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Comité Internacional de la Cruz Roja
5-02-2008  Entrevista  
Municiones de racimo: el CICR reclama medidas urgentes
Peter Herby, jefe de la Unidad de Minas y Armas del CICR, explica por qué el CICR insta a tomar medidas nacionales e internacionales a fin de mitigar los devastadores efectos de estas armas en la población civil.

Lea también:
  • Declaración del Director del Departamento de Derecho Internacional y Cooperación en el Movimiento, noviembre de 2006 (en inglés).
  • Resolución 8 del Consejo de Delegados 2007
  • ¿Por qué las municiones de racimo causan tanta preocupación desde el punto de vista humanitario?

    Peter Herby, Jefe de la Unidad de Minas y Armas del CICR

    Las municiones de racimo tienen un radio de acción considerable. Cada una puede llegar a contener hasta 644 submuniciones o bombas pequeñas que, en general, están diseñadas para explotar al impacto. Pero, en la práctica, un alto porcentaje de las submuniciones no estalla según lo previsto. Según estimaciones fiables, el porcentaje de falla de estas armas observado en conflictos recientes oscila entre el diez y el cuarenta por ciento. En consecuencia, estos artefactos letales siguen matando o hiriendo a personas civiles durante años o décadas después de concluidas las hostilidades. Algunos países o regiones afectados están infestados de decenas de miles o, en algunos casos, de millones de submuniciones sin estallar. La remoción y destrucción de las municiones de racimo son incluso más peligrosas que el desminado.

    También preocupa al CICR el uso de municiones de racimo en zonas pobladas, dado que se trata de "armas de efecto zonal" que pueden sembrar la destrucción en varios miles de metros cuadrados. Casi todas estas municiones son lanzadas en caída libre o con paracaídas, por lo cual su precisión depende de diversos factores, en particular del viento y de las condiciones meteorológicas. Por esta razón, a menudo aterrizan lejos del objetivo militar previsto. El hecho de que las municiones de racimo sean imprecisas y no fiables plantea graves dudas acerca de su uso en zonas pobladas, desde el punto de vista de las normas del derecho internacional humanitario en general, y del principio de distinción y la prohibición de los ataques indiscriminados en particular.

    ¿Podría citar algunos ejemplos del impacto que causan las municiones de racimo en la población civil?

    ©Panos Pictures /S Sutton
    Un equipo del Grupo Asesor sobre Remoción de Minas (MAG) retira submuniciones sin estallar.

    Lao se esfuerza por enfrentar las consecuencias a largo plazo de las municiones de racimo utilizadas a fines de los años 1960 y principios de los años 1970, que han contaminado gravemente el territorio del país. Se estima que el número de submuniciones sin estallar alcanza los 27 millones, y que estos artefactos han causado aproximadamente la mitad de las 11.000 muertes y lesiones ocasionadas por municiones sin estallar en Laos desde 1975. En el año siguiente al conflicto de Kosovo, el CICR documentó los casos de unas 150 víctimas de las submuniciones sin estallar. Desde el conflicto en el Líbano, a mediados de 2006, las submuniciones sin estallar mataron o hirieron a casi 200 personas civiles. Además de causar víctimas directas, la presencia de submuniciones sin estallar demora la llegada de la ayuda humanitaria, obstaculiza la reconstrucción y hace que el uso de las zonas agrícolas se torne sumamente peligroso. Como se ve, los efectos acumulativos de todos estos factores son graves. Las personas civiles sufren intensamente durante los conflictos. Es inaceptable que deban seguir padeciendo los efectos del empleo de estas armas años después del fin de las hostilidades.

    ¿Por qué el CICR ha decidido reclamar medidas en este momento?

    Los Estados conocen los problemas que ocasionan las municiones de racimo desde hace décadas, pero apenas comenzaron a tomar medidas al respecto después de que el sur del Líbano quedara gravemente contaminado con estas armas, en 2006. Ese conflicto también demostró que ahora, los grupos armados no estatales tienen acceso a las municiones de racimo y que el problema puede empeorar rápidamente si no se adoptan medidas urgentes.

