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Comité Internacional de la Cruz Roja
4-09-1995  Declaración oficial  
IV Cumbre Mundial sobre la Mujer: Declaración del CICR


4-15 de septiembre de 1995
Pekín, República Popular de China
Declaración del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)
pronunciada por la señora Renée Guisan, vicepresidenta

El Comité Internacional de la Cruz Roja desempeña el cometido de proteger y asistir a las víctimas de los conflictos armados y de la violencia interna en todo el mundo. Un aspecto del proyecto de programa de acción presentado a la Conferencia de Pekín preocupa especialmente al CICR: la protección de las mujeres contra los efectos de los conflictos armados y, particularmente, contra los actos de violencia a los que son especialmente expuestas en tales situaciones. Las mujeres y las personas civiles en general son quienes más padecen los efectos de las hostilidades: resultan muertas o heridas, se ven obligadas á abandonar sus hogares, son detenidas arbitrariamente u objeto de abusos y separadas de sus familiares.

Las mujeres desempeñan un importante papel como promotoras de la paz. En tiempo de guerra, son el pilar de sus familias y asumen las responsabilidades de los hombres, que están combatiendo. Afrontan estas responsabilidades arriesgando la vida, atravesando campos minados o bajo las bombas y el fuego dé artillería, a fin de buscar víveres, agua, leña, y otros medios para la supervivencia. Corren así otro tipo de peligro si caen en manos de soldados indisciplinados que no respetan a las mujeres: atentados al pudor, violaciones y otras coacciones morales o físicas.

El derecho internacional humanitario protege a las mujeres como miembros de la población civil y les otorga protección especial a causa de su mayor vulnerabilidad. Se estipula esta protección especial en los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales de 1977. Esta protección jurídica incluye, concretamente "todo atentado a su honor y, en particular, contra la violación, la prostitución forzada y todo atentado a su pudor".

Las normas existen, pero son conculcadas con demasiada frecuencia. Los Estados carecen de la voluntad política para adoptar medidas eficaces que las hagan aplicar. Cada vez más conflictos toman actualmente la forma de luchas armadas internas, en que no se respetan las normas del derecho internacional humanitario, lo que pone en peligro la protección de la población civil, de las mujeres y de los niños en particular.

En algunos casos, hemos sido incluso testigos de una política deliberada de violaciones del derecho humanitario para aterrorizar a la población civil: se han perpetrado matanzas sistemáticas y deliberadas, a fin de expulsar y obligar a huir a toda una población. Además, las violaciones han formado a menudo parte de esas políticas de terror.

Así, pues, hay que hacer todos los esfuerzos posibles para poner coto a la violencia y, por lo menos, dar mejor a conocer las normas del derecho internacional humanitario en todo el mundo, especialmente las que protegen a las mujeres. Este es un objetivo primordial para el CICR, que se esfuerza en sensibilizar más al respecto a los mandos militares y dirigentes en general.

Celebramos la iniciativa que ha tomado la ONU de crear tribunales internacionales para reprimir los crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y actos de genocidio. Es sumamente deseable que se constituya un tribunal penal internacional.

El CICR se congratula asimismo de las disposiciones del proyecto del programa de acción debatido en esta Conferencia encaminadas a reforzar la aplicación del derecho internacional humanitario y confía en que serán aprobadas. Ha puesto además, a disposición de los participantes un documento en el que se puntualiza su posición acerca de diversos puntos de las secciones D y E de ese programa de acción.

Dentro de unos días, se celebrará en Viena una conferencia para revisar la Convención de 1 980 sobre Ciertas Armas Convencionales. El CICR reitera firmemente su posición en favor de una prohibición de las minas antipersonal, que han causado tantas víctimas entre las mujeres y los niños. También manifiesta su preocupación por la venta incontrolada de armas a usuarios que actúan fuera de las normas aceptadas, así como por la utilización de los medios de comunicación -sobre todo radiofónicos y televisivos- para propagar mensajes de odio, instigando a violencia indiscriminada y, en algunos casos, incluso al genocidio.

En conclusión, Señora Presidenta, nadie puede negar que las mujeres soportan la mayor carga de los trágicos efectos de los conflictos armados. No cabe duda que los Estados tienen que asumir una gran responsabilidad para invertir esta tendencia pero cada persona y, ep particular las propias mujeres pueden hacer mucho. El CICR desea a este respecto rendir homenaje a todas las mujeres que desempeñan un papel crucial en la acción humanitaria en general y en la distribución de víveres y en la reunificación de las familias, en particular. Tenemos la firme convicción que las mujeres son -y serán cada vez más- quienes mejor aboguen por la limitación de la violencia.

Recordaré por último, Señora Presidenta, Excelentísimos Señores, Señoras y Señores, que el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con los 185 Estados Panes en los Convenios de Ginebra, estudiará también el tema de la protección de las mujeres en los conflictos armados en su XXVI Conferencia, que se iniciará en Ginebra el próximo tres de diciembre.



(Ref: DP (1995) 77e)

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