Portada
Documento impreso desde el sitio web del CICR
URL: http://www.icrc.org/Web/spa/sitespa0.nsf/html/afghanistan-feature-130508
Comité Internacional de la Cruz Roja
16-05-2008  Reportaje  
Afganistán: una esperanza a pesar de la tragedia
Se calcula que, en los últimos 25 años, las minas antipersonal han provocado heridas a más de 100.000 afganos. Esparcidas por todo el territorio, las minas antipersonal causan terribles y súbitas tragedias a las familias. A continuación, la historia de Saddiq Ali, a quien el CICR está ayudando a rehacer su vida.

© ICRC
Saddiq Ali en su casa en Bamiyán

Saddiq Ali nació hace quince años en el Valle de Follady, en la provincia de Bamiyán. La región está atravesada por el río Follady, que desciende de las montañas Baba, rama de la cadena Hindu Kush. El agua del río irriga las tierras cultivables del valle, y en primavera y verano, los exuberantes campos verdes y los árboles esparcidos por todo el valle realzan la belleza del paisaje.

Los aldeanos que habitan el valle se dedican a la siembra y a la cría de ganado para alimentar a sus familias. En el invierno, cuando las temperaturas llegan a descender hasta
-35º C, los habitantes por lo general se quedan dentro de sus casas de arcilla, esperando que regrese la primavera.

En un día de primavera de 2005, Saddiq estaba caminando desde su casa a la aldea del valle Dragon, caminata de unos 90 minutos, para visitar a su tía. Cuando estaba llegando a destino, vio a algunos de sus amigos jugando. Descendió rápidamente por la colina para sumarse a ellos, pero no sabía que estaba corriendo por un campo que había sido sembrado de minas en los años 1980. De pronto, una explosión ensordecedora le cortó la respiración y, después de un momento de dolor intenso, Saddiq perdió la conciencia.

Los aldeanos corrieron en su ayuda y luego el joven fue trasladado al hospital central de Bamiyán. La explosión le amputó ambas piernas. Al principio, no entendía lo que eso significaba, pero poco a poco fue dándose cuenta de lo que le había sucedido y entró en un estado de profunda tristeza y temor por el futuro. ¿Cómo haría ahora para ir a la escuela? ¿Cómo saldría de su casa? ¿Cómo haría para trabajar y ayudar a su familia? ¿Todos lo olvidarían?

Después de unos meses, durante los cuales Saddiq y su familia se enteraron de la ayuda que el CICR brinda a los amputados, Saddiq se reunió con Habib Hussaini, jefe de la oficina del CICR en Bamiyán. Saddiq fue llevado en un vehículo del CICR al Centro de ortopedia Ali Abad en Kabul, uno de los seis centros de rehabilitación física de Afganistán, que se dedica principalmente a ayudar a las víctimas de minas antipersonal. Allí recibió dos miembros artificiales y, durante tres meses, se le brindó tratamiento y se le enseñó a caminar con las piernas ortopédicas.

© ICRC
Saddiq puede volver a caminar gracias a las piernas ortopédicas que le proporcionó el CICR.

Al volver al valle de Follady, se sintió como un niño nuevo. Estaba tan feliz de poder ir caminando a la escuela. Al igual que otros pacientes de los centros de ortopedia del CICR en Afganistán, Saddiq es controlado con regularidad por los terapeutas, y con frecuencia asiste a la clínica de Ali Abad para que le cambien las piernas ortopédicas. Luego de esas visitas, vuelve a casa con una sonrisa y la fuerza para seguir luchando por su educación y su futuro.

"Ahora puedo ir otra vez caminando a la escuela. La escuela está a unos 30 minutos de casa, voy más despacio que antes, pero no me importa", dice. "Me da incluso más fuerza para seguir estudiando, quiero ser médico para ayudar a los que pasen por la misma situación que yo."

También nos cuenta sus nuevas ideas. "Creo que las personas como yo tendríamos que tener asnos para trasladarnos. Así podríamos llegar a horario a la escuela."

Saddiq está triste porque ya no puede jugar al fútbol. "Me molesta no poder jugar", dice, "pero, por otro lado, después de la rehabilitación, aprendí a hacer algunas y estoy orgulloso de poder seguir ayudando a mi familia".

Saddiq también reflexiona sobre cómo los demás lo ven: "A veces, la gente me mira de forma extraña, y eso me molesta. En la escuela, algunos niños me insultan y se burlan de mi discapacidad. Pero voy a ayudar a que eso cambie."


Volver al principio de esta página
Copyright © 2009 Comité Internacional de la Cruz Roja16-05-2008
Sección: En el mundo > Asia y el Pacífico > Afganistán
Página anterior Página anterior