    Actualmente, sólo unos 34 países han producido municiones de racimo, y unos 75 poseen esas armas. Pero las existencias de municiones de racimo son enormes; representan millones de cápsulas que contienen miles de millones de submuniciones individuales. La mayor parte de ellas están tornándose obsoletas y resultan cada vez menos fiables. Ahora tenemos la oportunidad de prevenir gravísimos sufrimientos humanos, si logramos que esas existencias nunca se usen y que sean destruidas. Si esas armas proliferan y se utilizan, podríamos hallarnos en presencia de una crisis humanitaria incluso mayor que la causada por las minas terrestres.

    Según el CICR, ¿qué medidas convendría tomar a fin de mitigar el sufrimiento de las personas civiles?

    ©AP Mohammed Zaatari
    Los niños suelen ser víctimas de las municiones de racimo. Sobhi Abbas sufrió heridas mientras jugaba con uno de estos artefactos.

    El CICR ha exhortado a los Estados a negociar, con urgencia, un nuevo tratado de derecho internacional que prohíba por completo las municiones de racimo imprecisas y no fiables. Dicho tratado también debería contener disposiciones sobre la limpieza de las zonas actualmente contaminadas por municiones de racimo y sobre la asistencia a las víctimas de estas armas. A la espera de la adopción del tratado, también hemos instado a los Estados a poner fin inmediatamente al empleo de esas armas. Un hecho alentador es que varios países, como Austria, Bélgica, Hungría y Noruega, han adoptado medidas sobre esta cuestión en el marco de leyes o políticas nacionales. Otros países se encuentran en el proceso de destruir las municiones de racimo identificadas como no fiables o imprecisas.

    ¿Por qué el CICR no ha abogado por la prohibición total de las municiones de racimo?

    El trágico impacto de las municiones de racimo en la población civil es consecuencia del uso, en zonas pobladas, de un arma imprecisa de gran alcance, y de la contaminación causada por submuniciones que no explotan como debieran. Si se prohibiesen las municiones de racimo con estas características, el problema que hemos descrito desaparecería. Lo que nos preocupa son los efectos de las armas, no su existencia en sí. Es posible que existan o se produzcan ciertas municiones de racimo que no presenten los mismos problemas de imprecisión y falta de fiabilidad. Si los Estados pudiesen ofrecer garantías en este sentido, las municiones de racimo dejarían de suscitar las preocupaciones de índole humanitaria que plantean en la actualidad.

    Los Estados abordan esta cuestión en dos foros distintos, el "proceso de Oslo" y la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC). ¿Cuál es la opinión del CICR sobre estos enfoques?

    El CICR está dispuesto a contribuir a preparar el mejor instrumento posible para la protección de las personas civiles contra las municiones de racimo, en todos los foros abocados a esta cuestión. Por lo tanto, contribuirá a la labor que los Estados llevan adelante tanto en el proceso de Oslo como en el marco de la CCAC. Nos interesa obtener resultados concretos que sean aplicados por el mayor número posible de Estados.

    Creemos que es importante elaborar un instrumento que sea sólido, claro, de fácil aplicación y que realmente mejore las condiciones en el terreno. Resulta alentador que unos 130 Estados hayan participado en el proceso de Oslo con el objetivo de concluir, en 2008, un tratado que prohíba las municiones de racimo que causen "daño inaceptable a las personas civiles". El CICR y el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en su totalidad han instado a esos Gobiernos a cumplir su compromiso de negociar y concluir el tratado en 2008.

    Hasta ahora, los objetivos del proceso relativo a las municiones de racimo en el marco de la CCAC no han sido tan claros. Los Estados han acordado "negociar una propuesta" destinada a encarar, en dicho marco, las repercusiones de las municiones de racimo en el plano humanitario. Hasta que no se definan con mayor precisión tanto las posiciones de los Estados como la intención colectiva de los Estados partes en la CCAC, es difícil evaluar la posible contribución de este proceso. El CICR instará a los Estados partes a incorporar los preceptos que se acuerden en el marco de dicha Convención en normas jurídicamente vinculantes, en contraposición con, por ejemplo, códigos de conducta o mejores prácticas.


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    Sección: Derecho humanitario > Armas > Municiones en racimo
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