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Comité Internacional de la Cruz Roja
26-02-2007  Entrevista  
Mujeres desplazadas por la guerra
En ocasión del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), Florence Tercier, asesora del CICR sobre "Las mujeres y la guerra", explica por qué la situación de las mujeres desplazadas es particularmente difícil.


©ICRC
Florence Tercier, asesora del CICR sobre "Las mujeres y la guerra".

¿Por qué el desplazamiento tiene efectos especialmente graves en las mujeres?

Todas las víctimas de los desplazamientos sufren consecuencias trágicas: la pérdida del entorno familiar, de los puntos de referencia y de las fuentes de ingresos y, a menudo, la separación de los familiares. Además, las causas del desplazamiento y las circunstancias que lo rodean son, casi siempre, traumáticas, sea que las personas afectadas tengan que dejar su hogar por la fuerza, o que deban huir como única forma de salvar la vida.

El efecto del desplazamiento es particularmente grave en las mujeres, no sólo porque se encuentran en una situación en que, sin los hombres de su entorno, ya no gozan de los mecanismos de protección tradicionales y, por ende, sufren la amenaza de la violencia y la explotación, sino también porque tienen que llevar a cabo las tareas domésticas normales y además, asumir funciones nuevas debido a la ausencia de sus esposos o de otros miembros masculinos de la comunidad. Además, tienen que satisfacer las necesidades de sus hijos y ocuparse de su educación.

He conocido mujeres en diferentes contextos que, todos los días, deben correr riesgos a veces enormes para sobrevivir y asegurar la supervivencia de sus familias. Cuando salen a buscar trabajo, recorren el bosque o los campos para encontrar alimentos, o traen leña o agua, se exponen a graves peligros. Cada día, afrontan el mismo problema: mantener el equilibrio entre los riesgos que corren y la necesidad de satisfacer las necesidades inmediatas de la familia.

Las mujeres dan pruebas de una fortaleza notable ante la adversidad y demuestran ingeniosidad en situaciones de desplazamiento. ¿Puede darnos algunos ejemplos de cómo las mujeres se las arreglan para hacer frente a esas circunstancias?

Tuve muchas oportunidades de observar que, en situaciones de desplazamiento, las mujeres se transforman en el pilar de la familia y de la comunidad. Saben cómo organizarse, tanto en el hogar como con otras mujeres con cuya solidaridad pueden contar. Están obligadas a encarar muchas responsabilidades e innumerables tareas al mismo tiempo; no tienen otra opción.

Por ejemplo, es común ver a mujeres realizando actividades que, en tiempos normales, corresponden a los hombres de sus comunidades, como la construcción, el comercio, el transporte o la carga de camiones. A menudo, las mujeres organizan cooperativas o asociaciones donde pueden colaborar y brindarse apoyo mutuo en aspectos materiales, económicos y también morales.

Así pues, es evidente que la guerra cambia la situación de las mujeres tanto en la familia como en la comunidad, porque las obliga a asumir diferentes funciones y desempeñar distintos papeles. Esos cambios pueden tener efectos positivos y fortalecer la autonomía y la situación social de las mujeres, pero también pueden traer consecuencias graves para ellas y por ende, para sus hijos. Por un lado, pueden verse abrumadas por el peso de sus responsabilidades y tareas, y por el otro, a veces son censuradas precisamente porque el importante papel que desempeñan sobrepasa los límites sociales o culturales que normalmente se les imponen.

¿Qué actividades específicas despliega el CICR para ayudar a las mujeres desplazadas por la guerra?

La prioridad del CICR es ponerse en contacto con las mujeres desplazadas para comprender sus circunstancias, experiencias, preocupaciones y necesidades. Mientras procura responder a esas necesidades en la forma más adecuada posible, el CICR, en realidad, trabaja en beneficio de todas las personas desplazadas a raíz de un conflicto armado, proporcionándoles, por ejemplo, albergue, alimentos y otros socorros.

© ICRC / B. Heger / td-e-00076
Campo para refugiados de Farchana, al este de Chad, durante la feria diaria.

Algunos programas están destinados a ayudar a las mujeres a recuperar sus medios de producción mediante diferentes formas de apoyo, desde la distribución de semillas, herramientas y materiales para la agricultura, hasta proyectos más específicos como la cría de ganado, el desarrollo de huertas o la explotación de molinos, así como la capacitación en diferentes sectores, en función del entorno económico predominante.

A fin de reducir el riesgo de que las mujeres sean atacadas mientras realizan sus tareas, el CICR construye o repara puntos de abastecimiento de agua cerca de los lugares donde se han asentado las mujeres desplazadas.

Las actividades del CICR en el ámbito de la salud se orientan, en particular, a las mujeres embarazadas, que reciben atención adecuada antes, durante y después del parto, y a las víctimas de la violencia sexual, a quienes se dispensa el tratamiento adecuado así como apoyo psicológico y social.

Como parte de sus esfuerzos por promover el derecho internacional humanitario, el CICR dirige a los portadores de armas enérgicos mensajes en los que destaca la protección que ha de brindarse a las mujeres.

Por último, las amenazas que afrontan las mujeres desplazadas varían, al igual que sus necesidades, según las distintas etapas del desplazamiento: antes y después de la huida, durante el período de desplazamiento, y al regresar a su hogar. Esas amenazas y necesidades son muchas y graves, pero el hecho de analizar la situación con las propias mujeres permite encontrar las formas de evitar los peligros y responder a las necesidades causadas por el desplazamiento.


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Sección: Temas > Las mujeres y la guerra
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