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Documento impreso desde el sitio web del CICR
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Comité Internacional de la Cruz Roja
29-06-2009  Informe  
Gaza: un millón y medio de personas presas de la desesperación
Tras seis meses del lanzamiento por Israel de su operación militar en Gaza, el 27 de diciembre de 2008, que duró tres semanas, los habitantes de Gaza aún no pueden rehacer su vida. Muchas personas pasan extremas dificultades para vivir de sus ingresos. Pacientes gravemente enfermos tropiezan con trabas para obtener el tratamiento que necesitan. Muchos niños sufren de profundos problemas psicológicos. Los civiles cuyas viviendas y pertenencias fueron destruidas durante el conflicto no pueden recuperarse.

Véase también :


  • Nueva película del CICR - Gaza: paying the price (descargar y pedir en línea).
  • Comunicado de prensa, 29.06.09
  • Gaza: 1.5 million people trapped in despair
    Gaza: un millón y medio de personas presas de la desesperación (en inglés)
    (Archivo PDF/454 k) Ayuda


    Durante los 22 días de la operación militar israelí, no había lugar en Gaza que fuese seguro para los civiles. Los hospitales no daban abasto ante el número de heridos, entre los cuales niños de poca edad, mujeres y ancianos. El personal sanitario demostró un increíble valor y determinación, trabajó día y noche para salvar vidas en circunstancias extremadamente difíciles. Entre tanto, los ataques diarios con cohetes lanzados desde Gaza pusieron en riesgo a los residentes en el sur de Israel. En Israel, los equipos sanitarios prestaron asistencia a la población traumatizada; asimismo, trataron y evacuaron a los heridos.

    ©CICR/VII/ T. Domaniczky / il-e-00106
    Durante la operación militar, muchos niños fueron testigos de violencia. Son comunes los casos de incontinencia urinaria nocturna, insomnio y comportamiento agitado. Miles de niños y adultos necesitan ser atendidos en consultas para afrontar las heridas emocionales y el estrés postraumático.
    En Gaza, muchas personas sufrieron la pérdida de un hijo, de un progenitor o de parientes o amigos. La operación militar de Israel dejó miles de viviendas total o parcialmente destruidas. Vecindarios enteros quedaron reducidos a escombros. A raíz de los bombardeos, resultaron con daños colegios, jardines de infancia, hospitales y estaciones de bomberos y de ambulancias.

    La pequeña franja costera está aislada del mundo. Incluso antes de las recientes hostilidades, las severas restricciones que las autoridades israelíes habían impuesto en el movimiento de personas y bienes, especialmente desde octubre de 2007, indujeron a un empeoramiento de la pobreza, a un mayor índice de desempleo y al deterioro de los servicios públicos, como la asistencia de salud y los servicios de agua y saneamiento. La cooperación insuficiente entre la Autoridad Palestina en Ramalah y la administración de Hamas, en Gaza, también incidió en la prestación de servicios esenciales. Como resultado de ello, cuando las hostilidades se intensificaron a finales de diciembre, la población de Gaza ya sufría una crisis importante que afectaba a todos los aspectos de la vida diaria.

    Seis meses después, las restricciones para la importación impiden a la población de Gaza reanudar una vida normal. Las cantidades de bienes que ahora entran en Gaza son muy inferiores a lo necesario para satisfacer las necesidades de la población. En mayo de 2009, entraron en Gaza sólo 2.662 cargas de camión, lo cual supone una disminución de casi el 80 %, respecto de las 11.392 cargas de camión cuya entrada se autorizó durante el mes de abril de 2007, antes de que Hamas tomara el poder en el territorio.

    No se autoriza la reconstrucción, la salud pública está comprometida

    ©CICR
    Khan Younis, grifos públicos de agua potable, mayo de 2009.

    Para la reconstrucción, a no ser que se permita la entrada en el territorio de considerables cantidades de cemento, acero y demás material de construcción, los vecindarios de Gaza que fueron más afectados por los ataques israelíes continuarán pareciendo el epicentro de un gran terremoto. Hasta entonces, miles de familias que perdieron todo estarán obligadas a vivir en estrechez con sus familiares. Otros seguirán viviendo en carpas, dado que no tienen adónde ir.

