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6-11-1999 XXVIIª Conferencia de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja:
Presentación de las promesas
Es para mí un gran honor presentar a la XXVII Conferencia de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja las promesas que fueron formuladas durante la semana transcurrida. Pedir al Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y a los Gobiernos que formularan promesas concretas en el marco de esta Conferencia era una iniciativa novedosa. A juzgar por los resultados, esta innovación ha sido todo un éxito. Antes de la Conferencia, la noción de las promesas había suscitado ya discusiones y había dado lugar, en algunos puntos, a un debate intenso en el seno de las Sociedades Nacionales y de los Gobiernos que se esforzaban todos ellos por formular una promesa apropiada y evaluable. Algunos, tanto entre las Sociedades Nacionales como entre los Gobiernos, decidieron no sólo formular promesas individuales sino preparar además promesas nacionales conjuntas, subrayando así su voluntad de trabajar unidos para la realización de un objetivo común. Ciertos grupos regionales de Sociedades y Gobiernos decidieron, igualmente, comprometerse de forma concertada. Si miramos las cifras, me complace anunciarles que hemos recibido un total de 387 promesas presentadas por 163 Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Federación Internacional, 85 Gobiernos y 9 observadores. Esas promesas se registraron debidamente en un libro de oro a medida que se fueron recibiendo y figurarán en un anexo del informe de la Conferencia. Además, se han incluido en el sitio Internet del Movimiento, donde cualquiera puede consultarlas. Me es imposible hablarles de cada una de esas promesas, que son numerosas y variadas, pero querría, si me lo permiten, decir unas palabras sobre las tendencias principales que se observan. Durante la Conferencia se difundieron dos promesas relativas a los niños afectados por los conflictos armados que suscribieron numerosas Sociedades Nacionales y Gobiernos. Trataban sobre la promoción de nuevas normas que prohiban el reclutamiento y la participación en los conflictos armados de menores de 18 de años, y se sumaron a otras promesas formuladas por Sociedades Nacionales y Gobiernos a título individual. También fueron muchas las promesas relacionadas con la cuestión de la protección y la asistencia que requieren los niños y las mujeres, tanto en términos jurídicos como prácticos, con particular insistencia en las necesidades no sólo físicas, sino también psicológicas y sociales de las personas afectadas por la guerra. Se propusieron algunas medidas específicas, como la protección de los jóvenes frente a los abusos sexuales en los campos de refugiados, la creación de un establecimiento de atención para las personas traumatizadas y la apertura de un centro internacional de información y documentación. Numerosos miembros de la Conferencia se comprometieron de forma más dinámica y preventiva, prometiendo obrar activamente a largo plazo para promover una cultura de la no violencia y de la tolerancia. Las promesas realizadas son concretas, pero también tienen un aspecto jurídico. La mayoría contienen elementos que se refieren al derecho internacional humanitario. Varios Gobiernos se comprometen a ratificar los Protocolos adicionales o a retirar sus reservas en cuanto a los Convenios de Ginebra. La creación de comisiones nacionales para la aplicación del derecho internacional humanitario es otra de las iniciativas que aparecen en las promesas de las Sociedades Nacionales y de los Gobiernos. Muchas promesas sustentan otras iniciativas destinadas a aplicar y difundir el derecho humanitario dirigiéndose a nuevos grupos, como por ejemplo los estudiantes, mediante programas de "educación para la paz", o las fuerzas armadas y la policía, y a realizar campañas intensivas. Entre ellas, citemos la creación de una academia cuya misión será la de garantizar que la formación de los policías se enmarque en el respeto de los principios y normas del derecho internacional humanitario. Otra gran tendencia que se desprende de las promesas es la promoción y la ratificación de otros tratados, principalmente del Tratado de Ottawa sobre prohibición de minas antipersonal y el Estatuto de la Corte Penal Internacional, así como la revisión de la legislación penal nacional para que los criminales de guerra no queden impunes. La transferencia y la proliferación de las armas portátiles también han sido el tema de algunas promesas. En cuanto a nuestro