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Renée Zellweger Monin
Se ha dicho que la dramática situación de las personas desaparecidas y sus familiares, causada por los conflictos armados y la violencia interna, es una tragedia que podría prevenirse. ¿De qué manera sería posible prevenir esta tragedia?
La desaparición de personas en situaciones de conflicto es, en efecto, una gran tragedia humanitaria que afecta no sólo a las víctimas, las personas desaparecidas, sino también a sus familiares y a toda la comunidad. Los que quedan -cónyuges, madres, hijos- sufren intensamente, ya que viven en una ansiedad permanente, esperando, todo el tiempo, noticias de sus seres queridos que casi nunca llegan.
Sin embargo, como usted ha dicho, esta tragedia puede prevenirse. ¿De qué manera? Primero y principal, respetando la ley.
En el derecho internacional humanitario (DIH), en el derecho de los derechos humanos y, muy a menudo, en el derecho nacional, hay disposiciones que, si fueran respetadas por las partes en un conflicto, prevendrían las desapariciones. Las autoridades y las partes en un conflicto tienen la responsabilidad principal de prevenir las desapariciones. Sin embargo, es evidente que, a menudo, no respetan esas leyes; de otro modo, no habría decenas de miles de personas desaparecidas en el mundo.
A fin de promover el respeto de la ley, el CICR realiza actividades de difusión del DIH entre las autoridades nacionales, las fuerzas armadas y los grupos armados organizados. También interviene ante los Estados para garantizar que el DIH sea incorporado en la legislación nacional, tanto para prevenir las desapariciones como para encarar sus consecuencias. En cada contexto donde mantiene una presencia, el CICR registra las medidas que las autoridades deben adoptar de conformidad con la ley a fin de prevenir las desapariciones, y las exhorta a hacerlo.
Además de la elaboración de leyes nacionales, como ya se ha mencionado, esas medidas pueden referirse al trato de los prisioneros y sus condiciones de vida en los lugares de detención, el comportamiento y la protección de las fuerzas armadas, o la protección de las personas civiles. Por ejemplo, cuando se arrestan y detienen personas, las autoridades pertinentes deben registrar sus datos y garantizar que esta información se transmita a los familiares; se recomienda a las fuerzas armadas utilizar placas de identificación que permitan la identificación de sus miembros en caso de que sean capturados, heridos o muertos. En el caso de desplazamientos masivos de la población, se solicita a las autoridades registrar los datos de las personas civiles más vulnerables, como los niños, o proporcionarles medios de identificación.
El nuevo informe del CICR, "Personas desaparecidas: una tragedia olvidada", dice que "es imperativo actuar" con respecto a los desaparecidos, y que no se hace lo suficiente para resolver este problema. ¿Cuáles son las acciones concretas del CICR y cómo tiene previsto hacer progresar esta crítica cuestión humanitaria en los próximos años?
Además de lo ya dicho sobre el papel del CICR en la promoción y el respeto de la ley, la Institución lleva a cabo, en forma directa, una amplia variedad de actividades para encarar el problema de las desapariciones.
En la mayoría de las situaciones de conflicto, en las que los medios de comunicación normales dejan de funcionar, el CICR ayuda a los familiares separados a comunicarse mediante mensajes de Cruz Roja, teléfonos satelitales y móviles, Internet y otros medios disponibles. También reúne información sobre personas desaparecidas y las circunstancias en las que desaparecieron, y procura encontrarlas en todos los lugares posibles -prisiones, hospitales, campamentos- o consulta directamente a las autoridades. A menudo, esas actividades se llevan a cabo con la ayuda de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. A fin de fortalecer la capacidad de las Sociedades Nacionales y de todo el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para realizar esas actividades, el CICR recientemente desarrolló una nueva estrategia mundial para el restablecimiento del contacto entre familiares.
Las visitas del CICR a los lugares de detención también cumplen una función de peso en lo que respecta a las desapariciones. En los lugares de detención, el CICR registra la identidad de las personas detenidas. El hecho de registrar los datos de los detenidos puede ser importante para prevenir desapariciones. El CICR también puede organizar el intercambio de mensajes familiares entre los detenidos y sus seres queridos.
Mediante sus programas de asistencia, el CICR también procura ayudar a las familias de las personas desaparecidas, que a menudo se encuentran en situación precaria tras la pérdida del sostén de familia.
En los últimos años, el CICR ha incrementado sus contactos y actividades en el ámbito de la medicina forense, un instrumento clave para determinar la suerte corrida por las personas desaparecidas. El CICR seguirá promoviendo y fortaleciendo este aspecto. Asimismo, la Institución ha fortalecido la cooperación con asociaciones de familiares, y continuará haciéndolo.