    Las obras de reparación de emergencia efectuadas tras la operación militar facilitaron el restablecimiento de los servicios de agua y saneamiento, pero sólo se pudo restablecerlos hasta el insatisfactorio nivel que había antes de diciembre de 2008. La infraestructura está sobrecargada y sufre colapsos. Aunque se emplea cloro para desinfectar el agua, es una gran amenaza para la salud pública el riesgo de infiltración de aguas residuales y demás materia fecal en la red de abastecimiento de agua.

    Cada día, 69 millones de litros de aguas residuales parcialmente tratadas o sin tratar, lo que equivale a la capacidad de 28 piscinas olímpicas, se vierten por bombeo directamente en el Mediterráneo, porque no pueden tratarse debidamente.

    ©CICR
    Ezbet Abd Rabo, norte de Gaza, mayo de 2009.
    Miles de hogares tienen acceso al agua potable sólo durante ciertos días. Puesto que la red de abastecimiento de agua no puede mantenerse debidamente, hay fugas de agua, lo cual dificulta conservar suficiente presión. Incluso cuando hay agua en las tuberías, muchos hogares no tienen la suficiente energía para bombearla hasta los tanques de agua sobre el tejado.

    Cuando colapsan los pozos municipales de Gaza para el abastecimiento de agua, no hay agua corriente en los grifos de decenas de miles de personas. Esto ocurre con frecuencia porque no hay suficiente suministro de nuevas cañerías de agua, repuestos eléctricos, bombas de agua y transformadores.

    Algunas veces, el CICR ha hallado el modo de reparar la infraestructura sin tener que depender de las importaciones. Por ejemplo, mediante la utilización de material reciclado (incluidas las cañerías de agua usadas y pedazos de cemento del antiguo muro de la frontera de Rafah, que fue destruido en enero de 2008) para efectuar obras de mejoras en una planta de tratamiento de aguas residuales, que sirve para satisfacer las necesidades de 175.000 personas en Rafah.

    Sin embargo, sólo esto es insuficiente. Urge hacer otras reparaciones y realizar proyectos de reconstrucción, a fin de prevenir que se siga deteriorando el sistema de abastecimiento de agua; urge efectuar obras de mantenimiento esencial y detener el continuo deterioro del sistema de agua y saneamiento en toda la franja de Gaza. A causa del posible colapso de los servicios de agua y saneamiento, se cierne la amenaza de una gran crisis de salud pública.

    La única manera de resolver esta crisis es que se levanten las restricciones de importación de repuestos, de cañerías de agua y de material de construcción, como cemento y acero, a fin de poder reconstruir las viviendas y mantener y mejorar la infraestructura vital para la población.

    Acceso insuficiente a la asistencia de salud
    ©CICR/VII/ T. Domaniczky / il-e-01707
    Gaza, hospital Al Shifa, enero de 2009
    "Tengo un tumor en el páncreas. Primero, había esperanzas de que me podrían operar, pero a medida que pasaba el tiempo, deje de tener esperanzas. Estoy sufriendo dolores y sé muy bien que mi enfermedad pone en peligro mi vida". "
    Do'aa, 26 años de edad, ciudad de Gaza. Desde enero de 2009, está esperando que le den el permiso de tránsito en Israel para que la operen en Jordania.

    El sistema de asistencia de salud de Gaza no puede prestar el tratamiento que necesitan muchos pacientes que padecen graves enfermedades. Desafortunadamente, varios de ellos no tienen autorización para salir de la franja a tiempo para procurarse asistencia sanitaria en otro lugar. Los problemas de salud en Gaza son a menudo politizados y los pacientes se encuentran atrapados en un laberinto burocrático. Los procedimientos para solicitar el permiso para salir del territorio son engorrosos y atañen a las autoridades tanto palestinas como israelíes. A veces, los pacientes gravemente enfermos tienen que esperar meses para que las autoridades pertinentes les permitan salir de la franja de Gaza.

