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Comité Internacional de la Cruz Roja
23-04-2008  Entrevista  
Somalia: prestar ayuda a pesar de la creciente inseguridad
La situación en Somalia empeora cada vez más y la creciente violencia ha causado un éxodo masivo de Mogadiscio. Daniel Gagnon, delegado de seguridad económica del CICR en Somalia, describe las penurias de la agobiada población somalí y las actividades de ayuda del CICR.

©ICRC
Daniel Gagnon

¿Cuál es la situación de Somalia en el plano humanitario?

La situación se torna más imprevisible con cada semana que pasa. En Mogadiscio, el elevado número de víctimas fatales, la destrucción de bienes, los saqueos y las agresiones físicas acrecientan la persistente inseguridad general. La ciudad, cuya población normal asciende a aproximadamente un millón de habitantes, ha experimentado un éxodo masivo: entre 550.000 y 650.000 personas se han desplazado hacia los bordes de sus respectivas zonas tribales en las diferentes regiones del centro y del sur de Somalia.

Nuestro acceso se ve limitado por el deterioro en las condiciones de seguridad, pero seguimos adelante con nuestras actividades gracias a nuestra modalidad de control a distancia, que nos permite trabajar a través de una red de colaboradores locales que nos envían información y organizan la distribución de asistencia.

Además del conflicto y de las hostilidades generalizadas, la población afronta ahora otra sequía prolongada. Se dice que éste es el tercer año consecutivo sin lluvia, principalmente en Somalia meridional y central. La subsistencia de estas personas depende sobre todo de la ganadería. Naturalmente, la sequía les causa pérdidas de animales: no hay agua, zonas de pastoreo ni praderas para el ganado. La situación es verdaderamente catastrófica.

Algunas personas tienden a pensar que, si no llueve en abril y mayo (que, junto con marzo, constituyen la larga estación larga de la lluvia), cabe esperar una grave crisis humanitaria en la que no sólo los animales, sino también las personas, morirán por falta de alimentos y de agua.

¿Por qué piensa usted que la situación empeora?

La situación realmente se agrava día a día. Si se compara con el período transcurrido desde mi llegada al país, hace 19 meses, el espacio en el cual desplegábamos nuestras actividades humanitarias era mayor. Somalia está dividida en regiones, y cada región, en distritos. Como delegados, al comienzo de esta misión (hace 19 meses) podíamos acceder a muchos más distritos que ahora. La razón es que, durante ese lapso, se han producido no sólo enfrentamientos entre pequeños grupos sino también conflictos dentro de la propia población somalí, en la lucha por los recursos naturales. Las condiciones de seguridad afectan la previsibilidad de nuestros viajes al terreno.

Mantenemos el contacto con todos los actores pertinentes en Somalia, aunque, en este contexto en rápida evolución, han aparecido nuevos participantes con quienes es necesario consolidar un diálogo constructivo. A veces, logramos algunos progresos gracias a los conocimientos y a las redes formadas por los colaboradores locales en el lugar, pero, de todos modos, siempre tomamos grandes precauciones al trasladarnos al terreno. Tenemos nuestros propios medios de transporte, ya que contamos con aeronaves del CICR. Notificamos nuestros movimientos a las autoridades competentes, pero nunca estamos totalmente seguros de que llegaremos a destino, porque el viaje puede cancelarse a último momento a causa de un incidente o de inquietudes relacionadas con la seguridad.

¿Cómo afrontan la situación las personas desplazadas?

Francamente, la vida es muy difícil para los desplazados. La tendencia principal que se ha observado en el desplazamiento, particularmente en el éxodo de Mogadiscio, es que se desplazan familias generalmente encabezadas por mujeres, con niños y adolescentes y que, en la mayoría de los casos, no están acompañadas del sostén de familia.

Hay mujeres refugiadas en campamentos que no son, en rigor, campamentos sino asentamientos. Esas mujeres no traen prácticamente nada consigo, porque van perdiendo sus pertenencias al pasar por cada puesto de control. Las personas a cargo de los puestos de control exigen dinero y objetos a cambio del permiso de paso. Las mujeres llegan a destino con las manos prácticamente vacías. Su situación es acuciante, viven al sol o bajo los árboles, cuando los hay, sin acceso al agua o a los alimentos.

Aquí es cuando entra en acción el CICR. La Institución se concentra en el aspecto de la asistencia y en la distribución de ayuda no alimentaria, consistente en artículos domésticos esenciales, mantas, bidones, láminas de plástico y ropa para niños, como socorros de urgencia destinados a aliviar el sufrimiento. Cuando es necesario, pero sólo como último recurso, el CICR proporciona ayuda alimentaria, cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) o CARE International no pueden encargarse de hacerlo a causa de la falta de acceso.

Actualmente, ya hemos asignado el total de nuestro presupuesto anual a 35.000 familias para el primer trimestre del año. También hemos distribuido alimentos en la región de Puntland entre 16.000 hogares, tras llegar a un acuerdo con el PMA, que no deseaba ingresar en esa zona. Esta actividad de asistencia fue realizada por colaboradores locales del CICR que viven en Somalia. Dado que el personal expatriado permanece en Nairobi, son los colaboradores nacionales quienes siguen proporcionando asistencia a las personas más vulnerables en Somalia.

¿Qué hay que hacer para que la situación mejore?

El CICR hace todo lo posible por mejorar la situación. Nuestros colaboradores locales son personas que han cooperado con el CICR entre dos y catorce años; llevan a cabo actividades de asistencia sobre el terreno y conocen el cometido de la Institución. Cada colaborador trabaja en la zona de su respectivo clan o subclan y es, por ende, una persona respetada. El CICR también goza de respeto, porque tenemos la reputación de que, una vez realizadas las evaluaciones, distribuimos los socorros. La queja más común entre las personas desplazadas y los Gobiernos es que los organismos humanitarios realizan numerosas evaluaciones pero raras veces distribuyen los socorros, y cuando lo hacen, es demasiado tarde.

La reputación del CICR en relación con la distribución de socorros es un sólido punto a favor de la Institución. En todas las zonas de Somalia que hemos recorrido, se nos ha agradecido no sólo nuestro compromiso sino también nuestra prontitud en la entrega de socorros.

©ICRC/D. Gagnon
Región de Galgaduud, Somalia central. Una madre y su hijo, desplazados de Mogadiscio, siguen el camino del éxodo masivo que tuvo lugar en noviembre de 2007.


©ICRC/D. Gagnon
Región de Galgaduud, Somalia central. Las familias que huyen llegan con las manos prácticamente vacías, tras haber sido despojadas de sus escasas pertenencias en el camino entre Mogadiscio y su lugar de destino.


©ICRC/D. Gagnon
Región de Galgaduud, Somalia central. El agua escasea cada vez más, lo que obliga a los desplazados internos a compartir los magros recursos con el ganado. Actualmente, el CICR distribuye grandes cantidades de agua potable entre las personas desplazadas y las comunidades de acogida, en las regiones de Galgaduud y Muduug.


©ICRC/D. Gagnon
Región de Galgaduud, Somalia central. Casi todas las familias de desplazados están encabezadas por mujeres. En la mayoría de los casos, los hombres se quedan atrás para proteger las propiedades y los bienes.


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Copyright © 2009 Comité Internacional de la Cruz Roja23-04-2008
Sección: En el mundo > África > Somalia
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