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Colombia: poor access to health care and violations against medical personnel and services

18-04-2012 Feature

Health care is a right that is denied to many communities in rural areas. The delivery of health services is hindered by their remote location and the lack of medical personnel and facilities. This situation also affects the treatment of the sick and injured. Extract from Colombia report 2011.

 

© ICRC / M.C. Rivera

Health care is a right that is denied to people living in many of the country’s remote areas. The distance from urban centres and the presence of armed actors, coupled with a lack of resources and facilities, make it extremely difficult for many inhabitants to see a doctor and get medicines and for pregnant women and the chronically ill to have regular checkups.
“We don’t have the right to be ill.” These are the words used by many people living in remote areas to sum up their situation.
Structural deficiencies in the public health system, including a lack of medical personnel and facilities, a lack of financial resources, shortterm contracts and delays in paying health care workers, further exacerbate the situation of these communities. As a result, illnesses or accidents that would be easily dealt with in a city can prove fatal in these remote areas.

Added to this, attacks and threats against medical personnel, vehicles and facilities have made doctors, nurses, dentists and health promoters afraid to visit these areas, where their work is difficult and dangerous. In many areas, the attacks and violations against medical services continue to hinder the safe, timely access of communities to health care.

 

Voces de las víctimas

"Es muy difícil cuando uno se enferma, acá no hay médicos"

 

“Mi hijo tiene seis meses y lleva cuatro días de estar muy enfermo. Para llegar acá tuvimos que caminar una hora.  La promotora de salud dice que el niño tiene 39 de fiebre.  Le hicieron la prueba de gota gruesa para saber si tenía paludismo pero le salió negativa, y entonces nos toca ir al pueblo para que me digan qué tiene. ¿Cómo llegamos al pueblo? Pues toca pagar el pasaje de lancha, pero no todos los días pasa, sino que toca esperar a que amanezca y ver quién nos ayuda a sacarlo. 

Son cuatro horas hasta el pueblo.  En la vereda es muy difícil cuando uno se enferma, porque no hay médicos, ni puesto de salud, ni siquiera una promotora.  Cuando a alguien lo pica un alacrán, una culebra o una araña se puede curar con yerbas, pero para lo que tiene el niño, lo tiene que ver un doctor y que le mande medicinas”.

Alexa, pobladora de la zona rural del municipio Roberto Payán, Nariño

The ICRC’s humanitarian response

The ICRC accompanies medical teams from regional hospitals to ensure that they have safe access to remote areas where armed actors operate. In 2011, the ICRC accompanied ten mobile health units deployed in Antioquia, Córdoba and Caquetá to provide State health care services to over 32,800 people in rural areas.

In four cases in which it was not possible to ensure safe access by State health care personnel, the ICRC organized health care days, during which its own medical personnel saw 7,500 patients and vaccinated around 1,850 people against diseases.

The ICRC paid the travel, food and accommodation expenses and arranged doctor’s appointments for 815 people from remote areas with serious illnesses or injuries, so that they could be treated by specialists.

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Aumentaron las infracciones contra personal de salud e infraestructura sanitaria

 

 

© ICRC / B. Heger

En 2011, el CICR constató con suma preocupación el aumento de las amenazas y ataques contra el personal de salud y la infraestructura sanitaria en distintas regiones del país.  Mientras que en 2010 documentó 31 infracciones contra la misión médica, en 2011 esa cifra ascendió a 50, lo que representa un aumento de más del 60 por ciento. Además del aumento cuantitativo, preocupa al CICR la gravedad de los actos cometidos, por ejemplo, el asesinato de pacientes durante su traslado en ambulancias hacia los hospitales.

Las infracciones afectaron directamente al personal de salud y, en consecuencia, a la población residente, puesto que disminuyó o incluso cesó la atención médica que recibía. Los departamentos más afectados por la situación fueron Cauca, Norte de Santander, Arauca, Nariño y Antioquia.

Respuesta humanitaria

Con el fin de contribuir a disminuir la ocurrencia de este grave problema, el CICR mantuvo un diálogo constante con las distintas partes en conflicto para recordarles su obligación de respetar al personal de salud y la infraestructura sanitaria.

Además, el CICR y la Cruz Roja Colombiana capacitaron a más de 3.700 integrantes del personal de salud de zonas rurales sobre temas relacionados con el respeto a la misión médica y sus derechos y deberes. También impartieron formación sobre comportamientos seguros para disminuir su vulnerabilidad ante la violencia armada. De igual modo, se señalizaron con emblemas de la misión médica cuatro puestos de salud de zonas alejadas, a fin de aumentar la protección y mejorar la distinción de estas infraestructuras de carácter civil.

El CICR, la Cruz Roja Colombiana, el Ministerio de Salud y la Vicepresidencia de la República trabajan en diferentes zonas del país en el desarrollo de mecanismos que disminuyan la vulnerabilidad y aumenten la protección del personal de salud.