    Incluso cuando los pacientes obtienen los permisos necesarios para salir, el traslado por el punto de cruce de Erez hacía Israel puede ser arduo. Hay que sacar de las ambulancias a los pacientes que dependen de aparatos de apoyo vital, y en camilla los trasladan los 60 a 80 metros por el cruce hasta las ambulancias que esperan en el otro lado. Los pacientes que pueden caminar sin ayuda pueden tener que afrontar largos interrogatorios, antes de que se les permita pasar por el cruce para el tratamiento médico, o, como ocurre a veces, antes de que les nieguen la entrada a Israel y tengan que regresar.

    "Me gustaba jugar fútbol con mis amigos. Dije a los médicos que quería volver a caminar: me prometieron que volvería a hacerlo". Ghassan, 14 años de edad, ciudad de Gaza. Durante la operación militar, su hermano mayor fue muerto y él resultó herido. Está esperando que le coloquen las prótesis para ambas piernas."
    La escasez de medicamentos básicos es un problema constante para los hospitales y clínicas de salud de Gaza. Dependen de un suministro fiable y oportuno de medicinas del Ministerio de Salud de la Autoridad Palestina en Cisjordania, pero, a menudo, la cadena de suministro se interrumpe. La cooperación entre las autoridades de salud en Cisjordania y en Gaza es difícil. Asimismo, los procedimientos complejos y largos que impone Israel para las importaciones también obstaculizan un suministro seguro de incluso los fármacos más básicos como analgésicos y reveladores de placas de rayos X. Como consecuencia de ello, algunos pacientes, incluidas las personas que padecen cáncer o deficiencia renal, no siempre obtienen los fármacos esenciales que necesitan.

    "De los 14 aparatos de ventilación especiales para neonatos, cuatro no funcionan. Actualmente es imposible obtener el ingreso de repuestos en Gaza, a fin de arreglar los aparatos de ventilación. Este es un verdadero problema, si llega a haber, al mismo tiempo, muchos neonatos en la unidad de cuidados intensivos"
    Majdia Jouda, jefa del Departamento de Neonatología en el hospital Al Shifa

    Un número estimado de 100 a 150 personas que perdieron extremidades en la reciente operación militar está esperando que le coloquen miembros artificiales. El Centro Ortopédico para Prótesis y Poliomielitis, que recibe apoyo del CICR, es el único centro de rehabilitación física en Gaza que puede proporcionarles la rehabilitación adecuada y aparatos ortopédicos sobre medida hechos por profesionales. Dado que es el único centro de colocación de prótesis en la franja de Gaza, el Centro tiene que satisfacer el total de la demanda de prótesis. Sin embargo, la importación de material y componentes para prótesis aún implica un engorroso y largo proceso.

    Los hospitales de Gaza están desprovistos de lo necesario. La mayor parte del equipo no funciona bien y necesita reparaciones. Los complicados procedimientos para obtener el asenso para la importación de repuestos ponen trabas y requieren mucho tiempo para mantener y hacer entrar equipamiento hospitalario, como exploradores de imágenes para tomografía computarizada y repuestos, incluso para las máquinas de lavar de los hospitales. El CICR ha tenido que esperar hasta seis meses para poder importar equipamiento médico para quirófano, como fijadores externos ortopédicos.

    Los cortes diarios de electricidad y las fluctuaciones del suministro de energía continúan causando daños al equipamiento médico. La mayoría de los hospitales tiene que depender de generadores de apoyo durante varias horas al día, pero nunca hay seguridad de que habrá suficiente combustible para que funcionen.

    Debe otorgarse a los pacientes gravemente enfermos el paso rápido y seguro para salir de la franja de Gaza, a fin de que puedan tener acceso a la asistencia médica especializada que no pueden obtener en el territorio. Se debe permitir que artículos médicos esenciales como fármacos, artículos desechables y repuestos entren en la franja de Gaza cuanto antes y en suficientes cantidades, para garantizar la prestación de servicios esenciales de salud para la población.

    Una economía asfixiada

    Una de las consecuencias más graves del cierre es un mayor desempleo, que llegó a un 44 % en abril de 2009, según la Cámara de Comercio de Gaza. Las restricciones para las importaciones y exportaciones de bienes, impuestas desde junio de 2007, han dado lugar al cierre del 96 % de las actividades industriales en Gaza, con la consiguiente pérdida de unos 70.000 puestos de trabajo. Esto también ha tenido graves consecuencias en la capacidad de exportación de productos a Israel y a Cisjordania, que es casi imposible.

