¿Cuál es la posición actual del CICR con respecto a las hostilidades que tienen lugar en el norte de Sri Lanka?
El CICR exhorta a ambas partes en el conflicto a garantizar el tránsito seguro, para permitir el traslado de los pacientes desde la zona de Vanni a los hospitales situados en zonas controladas por el Gobierno. El CICR insta además a las partes a cumplir las obligaciones dimanadas del derecho internacional humanitario, en particular la de preservar las instalaciones y actividades sanitarias en todas las circunstancias.
Se ha informado que el hospital de Puthukkudiyiruppu ha sido bombardeado por tercera y cuarta vez. ¿Cuál es la situación actual?
Los primeros tres bombardeos causaron la muerte de al menos nueve personas e hirieron a otras veinte. El hospital sufrió impactos directos tres veces en menos de ocho horas: dos veces entre las 15.00 y las 16.00 hora local, y nuevamente a las 22.20 hora local. El lunes por la tarde, a las 18.40, el hospital recibió un cuarto impacto.
El domingo, el primer ataque afectó la cocina del hospital; el segundo la iglesia, y el tercero una sala que alojaba a mujeres y niños. El lunes, otra sala sufrió las consecuencias de los impactos. Probablemente, hubo víctimas también fuera del hospital, pero aún no contamos con los datos exactos. A pesar de los ataques, siguen llegando al hospital personas heridas en los incesantes enfrentamientos.
Cuando se produjo el tercer ataque, en el hospital había más de 800 personas, entre ellas 500 pacientes hospitalizados.
Durante las últimas semanas, sufrieron bombardeos otras dos clínicas en la región de Vanni; hoy se repitieron los ataques. Estos incidentes son inaceptables. Las personas heridas y enfermas, el personal médico y los establecimientos sanitarios están protegidos por el derecho internacional humanitario.
¿Cuál es la situación humanitaria sobre el terreno?
Los enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y el LTTE son continuos. La amplia mayoría de la población civil se ha desplazado, y las personas se encuentran confinadas en una zona cuya superficie se reduce día tras día. La gente se traslada en busca de lugares menos expuestos y más seguros.
Se estima que sólo la mitad de la población encontró refugio en la denominada zona segura, que es demasiado pequeña para acoger a toda la población. Por ejemplo, entre 10.000 y 15.000 familias se han asentado en una zona costera que carece de agua potable. De todos modos, independientemente del lugar en que se encuentren, los civiles están protegidos por el derecho internacional humanitario y no deben sufrir las consecuencias de las hostilidades.
Nuestros colaboradores sobre el terreno no han observado grandes movimientos de población desde Vanni hacia la zona controlada por el Gobierno; desde diciembre, se han desplazado no más de 5.000 personas.
Debido a las limitaciones de la infraestructura de saneamiento, la continua afluencia de personas causa el deterioro de las condiciones de higiene. Aunque no se han informado aún epidemias de enfermedades contagiosas, se teme su aparición si persisten las actuales condiciones.
¿Cuáles son los planes inmediatos del CICR para ayudar a estas personas?
La prioridad del CICR es seguir apoyando al personal médico en el hospital de Puthukkudiyiruppu. Nuestros colaboradores han construido una estructura provisional donde se evalúa a los pacientes que llegan al hospital; están reconstruyendo la pared de la sala de mujeres y niños que quedó destruida tras los ataques del domingo; ayudan los pacientes a subir y bajar de las ambulancias, y limpian el hospital a fin de mantener un nivel básico de higiene. En cuanto las condiciones de seguridad lo permitan, el CICR y la Cruz Roja de Sri Lanka procurarán retirar los cadáveres que se encuentran en el hospital. Si es posible localizar a los familiares, los cuerpos serán trasladados a Vanni para que sean sepultados conforme a las tradiciones locales.
El CICR mantiene contactos con ambas partes a fin de recordarles su obligación de respetar a los civiles, heridos y enfermos, así como al personal médico y las instalaciones sanitarias, y su obligación de equilibrar los imperativos militares con las exigencias de índole humanitaria.
El CICR ha organizado el traslado de pacientes del hospital de Puthukkudiyiruppu a la zona controlada por el Gobierno. Esta tarea ha cobrado incluso mayor importancia debido a la escalada de las hostilidades. Sin embargo, los pacientes que necesitan tratamiento médico con urgencia a veces tienen que esperar hasta una semana para recibirlo.
La necesidad de aportar ayuda humanitaria a Vanni es cada vez mayor debido al deterioro de la situación en el terreno. Esta necesidad se torna incluso más urgente dado que la mayoría de las personas son desplazados internos que dependen por completo de la ayuda que llega desde fuera de la zona del conflicto. Las perturbaciones en el funcionamiento de los convoyes humanitarios han impedido la llegada de alimentos, materiales para refugios y suministros médicos indispensables para las personas atrapadas en esa zona. A finales de la semana pasada, tras 13 días sin convoyes, el CICR facilitó la entrada en Vanni de 170 toneladas métricas de alimentos suministradas por el Programa Mundial de Alimentos. Sin embargo, desde entonces, no ha sido posible volver a introducir socorros de emergencia en la zona.
¿Cuántos colaboradores tiene el CICR en Vanni?
En Vanni trabajan más de cien colaboradores del CICR, con inclusión de tres expatriados. El CICR colabora con la Cruz Roja de Sri Lanka para prestar apoyo al personal del Ministerio de Salud que atiende a los heridos y enfermos en el hospital de Puthukkudiyiruppu.
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Monica Zanarelli, jefa adjunta de Operaciones del CICR para Asia del Sur