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Comité Internacional de la Cruz Roja
30-06-2008  Entrevista  
Somalia: crece la inseguridad y se agrava la crisis humanitaria
Somalia afronta su peor crisis en los últimos diez años. Las sequías, los enfrentamientos y el vertiginoso aumento de los precios de los alimentos tienen efectos devastadores en la población. Pascal Hundt, jefe de la delegación del CICR en Somalia, al finalizar su misión en ese país, describe las complejas características de este prolongado conflicto y la ayuda que presta el CICR a los somalíes para permitirles hacer frente a innumerables penurias.

Usted está a cargo de la delegación de Somalia desde abril de 2005. ¿Cuál ha sido la evolución de la crisis desde su llegada?

Al comienzo, se trataba de un conflicto cuya causa eran los recursos y que se libraba principalmente entre clanes. Pero, durante los últimos tres años y medio, se han acentuado la complejidad y la polarización del conflicto. Hoy, casi no se comprende ni se acepta el concepto de la acción humanitaria independiente y neutral. Hasta los actores humanitarios son presionados a tomar partido. La situación ha empeorado a causa de una sucesión de severas sequías e inundaciones, sumadas a factores externos como la crisis alimentaria mundial y el vertiginoso aumento de los precios de los productos básicos en Mogadiscio. Además, la brusca devaluación del chelín somalí y la hiperinflación, que alcanzó el 600%, han reducido drásticamente el poder de compra de los somalíes.

Los somalíes sufren desde hace muchos años. ¿Cómo hacen frente a la situación?

Para ellos, es mucho más difícil afrontar la situación hoy, que hace unos años. La índole crónica de la crisis ha agotado su resistencia. En Somalia, hay centenares de miles de personas desplazadas. La mayoría vive a la intemperie o en campamentos provisionales, lejos de toda atención médica; son numerosas las personas heridas o muertas. La creciente inseguridad y la extrema fragilidad de la economía hacen peligrar aún más la supervivencia de numerosas comunidades rurales.

Hubo un éxodo masivo de la capital. Miles de personas tratan de huir del país, a Kenya o a Oriente Próximo, para más adelante trasladarse, posiblemente, a Europa. Gran parte de la población depende de la ayuda exterior, lo que no ocurría algunos años atrás. Esto se refleja en los esfuerzos generalizados de la comunidad humanitaria. Durante los últimos años, aumentaron de modo sustancial tanto los presupuestos como las actividades de las organizaciones humanitarias, incluido el CICR.

¿Cómo evolucionó la labor del CICR en Somalia desde 2005?

Hace tres años y medio, podíamos operar todos los días en casi cualquier lugar del centro y sur de Somalia. Ahora, a causa de la creciente inseguridad y la imprevisibilidad del conflicto, nos resulta mucho más difícil mantener ese nivel de presencia sobre el terreno. Todavía estamos presentes, pero hemos debido adaptar nuestras operaciones. En 2005, podíamos ejecutar proyectos comunitarios en gran escala, mientras que hoy, nuestra actividad principal son las grandes operaciones de socorro.

¿Por qué el CICR no realiza actividades de protección en Somalia?

Hace unos años, nos proponíamos llevar adelante actividades de protección, como las visitas a personas detenidas, pero hoy, nuestra única opción es limitarnos a las actividades básicas de socorro. El contexto no es favorable a la labor de protección. Para poder visitar periódicamente a las personas detenidas, necesitamos mantener un diálogo constructivo con las autoridades detenedoras, pero esos contactos pueden ser percibidos como una actitud partidaria del CICR y causar problemas de seguridad. Comenzaremos nuestras actividades de protección en cuanto sea factible. Las necesidades existen, pero en este momento es sencillamente imposible realizar esa labor.

¿Cómo puede una delegación elaborar una estrategia en un contexto tan inestable e imprevisible como Somalia?

En primer lugar, debemos ser sumamente flexibles y aceptar que, en Somalia, no siempre podemos hacer lo que deseamos. En segundo lugar, tenemos que seguir fortaleciendo las relaciones con las comunidades locales, con nuestro personal somalí, con la Media Luna Roja Somalí y con todas las partes en conflicto. La confianza y la respuesta positiva de todos ellos a nuestras actividades es lo que nos permite seguir trabajando en Somalia. La cuestión es cumplir con nuestra obligación hacia las víctimas somalíes, es decir, los beneficiarios, así como hacia los donantes.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos para el CICR en Somalia durante los años que usted ha pasado allí?

Sin duda alguna, el mayor desafío ha sido la inseguridad. En Somalia, la seguridad es un tema complejo, con múltiples causas vinculadas con el conflicto, con cuestiones ideológicas y con actividades delictivas. Durante los últimos meses y años, la inseguridad empeoró marcadamente. Muchos colegas de otras organizaciones humanitarias han sido secuestrados. Esas personas siguen retenidas contra su voluntad. Las organizaciones humanitarias, sean las Naciones Unidas, Médicos Sin Fronteras u otras ONG, son blancos de los secuestros. Es muy difícil hallar el equilibrio correcto entre los riesgos que corremos y el efecto que deseamos causar. Tenemos la responsabilidad colectiva de hacer todo lo posible por mitigar los riesgos.