    ©CICR
    Ezbet Abd Rabo, norte de Gaza, mayo de 2009.
    Los túneles en la frontera entre Egipto y Gaza no son una ruta alternativa para el desarrollo económico y no garantizan un suministro suficiente de bienes a costo asequible para la población.

    El derrumbe de la economía en Gaza ha dado lugar a un incremento considerable de la pobreza. Una encuesta entre hogares, efectuada por el CICR en mayo de 2008, mostró que, incluso en ese periodo, más del 70 % de la población de Gaza vivía en la pobreza, con ingresos mensuales inferiores a 250 dólares EE.UU. por familia integrada por un número de siete a nueve miembros (1 dólar EE.UU. diario por cada miembro del hogar, excluido el valor de la asistencia humanitaria que pueden recibir). Hasta el 40 % de las familias de Gaza es muy pobre, con un ingreso mensual inferior a 120 dólares EE.UU. (0,5 dólar EE.UU. diario por cada miembro del hogar). En promedio, cada persona que trabaja, sea como empleado asalariado o por su cuenta, tiene que apoyar económicamente a sus familiares cercanos, unas seis o siete personas, y a algunos otros miembros de la familia.

    Este incremento de la pobreza tiene graves consecuencias en la alimentación de la población. Muchas familias han tenido que reducir los gastos del hogar hasta niveles mínimos para vivir. Generalmente, las personas tienen un aporte necesario de calorías, pero sólo algunas pueden costearse una nutrición sana y balanceada. Con frecuencia, las familias pobres sustituyen frutas, vegetales, carne y pescado con alternativas baratas como cereales, azúcar y aceite. Para decenas de miles de niños, esto resulta en carencias de hierro, vitamina A y vitamina D. Las consecuencias probables incluyen un retraso en el crecimiento óseo y dental, dificultad para combatir infecciones, cansancio y capacidad reducida para el aprendizaje.

    La mayoría de las personas muy pobres han agotado sus recursos para hacer frente a la situación. A muchos ya no les queda ningún ahorro. Han vendido sus pertenencias como joyas y muebles, y han comenzado a vender activos productivos, incluidos los animales de granja, terrenos, barcas de pesca o vehículos que utilizaban como taxis. Ya no pueden reducir los gastos para alimentos. A largo plazo, el nivel de vida en declive afectará a la salud y el bienestar de la población. Probablemente, los más afectados serán los niños, que constituyen más de la mitad de la población de Gaza.

    La alarmante pobreza de Gaza está relacionada directamente con el cierre estricto impuesto sobre el territorio. Se debe permitir que la industria local y demás actividad económica pueda recuperarse, importar insumos esenciales y exportar sus productos. Pero, hasta eso llevará tiempo. La crisis ha llegado a ser tan grave y arraigada que incluso si se abriesen mañana todos los puntos de cruce, llevaría años hasta que la economía se recupere.


    Actividades agrícolas en la zona de peligro

    ©CICR
    Al Mughraqa, mayo de 2009.
    El cierre también ha afectado mucho a las familias de agricultores, que son más de un cuarto de la población de Gaza. Las exportaciones de fresas, de tomates cereza y flores cortadas eran una importante fuente de ingresos. Están virtualmente suspendidas. Muchos agricultores han visto sus ingresos reducidos a la mitad, dado que les es difícil vender toda su cosecha en Gaza. Aunque pudiesen hacerlo, el precio que obtienen es sólo una fracción de lo que ganarían normalmente de las exportaciones a Israel y a Europa.

    Durante la última operación militar, el ejército israelí arrancó de raíz miles de árboles en limonares, olivares y palmares, incluidos los ubicados en partes más interiores de la franja de Gaza. El ejército también destruyó sistemas de irrigación, pozos e invernaderos.

    ©CICR
    Cuidad de Gaza, costa, mayo de 2009.