En los próximos años, el CICR seguirá desarrollando sus actividades en el terreno en todos los aspectos descritos e intercediendo, por todos los medios posibles, en favor de los desaparecidos y de sus familiares. Es importante perseverar en estos esfuerzos, porque la cuestión de las personas desaparecidas no es algo que pueda resolverse con rapidez. Lo sabemos por experiencia propia.
Nuestra labor con respecto a las personas desaparecidas representa un compromiso de largo plazo y amplio alcance. Cuando en un país se producen desapariciones, lleva años y a veces decenios obtener respuestas. En este sentido, la prioridad del CICR es estar a disposición de las familias a lo largo del tiempo, para que, algún día, reciban una respuesta. También es importante mantener el contacto con las autoridades pertinentes y con otras organizaciones que, de una forma u otra, participan en esta cuestión.
En muchos países, las personas que están en el poder tras un conflicto son las mismas que las que cometieron o permitieron que se cometiesen atrocidades y desapariciones durante las hostilidades. ¿Cuál es el papel del CICR en esas situaciones tan delicadas?
En efecto, la cuestión de las personas desaparecidas es, a menudo, de índole altamente política y muy compleja. Aparte del hecho de que las personas que contribuyeron a las desapariciones pueden todavía encontrarse en el poder tras un conflicto, si se da a conocer el elevado número de personas desaparecidas, el resultado puede ser la percepción de la derrota de una parte en el conflicto o de la otra. Por esa razón, es posible que las autoridades se muestren renuentes a abordar el tema. Aquí también, la responsabilidad principal y el poder de proporcionar respuestas incumben a las autoridades. Dar respuestas es una cuestión de credibilidad para las nuevas autoridades frente a sus propios ciudadanos, pero también frente a los interlocutores internacionales.
Así pues, el CICR está constantemente en contacto con las autoridades nacionales, sean quienes sean y sin importar cuál fue su papel en el pasado, a fin de ayudarles a establecer los mecanismos necesarios para esclarecer la suerte de las personas desaparecidas. La función y la prioridad del CICR siguen siendo de índole puramente humanitaria: ayudar a los familiares a obtener una respuesta con respecto a la suerte corrida por sus seres queridos desaparecidos. |
Florence Tercier, asesora en Mujeres y Guerra, CICR Cuando se piensa en la problemática de las personas desaparecidas, se piensa, ante todo, en qué se puede hacer para encontrarlas. En general, tendemos a pensar menos en los familiares de esas personas. Y sin embargo, en muchos conflictos, en todo el mundo, cientos de miles de personas viven sin tener noticias de sus seres queridos y, en la mayoría de los casos, los que desaparecen son los hombres, por lo que las mujeres pierden a sus esposos, padres e hijos. Si bien es importante utilizar todos los medios posibles para averiguar lo que ha sucedido a las personas dadas por desaparecidas, también es importante apoyar a quienes no tienen noticias de ellas y sufren una carga emocional enorme, así como las consecuencias concretas de la desaparición de sus allegados. Para las mujeres, la situación puede ser particularmente dura. Cuando desaparece el marido y la esposa no tiene un acta de defunción, la mujer no es considerada viuda ni esposa. No tiene derechos sobre los bienes de la familia y, en muchos casos, tampoco tiene la custodia de los hijos. No tiene derecho a recibir una pensión por viudez y no puede volver a casarse. Y, además, debe mantener a su familia y ocuparse de la educación de sus hijos. Para miles de mujeres en todo el mundo, esta situación les exige muchísima fuerza, resistencia y coraje.
“Apenas tenía veintidós años. Era tan buena persona, tenía tanto talento. Gasté todo mi dinero, fui a consultar adivinos en Azerbaiyán, y todos me dijeron que estaba vivo.”
“En 2003, regresé a Sochi, una región situada entre Abjazia y Rusia, donde pagué al amigo de un amigo para que buscara en las prisiones. No se lo dije a mi hija, nunca me hubiera dejado ir. Ahora, mi principal objetivo en la vida es ir a Tsugurovka, al fondo de ese despeñadero. Aunque sólo encuentre un esqueleto, no me importa. Sólo quiero encontrar a mi hijo."
Hace catorce años que Guliko perdió a su hijo, y sin embargo la herida sigue abierta, como si hubiera sido ayer. Hay cientos de miles de historias como ésta en el mundo.
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"Sus relatos son tan repetitivos que se vuelven casi banales. Era en plena noche. Dormíamos. Un camión se detuvo, llamaron a mi marido por su nombre, lo golpearon y se lo llevaron. Nunca más lo vi. A veces, era el ejército el que se presentaba a la puerta. Otras, eran los rebeldes. A menudo, las mujeres suplicaban que se las llevaran con sus maridos. Algunas pedían que las mataran en su lugar, para que éste pudiera mantener a sus hijos."
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