Otro desafío es convencer a todos en Somalia de que es necesario respetar el derecho internacional humanitario y el derecho consuetudinario somalí que rige la conducción de la guerra. Debemos ponernos en contacto con los grupos y personas que, durante los últimos 16 o 18 años, no han conocido otra cosa que la guerra, y convencerlos de que, durante los conflictos, es preciso respetar ciertas normas. La fragmentación del conflicto y sus diferentes dimensiones hacen cada vez más difícil velar por que todos los participantes conozcan y respeten el derecho humanitario y sus principios fundamentales.

El tercer desafío es la grave fuga de cerebros que afecta a Somalia. Cada vez es más difícil encontrar profesionales médicos o ingenieros calificados. Ya hace unos años, era problemático realizar trabajos complejos de rehabilitación de puntos de agua o pozos. Hoy, es casi imposible hallar contratistas fiables que tengan los conocimientos técnicos necesarios.

¿Qué es lo que permite al CICR responder con rapidez y eficiencia a las necesidades humanitarias, pese a los obstáculos existentes?

Creo que, en general, somos respetados y conocidos. La gente conoce nuestros estrictos principios de neutralidad e independencia, y eso nos favorece. Confiamos en nuestros frecuentes contactos con la mayoría de los participantes en el conflicto, y en la experiencia y los amplios conocimientos locales de nuestros colaboradores somalíes sobre el terreno y de la Media Luna Roja Somalí, nuestro principal socio en el terreno. Y por último, pero no menos importante, hace muchos años que realizamos actividades en Somalia.

Todavía hay espacio para actuar en Somalia, pero me gustaría que fuese mucho más amplio. El respeto del derecho humanitario no sólo se mide por el número de ataques perpetrados contra las organizaciones humanitarias. También hay que pensar en lo que experimentan los somalíes a diario. El mayor respeto del derecho humanitario y del derecho consuetudinario somalí prevendría nuevos sufrimientos. Además, reduciría el riesgo de que la ayuda humanitaria sea manipulada con fines políticos, lo que permitiría a todas las organizaciones humanitarias acrecentar sus actividades.

La delegación de Somalia funciona en Nairobi desde 1994. ¿Tienen previsto regresar a Mogadiscio en algún momento?

En todos los lugares donde realizamos actividades, pero particularmente en Somalia, es fundamental para el CICR encontrarse lo más cerca posible de las personas, sobre todo de los beneficiarios de nuestros proyectos. Pero, esto no depende de la ubicación de la delegación. En otras palabras, creo que somos igualmente eficientes, si no más, actuando desde Nairobi. Trabamos en estrecha colaboración con la Media Luna Roja Somalí y con nuestros colaboradores sobre el terreno basados con base permanente en Somalia. Nuestro personal internacional realiza misiones sobre el terreno en Somalia en todos los casos posibles.

¿Cree usted que el público, los medios de comunicación y la comunidad internacional prestan suficiente atención a las penurias de la población somalí?

Somalia no es, en realidad, un conflicto olvidado. Si se desea encontrar información sobre Somalia, es posible hacerlo. Los medios de comunicación y la comunidad internacional saben perfectamente lo que está sucediendo. Es difícil para los periodistas viajar al país e informar sobre la situación pero, en general, me parece que la gente tiene información sobre Somalia. Sin embargo, captar la atención de la opinión pública internacional es problemático. Procuramos hacer todo lo posible por sensibilizar al público sobre la crisis que afecta a la población somalí.

Se suele pensar que la situación de Somalia es tan complicada que sólo los expertos pueden encararla. Sin embargo, la comunidad internacional y el público deben comprender que las decisiones sobre este país no deben basarse sólo en las recomendaciones de los expertos, sino también en las opiniones del pueblo somalí: los ancianos, las mujeres, los líderes religiosos, los dirigentes comunitarios y otras personas. Esto podría ayudar a comprender los problemas que atraviesa Somalia y facilitar la búsqueda de soluciones.

Una pregunta personal: ¿cuál es el mejor recuerdo que guarda de su trabajo en Somalia?

(Pausa) Uno de los comentarios más conmovedores que escuché surgió durante un debate con un grupo de somalíes acerca de su futuro. Con un tono resignado, me dijeron que "habían perdido la llave de sus problemas". Sin embargo, una mujer somalí añadió que mientras el CICR estuviese presente en Somalia, habría luz en la oscuridad. Sus palabras me conmovieron. Tenemos que procurar que siempre haya suficiente energía para que esa luz siga brillando.

©ICRC/P. Yazdi
Pascal Hundt



©ICRC/P. Yazdi/so-e-00334
Región de Mudug, Somalía central. En muchos lugares, la fuerte sequía ha devastado las pasturas y secado las fuentes de agua. Los pastores pierden sus animales.






©ICRC/Mohamed Ali Nur/so-e-00331
Región de Shabelle Medio. Un voluntario de la Media Luna Roja Somalí distribuye paquetes con artículos esenciales entre las personas desplazadas.



©ICRC/Mohamed Ali Nur/so-e-00332
Región de Shabelle Medio. Personas desplazadas transportan los paquetes de ayuda recibidos.


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Copyright © 2009 Comité Internacional de la Cruz Roja30-06-2008
Sección: En el mundo > África > Somalia
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