    De hecho, a muchos agricultores se les niega el acceso a partes de sus terrenos, a causa de la imposición por Israel de la zona "prohibida" en el lado de Gaza colindante con la barrera de la frontera con Israel. Al menos el 30 % de la superficie agrícola en Gaza está ubicada en esta zona tampón, cuya extensión puede llegar hasta a un kilómetro de la barrera. Un agricultor nunca sabrá con certeza si es seguro trabajar su tierra o cosechar en esa zona. Los agricultores corren el riesgo de que les disparen cuando están trabajando su terreno, y las incursiones del ejército suelen dejar destruidos los campos y parte de la cosecha.

    Lograr el aumento y la reanudación de la producción agrícola es difícil no sólo a causa de la destrucción que ha tenido lugar, sino también porque Israel no permite la importación de fertilizantes apropiados y porque muchos tipos de semillas escasean o es imposible obtenerlas en Gaza.

    La pesca también ha sido afectada gravemente por las restricciones impuestas por Israel en el movimiento. El pasado mes de enero, la zona marítima en la cual Israel permite la pesca fue reducida de seis a tres millas náuticas, desde la costa de Gaza, lo cual redujo la producción de la pesca y, por lo tanto, la disponibilidad de este alimento con alto contenido proteínico. Los peces grandes y sardinas, que eran el 70 % de la producción antes de 2007, se encuentran principalmente fuera de la zona de tres millas náuticas.

    Se deben tomar medidas urgentes para permitir a los agricultores la reanudación de sus actividades agrícolas en condiciones de seguridad. Se debe permitir que fertilizantes, repuestos para maquinaria, chapas de plástico para invernaderos y forraje entren en la franja de Gaza, en cantidades que garanticen la venta a precios asequibles para los agricultores. Al mismo tiempo, se debe permitir a los agricultores la reanudación de las exportaciones de sus productos, a fin de que puedan ganar su vida debidamente. Se deben levantar las restricciones impuestas para la pesca.

    Aislados

    ©CICR / A. Meier / il-e-00232
    Familiares esperan en el punto de cruce de Erez, en 2005, para poder salir de Gaza y visitar a un pariente encarcelado en Israel. Ya no se permiten estas visitas.
    "Estar aquí todo el tiempo me da un perspectiva sombría del futuro. Quisiera tener educación y llegar a hacer algo. Quisiera poder ayudar económicamente a mi familia. Pero, es muy difícil si no puedo salir. Estoy muy disgustado y sin esperanzas”.
    Ibrahim Abu Sobeih, de 24 años de edad, estudiante de Gaza: obtuvo una beca de la Universidad Clarion, Pensilvania, pero no le fue permitido transitar por Israel para ir allá. Ahora, está trabajando para una ONG local.
    La población en Gaza está aislada. Dado que Israel ha cerrado los puntos de cruce, la población de Gaza tiene escasas oportunidades para ponerse en contacto con familiares en el extranjero o para continuar su educación o formación profesional. Las restricciones en la entrada y la salida de la franja de Gaza también afectan al personal palestino de organizaciones internacionales como el CICR. La situación empeora, tanto más cuanto que rara vez se puede utilizar en Rafah el punto de cruce con Egipto.

    Las consecuencias del cierre son particularmente manifiestas en el aspecto emocional entre las familias cuyos parientes están encarcelados en Israel. En junio de 2007, Israel suspendió las visitas que, con el apoyo del CICR, realizaban unas 900 familias de Gaza a sus parientes detenidos. Como consecuencia de ello, muchos niños han perdido el vínculo que aún tenían con un progenitor o hermano detenido. Se debe permitir a estas familias reanudar las visitas a sus parientes detenidos en Israel.

    A menudo, no se autoriza salir de Gaza a los estudiantes universitarios becados para estudiar en el extranjero. En el enclave costero, pocas son las alternativas de continuar la educación para los que no pueden salir. Se suele impedir a profesores universitarios, maestros y profesionales de la salud la participación en cursos de formación y seminarios en el extranjero, con los cuales podrían mejorar sus conocimientos y práctica.

    Para romper el ciclo de desesperación y de pobreza

    Durante los dos últimos años, a causa del conflicto y particularmente como consecuencia directa del cierre de los puntos de cruce, el millón y medio de palestinos que vive en la franja de Gaza está atrapado en un ciclo interminable de estrecheces y desesperación.

