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14-10-1999 Testimonios sobre la guerra: Los niños, víctimas y héroes de la guerra
-“Tengo miedo” -“Por qué ?“ -“Porque mi papa tiene miedo”. Entonces aparecía una voz de un hombre adulto que ponía el punto final al aviso: “En ninguna época, en ninguna parte, por ningún motivo, un niño. debe crecer con miedo. Porque creemos en la fuerza de la razón, rechazamos la violencia” José Elvis tenía cinco anos, su cuerpecito empezaba a crecer cuando corría por las calles coloniales de Popayán, su mente empezaba a soñar y sus días transcurrían en medio de la calma y una pasión por el fútbol que poco a poco se desarrollaba en él... pero la guerra implacable apareció junto a sus manos y por la tentación de todo niño. no pudo prever lo que ocurrirla. En Ia actualidad, han pasado seis anos... José Elvis se traslado con su familia a Bucaramanga, pues en esta ciudad realizan las mejores terapias para curar este tipo de traumas. La Cruz Roja es uno de los organismos abanderado en este tipo de iniciativas, y José uno de sus más grandes beneficiarios. Su mano ha sido reemplazada por una prótesis de plástico cuyo funcionamiento depende de un par de pilas, y que paradójicamente se ha convertido en un juguete para él. Ha sido tan grande el corazón y la inocencia de este niño. que una tragedia la convirtió en alegría, una pérdida fue para él ganancia, su corazón esta más abierto que nunca y los rencores son actitudes de grandes... José Elvis es un ejemplo y testimonio de paz. Su mano es la bandera del perdón en una época de guerra. La segunda historia de un niño en medio de la guerra de Colombia, ocurrió en Aracataca. La tierra del premio Nobel Gabriel García Márquez fue el escenario de un cruel acontecimiento. Al igual que José Elvis, Manuel adoraba el fútbol y estaba jugando un partido en una de las calles de la población, cuando la guerrilla incursionó con un ataque sangriento y frontal hacia Ia población civil Por esta razón, y al igual que José Elvis, decidió viajar a Bucaramanga con la esperanza de adaptarse a su nueva pierna y poder superar el trauma. Y sin muchos problemas lo logró. Su amor por el fútbol y una nobleza a prueba de todo fueron la clave de su éxito. En la actualidad, recuerda con tristeza lo ocurrido en Aracataca pero vive feliz y sin odios hacia los guerrilleros. (Las opiniones expresadas son responsabilidad de los entrevistados y de los autores de los artículos y no reflejan necesariamente la opinión del Comité Internacional de la Cruz Roja) |