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Comité Internacional de la Cruz Roja
13-08-2008  Entrevista  
Apoyo económico para miles de familias en Congo-Kinshasa: un importante desafío en tiempo de crisis alimentaria
A fin de afrontar la trágica situación en Kivu Norte y Sur, el CICR ha casi duplicado la asistencia que presta a las personas afectadas por el conflicto armado interno. Ian Byram, encargado de la unidad de seguridad económica en la República Democrática del Congo, explica las actividades que realiza el CICR a fin de responder a las necesidades de la población.

Ian Byram, jefe de la unidad de seguridad económica del CICR en la RDC.

En la República Democrática del Congo (RDC), el CICR lleva adelante dos tipos de programas de ayuda económica. El primero consiste en un plan de emergencia por medio del cual se suministran alimentos y otros artículos de primera necesidad a las personas desplazadas, a las familias de acogida en zonas afectadas por el conflicto, y a las personas que regresan a sus hogares tras el desplazamiento. Desde principios de año, más de 15.200 familias han recibido esta ayuda, que también comprende la distribución de semillas. El segundo tipo de programa abarca un plazo más prolongado y consiste en proyectos destinados a restablecer o aumentar la producción de alimentos.

Casi 20 delegados y colaboradores locales del CICR se dedican a actividades relacionadas con la seguridad económica en las zonas de Kivu Norte y Sur afectadas por el conflicto. El apoyo que reciben de numerosos voluntarios de la Cruz Roja de la RDC es fundamental para su labor.

Actualmente, la mayor parte del presupuesto del CICR para la RDC se asigna al sector de la seguridad económica. ¿Por qué?

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Campamento de personas desplazadas en Minova, Kivu Sur. El número de personas civiles afectadas por el conflicto no deja de aumentar.

Asignamos nuestros recursos según las necesidades, y los receptores siempre son víctimas de la violencia armada. En situaciones de emergencia, como la que tiene lugar en la parte oriental de la RDC, una de nuestras prioridades es distribuir ayuda a las personas civiles, quienes, en muchos casos, carecen incluso de los elementos más esenciales para la supervivencia. Por esta razón, hemos tenido que aumentar nuestro presupuesto y, por consiguiente, nuestra capacidad de responder a situaciones de emergencia.

Nuestro presupuesto se utiliza fundamentalmente para distribuir alimentos, semillas y otros artículos esenciales. Según las necesidades, las personas civiles afectadas reciben paquetes que contienen, por ejemplo, mantas, bidones, baldes, ropa, esterillas, jabón y una azada. Si observamos que necesitan alimentos, también tratamos de distribuir maíz, aceite y frijoles. En una etapa posterior, cuando la gente finalmente puede regresar a su aldea, nos esforzamos por facilitar el proceso de reasentamiento. También ayudamos a las familias que han acogido a personas desplazadas, ya que los movimientos de población representan una gran carga sobre los recursos de las comunidades locales.

No hay una única respuesta a una situación de emergencia. Es importante determinar cuáles son los principales problemas que afronta la población, antes de entrar en acción. Por ejemplo, no se puede simplemente distribuir herramientas para la agricultura a personas civiles cuyo problema principal es la falta de alimentos.

En la RDC, sobre todo en la región de Kivu Norte, realizan actividades numerosos organismos humanitarios. ¿Qué tienen de especial las actividades del CICR en materia de seguridad económica?

El CICR aplica un enfoque integral: lleva adelante varias actividades (protección, atención de la salud, abastecimiento de agua, etc.) de manera simultánea y complementaria. Este aspecto es fundamental, dado que las emergencias en gran escala suelen generar diferentes necesidades. Por otra parte, la labor de protección no puede separarse de la asistencia. Por ejemplo, una familia puede carecer de suministros básicos porque su casa ha sido saqueada. Este problema debe encararse desde varios ángulos diferentes: es preciso recordar a los saqueadores los principios humanitarios, pero, al mismo tiempo, la familia requiere ayuda rápida y práctica, en forma de alimentos y artículos domésticos esenciales.

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Preparativos para una distribución de alimentos. Desde principios de año, se han distribuido más de 323 toneladas de harina de maíz, a fin de responder a las apremiantes necesidades de las personas civiles.

Siempre procuramos que los suministros realmente lleguen a las manos de las personas más vulnerables afectadas por la violencia armada. El CICR va "de puerta en puerta" registrando los datos de las familias antes de cada operación de este tipo. Al mismo tiempo, los delegados realizan tareas de sensibilización entre las diferentes comunidades, las autoridades y los portadores de armas presentes en la zona. Coordinamos nuestra labor con otros organismos humanitarios. Sin embargo, nuestros colaboradores también trabajan en zonas a las que únicamente nosotros tenemos acceso.

¿Cuáles son las principales limitaciones que afronta el CICR sobre el terreno, particularmente en zonas directamente afectadas por el conflicto?

Los dos grandes problemas que tenemos, que a veces nos impiden acceder a las personas que deseamos ayudar, son las condiciones de seguridad y el deplorable estado de las carreteras. Por ejemplo, en la zona de Rutshuru, Kivu Norte, tuvimos que suspender una operación cuando hombres armados atacaron a uno de nuestros equipos.

A principios de año, hubo que interrumpir una distribución inicial de alimentos en Masisi, Kivu Norte, porque el camino, muy deteriorado por las lluvias, se tornó intransitable. Durante varios días, nuestros camiones no pudieron llegar al lugar de la distribución.

Aunque a veces tenemos que suspender una operación y marcharnos, siempre procuramos regresar cuando mejora el acceso, como hicimos, por ejemplo, en Masisi, pocas semanas después de que fracasáramos en nuestro intento inicial. Después de todo, tenemos un compromiso hacia las personas cuyos datos hemos registrado.

Los voluntarios de la Cruz Roja de la RDC proporcionan considerable apoyo durante las distribuciones de socorros, sobre todo en lugares afectados por el conflicto. ¿Es importante esta colaboración?

Los voluntarios de la Cruz Roja nos ayudan a registrar los datos de las familias y colaboran con nosotros en las distribuciones. La mayoría de estos hombres y mujeres viven en zonas directamente afectadas por el conflicto. Conocen el contexto mejor que nosotros. Pueden decirnos lo que sucedió antes de nuestra llegada y predecir las repercusiones de nuestra operación. Su experiencia nos permite un conocimiento del contexto mucho mejor que el que podríamos obtener por nosotros mismos.

¿Qué repercusiones tiene la crisis alimentaria mundial en las zonas afectadas por el conflicto? ¿Cómo afecta las actividades del CICR sobre el terreno?

El impacto de la crisis alimentaria se refleja en las encuestas que realizamos sobre el terreno. El creciente precio de ciertos productos básicos representa otra carga más para la población, que se encuentra en una situación extremadamente vulnerable a consecuencia del conflicto. Ni siquiera los agricultores locales pueden beneficiarse de esos aumentos, ya que tienen que pagar mayores precios por la gasolina y hacer frente a crecientes dificultades en el acceso a la tierra y a los mercados, debido al deterioro de las condiciones de seguridad.

El CICR ha asumido el compromiso moral y económico de seguir distribuyendo alimentos en las zonas afectadas por el conflicto. A pesar de los aumentos en los precios, no tenemos intención de reducir el volumen de nuestras operaciones.


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Sección: En el mundo > África > Congo-Kinshasa
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