    ©CICR
    Ezbet Abd Rabo, norte de Gaza, mayo de 2009.
    El CICR ha señalado repetidas veces que el derecho de Israel a solucionar sus legítimas preocupaciones por su seguridad deben tener en cuenta el derecho de la población de Gaza a llevar una vida digna y decorosa. De conformidad con el derecho internacional humanitario, incumbe a Israel la obligación de velar por que la población pueda satisfacer sus necesidades básicas: víveres, alojamiento, agua y suministros médicos.

    Una vez más, el CICR hace un llamamiento para que, como primera y más urgente medida, se levanten las restricciones impuestas al movimiento de personas y bienes, a fin de poner término al aislamiento de Gaza y permitir que la población reanude una vida normal.

    Poco servirán los casi 4,5 mil millones de dólares EE.UU. prometidos por los países donantes para la reconstrucción, en una cumbre internacional celebrada en Egipto, el mes de marzo de 2009, si los materiales de construcción y demás artículos esenciales no pueden importarse en la franja de Gaza.

    De todas maneras, la sola reconstrucción no bastará para que Gaza se recupere de manera sostenible. Sería inaceptable volver a la situación que había antes de la última operación militar, porque únicamente se perpetuaría el sufrimiento en Gaza.

    Para una solución duradera se requieren cambios fundamentales en la política israelí, como la autorización en Gaza de importaciones y exportaciones, el aumento de la afluencia de bienes y personas hasta el nivel registrado en mayo de 2007, el permiso para los agricultores, a fin de que tengan acceso a sus terrenos en la zona tampón impuesta de hecho y el restablecimiento del acceso de los pescadores a aguas más profundas.

    La acción humanitaria no puede sustituir a medidas políticas fiables, necesarias para la realización de estos cambios. Sólo mediante un eficaz proceso político, con la participación de todos los Estados, las autoridades políticas y los pertinentes grupos armados organizados, se puede afrontar el sufrimiento en Gaza y restablecer una vida digna para su población.

    De otro modo, empeorará la miseria con cada día que pase.


    * * *


    Actividades del CICR en Gaza

    El CICR mantiene una presencia permanente en la franja de Gaza desde 1968. Actualmente, tiene una plantilla de 109 empleados, incluidos 19 expatriados.

    El personal del CICR permaneció en Gaza durante la operación militar israelí, lanzada el 27 de diciembre de 2008. En cooperación con la Media Luna Roja Palestina, evacuó a cientos de personas, algunas de ellas gravemente heridas en los combates. Además, proporcionaron a los hospitales medicamentos y suministros vitales; cirujanos de guerra del CICR ayudaron a efectuar intervenciones quirúrgicas en el hospital Al Shifa de Gaza.
    ©CICR
    En colaboración con las autoridades locales, el CICR también realizó obras de reparación de emergencia en las líneas de suministro eléctrico y tuberías de abastecimiento de agua.


    Tras la operación militar, el CICR y la Media Luna Roja Palestina distribuyeron socorros como chapas de plástico, baterías de cocina, colchones, mantas y paquetes con artículos de aseo entre más de 72.000 habitantes de Gaza cuyas viviendas habían sido total o parcialmente destruidas. Los delegados del CICR también recopilaron información sobre si Israel y grupos palestinos condujeron las hostilidades de conformidad con el derecho internacional humanitario. Las conclusiones del CICR están en debate bilateral con las autoridades pertinentes.

    Actualmente, el CICR proporciona a ocho hospitales medicamentos y demás artículos médicos, equipamiento y repuestos, y ayuda a mantener y a reparar ambulancias. Además, el CICR coloca prótesis a los amputados y les presta servicios de fisioterapia. La Institución ayuda a mejorar los servicios de agua y saneamiento y a mantener la red de abastecimiento de agua. Proporciona apoyo a los agricultores y otras personas necesitadas, mediante la realización de varios programas de rehabilitación de terrenos, producción de compost y "dinero por trabajo".

    El CICR continúa visitando a los detenidos en la franja de Gaza y promoviendo el conocimiento y el respeto del derecho internacional humanitario entre las autoridades y portadores de armas.



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    Copyright © 2009 Comité Internacional de la Cruz Roja29-06-2009
    Sección: En el mundo > Oriente Próximo y África del Norte > Palestina
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