futuro, métodos de trabajo y labor como movimiento humanitario, hay un número considerable de promesas que tratan del papel y de las responsabilidades del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, como auxiliar de los servicios humanitarios de los poderes públicos, en materia de protección y asistencia a las personas más vulnerables afectadas por conflictos armados, catástrofes y crisis sociales y económicas. En primer lugar, todos somos conscientes de la importancia del respeto de los emblemas de la cruz roja y de la media luna roja, como atestiguan las numerosas promesas formuladas para reforzar las leyes nacionales destinadas a protegerlos. En segundo lugar, se insiste mucho en la introducción de una ley nacional sobre la Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, o sobre la revisión de esa ley cuando ya existe. En un plano más concreto, son numerosas las promesas que tienen por objeto reforzar la capacidad de las Sociedades Nacionales y poner en práctica la Estrategia 2010 aprobada por el Duodécimo periodo de sesiones de la Asamblea General de la Federación Internacional. Conviene señalar que la totalidad de las promesas de una de las regiones geográficas, así como de cierto número de países de otras regiones, incluyen la promesa específica de velar por que sea mayor el número de mujeres presentes y representadas en los órganos de decisión. Gran número de Sociedades Nacionales han contraído compromisos en materia de salud y programas sociales, no sólo para continuar actividades corrientes y tradicionales como los primeros auxilios y la salud comunitaria, sino también para ampliar esas actividades con la creación de otros programas destinados a hacer frente a los nuevos problemas sanitarios y sociales. En este sentido, se hace referencia específicamente a programas de lucha contra la tuberculosis y otras enfermedades que resurgen, las epidemias, el VIH/SIDA, así como a la adopción de medidas más enérgicas de asistencia a grupos particulares de excluidos, como son los niños de la calle, las personas que han solicitado asilo y los refugiados. Reconociendo plenamente el papel de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en materia de intervención en casos de desastre y de preparación para desastres, son muchos los Gobiernos y las Sociedades Nacionales que han prometido reforzar los planes nacionales sobre desastres, crear centros regionales y promover una mejor formación del personal y de los voluntarios. Finalmente, la última gran tendencia que se observa concierne a las numerosas promesas de reclutar y formar voluntarios y de motivar y hacer participar a los jóvenes para lograr que contribuyan activamente a la concepción y aplicación de todos esos programas. Señor Presidente, me he limitado, en esta breve panorámica, a mencionar las grandes tendencias pero, en realidad, el alcance de las promesas va desde el registro sistemático de los nombres de los miembros del personal de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja muertos en el cumplimiento de sus tareas humanitarias hasta la creación de una unidad de intervención africana en casos de desastre, en cooperación con las organizaciones regionales y mundiales. Por último, aunque no estaba previsto que las promesas tuvieran un carácter económico, hemos constatado que se han formulado algunas promesas de ese tipo. No podemos por menos que acoger con satisfacción ese apoyo suplementario, que nos permitirá seguir prestando unos servicios humanitarios vitales. Así pues, señor Presidente, se puede afirmar que las promesas han sido un éxito no sólo en términos de número de promesas, sino también por su carácter concreto y realista. Como usted sabe, esas promesas no son vinculantes desde el punto de vista jurídico pero, no obstante, representan una expresión verdadera de un compromiso moral. La tarea que nos espera en el futuro es transformar esas promesas en actos. Su valor concreto en términos de acción humanitaria podrá cuantificarse en el informe que se presentará a la XXVIII Conferencia Internacional. Quisiera, en su nombre, señor Presidente, dar las gracias a todas las eminentes personalidades que han venido personalmente a firmar sus promesas en nuestro mostrador y a todos los delegados de la Conferencia por su apoyo activo a esta nueva iniciativa. Quisiera asimismo expresar mi agradecimiento a todo el equipo que ha recogido las promesas. Y ahora, señor Presidente, es para mí una gran satisfacción entregarle el resultado final de esta iniciativa, es decir, las 387 promesas formuladas. Muchas gracias. |