuestra presencia realmente es apreciada por las víctimas de los conflictos.

Tenemos vínculos de colaboración con otros actores humanitarios, como Médicos sin Fronteras y organismos de las Naciones Unidas. Ese tipo de cooperación pragmática también puede ser de auténtico beneficio para las personas necesitadas.

En tanto nuestros asociados reconozcan lo que significa nuestra acción humanitaria independiente y neutral, y estén dispuestos a aceptar las limitaciones que se derivan de esa acción, no creo que exista dificultad alguna en materia de cooperación. Un factor que tenemos que considerar en todo momento es cómo seremos percibidos por las distintas partes en un conflicto. Por lo general, siempre que contemos con una buena comprensión de nuestras acciones, las asociaciones nos fortalecerán.


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